<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508</id><updated>2012-01-26T15:08:35.427-08:00</updated><category term='blogcillo biopíquico'/><title type='text'>despertar(es) maravilloso</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>126</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-6307258705724853594</id><published>2011-08-21T13:38:00.000-07:00</published><updated>2011-08-21T13:38:02.845-07:00</updated><title type='text'>¡Qué verde era mi talle! (2)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo de las fotos se me ocurrió porque mi noviazgo con Natalie Imbruglia no acababa de arrancar, sobre todo por razones físicas -era lógico que, si ella vivía en Australia y yo no, nuestros cuerpos más que confluir, divergieran, y sin confluencias no merece la pena quererse y la pasión es un poco pérdida de tiempo-. Aunque yo estaba muy enamorado, a ella le faltaban aún esos pequeños detalles que vertebran siempre la vida en pareja (seguía sin contestar, por ejemplo, &amp;nbsp;a ninguna de las 714 cartas de amor que le había mandado a su apartado de correos para fans, en Melbourne, y eso me tocaba un poco las pelotas ya que me estaba dejando una pasta en sellos y en tinta para la pluma). Estuve cierto tiempo dándole vueltas y llegué a la conclusión de que esas carencias, que yo achacaba más a la falta de tiempo que al desinterés o a la animadversión, &amp;nbsp;tal vez se debieran a que, pese a que yo me había descrito por escrito un montón &amp;nbsp;de veces, &amp;nbsp;en realidad ella no me había visto nunca -mientras que yo tenía la habitación empapelada con sus fotos-. Claro, deduje, tal vez se piensa que soy uno de esos tíos feos sin vida social que se recluyen en casa y se obsesionan con una tía de la tele. Nada más lejos. Y para demostrarle a Natalie Imbruglia lo equivocada que estaba respecto a mí, me haría un book favorecedor frente al espejo del baño con la cámara del teléfono móvil y le mandaría la exultante resultante por internet dejando, así, vistos para sentencia los cimientos de nuestro futuro y apasionado amor.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nunca estuve muy versado en leyes, pero lo de mandarle a una tía unas fotos íntimas no reclamadas por internet podía resbalar perezosamente por la frontera del acoso sexual, así que para cubrirme las espaldas me compré un par de cursos de fotografía para principiantes avalados por Annie Leibovitz, con el fin de maquillar las posibles imperfecciones y eliminar cualquier invasión de lo chusco o lo inmoral y así convertir las fotos de un depravado frente al espejo del baño en un corpus de autorretratos no exentos de cierta calidad artística. Fue así como, repasando las texturas con el photoshop, descubrí el cinturón verdoso y estriado que me atraviesa el bajo vientre alrededor de toda la cintura y que se parece a un trozo de queso manchego que lleva en la nevera demasiado tiempo. No me asusté de inmediato, pensando que sería la marca que la goma del bañador habría ido dejando de tanto estar sentado en la silla de la cocina escribiéndole a Natalie que la quería. Luego, con posteriores estudios y toqueteos varios, descubrí que se movía, o palpitaba, y que cambiaba de color según le diera o no directamente la luz del sol. Ahí sí ya me acojoné y pedí cita en mi médico de cabecera, que estaba de vacaciones, así que me asignaron a otro, un tal Paco Pevarelo, que al parecer era foniatra.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y un lince, porque al segundo vistazo ya me había diagnosticado. Podrías convertirte en una celebridad, si quisieras, Pablo, me dijo Pevarelo. Frente a lo que yo creía no padecía ningún mal, genético o bacteriano, sino que el mío era uno de los apenas veinte casos en todo del mundo de simbiosis entre liquen y humano. En realidad eres un alga, me dijo también. Tal vez por exceso de vida sedentaria, por falta de vitamina C, o por desamor, quién sabe, este liquen se ha adosado a tu exterior pensando que eres un alga y se alimenta frugalmente de ti. Como en toda simbiosis, claro, &amp;nbsp;también sacas provecho de esta sociedad verdosa tan variopinta. Tu misión, ahora, es descubrir qué le sacas tú al liquen, qué te da él que no te den otros, me dijo el doctor Pevarelo finalmente, mientras me mandaba para casa con una piruleta y una tabla de ejercicios. Así que aquí estoy, en mi cuarto, mirándome, tratando de averiguar qué tipo de simbiosis es la mía, o más bien la nuestra, y dejando de pensar poco a poco en Natalie Imbruglia, ya que no sabría cómo contarle todo esto, ni qué le parecería compartirme con un liquen. Bien mirado, casi mejor, no creo que saliera nada bueno de ese morboso trío extraño, quizá hasta fuera botánicofilia y todo.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Todavía no le he puesto nombre, al liquen. Se admiten propuestas.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-6307258705724853594?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/6307258705724853594/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=6307258705724853594' title='7 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6307258705724853594'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6307258705724853594'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2011/08/que-verde-era-mi-talle-2.html' title='¡Qué verde era mi talle! (2)'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-1583720042980375710</id><published>2011-08-14T04:03:00.001-07:00</published><updated>2011-08-14T04:03:40.648-07:00</updated><title type='text'>Yo con el volcán (cuento)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;No es que desdeñara sus motivaciones o que tergiversara sus propósitos, pero cuando alguien de la diputación provincial de Almería me llamó para que documentara el asunto, al principio me negué, incurriendo en vagas excusas de compromisos previos y mencionando probables dificultades técnicas que ni siquiera había valorado. Luego, cuando lo pensé mejor -o cuando se derrumbaron esas inexistentes obligaciones-, creí ver en el fondo del asunto una epopeya juliovernesca y, aun a pesar de mi proverbial manía a la literatura decimonónica, acepté. Reuní a mi equipo de casi siempre y partimos en seguida con una injustificada prisa que nos condujo, tortuosa y lenta y transbordalmente, España abajo hasta Almería y de ahí, en helicóptero, hasta la isla de Alborán. En la isla nos esperaban un puñado de autoridades almerienses de reconocido prestigio local y un par estrellas puntuales que apadrinaban el proyecto con, inferí, menos intensidad de la necesaria en casos de tanta enjundia y tanto compromiso -Bisbal no estaba-.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;En la visita guiada por la isla, de unos siete minutos y medio de duración, las explicaciones corrieron a cargo del jefe de biólogos del acuario de Almería quien, al parecer, los viernes por la tarde ejercía de consejero medioambiental en las reuniones gubernamentales políticamente correctas y ecológicamente sostenidas que tienen lugar en los consistorios de este nuestro país de un tiempo a esta parte. El tipo, un poco calvo y un poco pedante, me explicó que el islote, de apenas 7 hectáreas de superficie y origen volcánico, &amp;nbsp;&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #333333;"&gt;constituía&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; line-height: 17px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;la parte emergida de una cordillera submarina que se extiende unos 150 kilómetros en dirección NE-SE, y que era uno de los lugares más prolijos de Europa en avistamiento de cetáceos. Aunque no estaba seguro de que prolijo significara lo que él creía que significaba, no dije nada, y seguí atendiendo a sus explicaciones con falso interés un poco disimulado. &amp;nbsp;La misión (así llamada por ellos mismos con cierta pompa y trazo aventurero), explicada para analfabetos funcionales en asuntos tectónicos, o sea para mí, consistía en buscar el volcán que habría originado la isla, despertarlo de su letargo y obligarlo, literalmente, a escupir unos doscientas o trescientas hectáreas de lava más, lo justo para poder construir sobre el nuevo territorio alboraní un sofisticado promontorio con parapeto y catalejos, y así mejor disfrutar del paseo natatorio de ballenas y delfines, y un hotel último modelo con el que recuperar la inversión rápidamente y, en un periodo de tiempo no superior a tres años, empezar a ganar una pasta gansa.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; line-height: 17px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; line-height: 17px;"&gt;Como no había mucho que hacer en aquella isla de 600 metros de largo, me pasaba las tardes apoyado en la valla del cementerio, viendo pasar a la gente con máquinas estrafalarias y batas al vuelo, y fue así como me enteré de que de las tres tumbas que abarrotaban el camposanto de Alborán, solo dos llevaban nombre -y eran de la suegra y &amp;nbsp;la esposa de dos antiguos fareros, fallecidas en 1910 y 1920, un oficio peligroso ser mujer en esta isla a principios del siglo XX-. La otra, más romántica o misteriosa, se cree que contenía los restos de un aviador alemán abatido durante la segunda guerra mundial, que llegó junto con lo que quedaba de su aparato, arrastrado por la corriente. (Pensé que cuando terminara aquel trabajo podría intentar escribir un guión con la historia de aquel aviador desafortunado que tenía el dudoso &amp;nbsp;privilegio de ser el único hombre enterrado en la isla de Alborán, y que imaginaba como un dramón de 130 minutos a caballo entre El paciente inglés y Tobruk. Sin embargo aún no he podido ponerme, creo que le falta chicha o yo no sé extraerle el juguillo)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; line-height: 17px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; line-height: 17px;"&gt;El método de localización y el procedimiento despertador, de impensable invención española, constituían un avance tal que los expertos, que iban y venían por la isla con brújulas y lo que parecían bastones de esquí, vaticinaban una nueva revolución científica a partir de aquel día y una retahíla incierta de premios Nobel y subvenciones suculentas. Ni que decir tiene que todo lo que nuestras cámaras, submarinas y no, pudieron captar del momento revolucionario, fue un enorme eructo burbujeante que, surgiendo de las profundidades mediterráneas, se tragó media isla de un plumazo llevándose al fondo del mar el estrambótico cementerio local, la mitad de mi equipo técnico y a dos operarios senegaleses que trataron de salvar sin éxito el aparatoso instrumental que tantos millones de euros había costado y que tan mal flotaron aquella mañana nublada del 17 de junio. La explicación que se dio fue que en vez de al volcán, lo que provocaron fue un desplazamiento diagonal de la placa africana sobre la euroasiática y el consiguiente terremoto de 7.4 grados en la escala Richter que se sintió en toda la península y que convirtió la breve isla de Alcorán en un pedrusco rojizo que hoy por hoy flota a la deriva por las aguas internacionales del estrecho.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; line-height: 17px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; line-height: 17px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;Si tienen algo de suerte, quizá puedan encontrárselo.&amp;nbsp;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; line-height: 17px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; line-height: 17px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: inherit;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="border-collapse: collapse; line-height: 17px;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: Times, 'Times New Roman', serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-1583720042980375710?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/1583720042980375710/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=1583720042980375710' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1583720042980375710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1583720042980375710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2011/08/yo-con-el-volcan-cuento_14.html' title='Yo con el volcán (cuento)'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-5068052667423015290</id><published>2011-07-31T02:11:00.000-07:00</published><updated>2011-07-31T02:12:34.176-07:00</updated><title type='text'>Si el antagonista se va (lo que termina y nunca se acaba)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo que Rowling ignora - o, peor, quizá es que lo desdeñe, a sabiendas- cuando obliga a Voldemort a apuntar con su varita a un Harry Potter sumiso y resignado a su suerte mártir, es que la inagotable batalla entre el bien y el mal en el arte se consume, y no funciona, si uno de los dos adversarios &amp;nbsp;se va y el otro permanece. Los héroes de cuento, villanos o no, solo lo son en la guerra y en la guerra se agotan sus atributos. Una doble muerte en el campo de batalla habría catapultado la saga hacia lo más alto, solo así se hubiera mantenido vivo el legado de Harry Potter, su espíritu: solo en la muerte habría tenido sentido su lucha. Así, las últimas 20 páginas de Harry Potter and the deathly hallows son una burla hacia la historia de la literatura y con el olvido pagará Rowling esa afrenta, o ese despiste, o esa incapacidad. Y eso es algo que su versión cinematográfica no repara (más aún, lo incrementa, con un vestuario indigno y una barba incipiente y una barriga cervecera mal hecha: todo muy grotesco y absurdo, 19 años después)&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Terminé de leer el séptimo libro de Harry Potter en las calles de Florencia, mientras esperaba una larga cola para entrar en la Galleria degli Uffizi, el 4 de Agosto de 2007, hacia las once de la mañana. Y de pronto me puse a pensar lo poco que me gusta que me defrauden por escrito. En un puñado de páginas finales había estropeado Rowling más de diez años de interesantes aventuras y, lo que es peor, había tapiado sin necesidad la puerta por si algún día quisiera regresar. Tapiar puertas no es oficio de escritores, porque un día te levantas y te mueres por volver y esos impulsos febriles no hay quien los combata. Después de Uffizi, y de una tarde de caluroso paseo florentino, terminamos el día -y las vacaciones- con una estupenda función verdiana en los jardines del Palazzo Pitti. Más allá de que las mujeres sean tan volubles, cuando Rigoletto descubre a su hija Gilda, agonizante, en el saco donde debería descansar el cadáver del odioso Duque de Mantua, me di cuenta de que ese sacrificio por el hombre que amaba era exactamente el mismo que le había pedido aquella mañana a la Rowling para Potter, sin respuesta.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Por eso Rigoletto perdurará para siempre y Harry Potter naufragará, espero, en las densas aguas del olvido. Porque lo mismo que no hace falta llegar primero si sabes llegar, no sirve de nada matar a Voldemort si luego no sabes despedirte con clase. Porque hay historias que, aunque terminen, no se acaban nunca frente a otras que se agotan en el último punto final. Porque a los espectadores, a los lectores, no nos gustan las excesivas explicaciones, ni que todo quede claro de repente ya que, así, no podemos aportar nuestro bagaje ni sumar nuestra experiencia: si no nos dejan usar nuestra imaginación, bien lo sabían los Gun´s and Roses, el mundo se convierte en un aburrido fraude. Cuando un antagonista se va, en fin, los héroes ya no tienen sentido y habrían de huir, dejando el futuro en manos de los que, menores tal vez en la guerra, simbolizan mejor la paz, puesto que es suyo el futuro.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-5068052667423015290?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/5068052667423015290/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=5068052667423015290' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5068052667423015290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5068052667423015290'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2011/07/si-el-antagonista-se-va-lo-que-termina.html' title='Si el antagonista se va (lo que termina y nunca se acaba)'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-2240343286430735662</id><published>2011-07-27T11:34:00.000-07:00</published><updated>2011-07-27T11:34:05.058-07:00</updated><title type='text'>De qué hablo cuando hablo de huir -de las últimas novelas de Murakami-.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Estaba buscando un autor nuevo en el que trasnochar y una amiga me recomendó a Murakami. Al parecer, &lt;i&gt;Tokio Blues &lt;/i&gt;era lo mejor que había leído en varios meses así que me embarqué en su obra, pero con cierto recelo: la cultura japonesa y yo nunca hemos llegado a intimar, aún a pesar de &lt;i&gt;Lost in Translation &amp;nbsp;&lt;/i&gt;-quizá porque &lt;i&gt;Lost in Translation&lt;/i&gt; es una visión americana de la cultura japonesa-. Fue todo un acontecimiento. La novela era una inesperada mezcla de angustia y frescura, de musicalidad y destreza, de ternura y confusión, y viajaba siempre bordeando los límites de la verosimilitud pero sin darse mucha importancia, con un navegar despreocupado, casi indiferente. Y era cercana, extrañamente familiar pero sin pasarse, dejándote siempre un regusto de esto no me podría pasar a mí pero al tipo del tercero, ese que toca la guitarra, seguro. Así que aposté por Murakami.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo siguiente que supe de él fue &lt;i&gt;Kafka en la orilla&lt;/i&gt;, una de esas novelas que desquician y en la que, después de cada destello puro de genio narrativo, sobreviene un pelotazo inverosímil que te deja contra las cuerdas. Es la del tipo que habla con los gatos (lugar común por excelencia en la literatura del japonés, los gatos y la música y tal vez la soledad). Y mientras eres Kafka Tamura y te largas de casa con 15 años, te vas al sur, te medio enamoras de una señora que podría ser tu madre y que, hasta donde tú sabes, lo es: todo va de maravilla con Edipo y toda la pesca. Pero como luego está esa otra historia sobre el tipo que habla con los gatos, y ambas se van aproximando hasta confluir en un final apoteósico, marino e intragable, no sabes bien a qué atenerte, te gustaría protestar pero como te quedas con buen cuerpo, lo aceptas y te compras la siguiente, a ver. &amp;nbsp;El problema es que la siguiente que te compras, a ver, está cronológicamente publicada entre las dos anteriores y ahí es cuando empieza el lío, porque tú crees realmente que &lt;i&gt;Crónica del pájaro que da cuerda al mundo&lt;/i&gt; es con diferencia la mejor de todas y, claro, como no puedes hablar, aunque te gustaría, &amp;nbsp;de clara evolución en la obra de Murakami, lo dejas en que acaso sea este &amp;nbsp;un escritor con altibajos, así, sin más.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;Crónica&lt;/i&gt; es como &lt;i&gt;Kafka&lt;/i&gt;, pero mejor. También tiene esas largas y preocupantes dosis de irrealidad que te hacen, y así lo decía Bryce, pensar: ficción sí, conchudez no. Pero, al mismo tiempo, todas las historias van casando geométricamente, como en una buena partida de Tetris. Y al final casi ni te preocupa que el protagonista guste de meterse dentro de un pozo a reflexionar o que acuda a una especie de casa de citas a que le laman por dinero una mancha extraña que le ha salido en la cara. Lo importante es lo demás, el poderoso brío narrativo que demuestra Murakami para convertir un tochazo de novecientas páginas en un abrirycerrar de ojos ávidos y necesitados. En resumen, que cada Murakami que devoraba era mejor que el último pero muy parecido, pero totalmente distinto. Así que en ese desasosiego literario me moría por consumir lo siguiente.&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Y lo siguiente llegó ilusionando y por partida triple. Primero con &lt;i&gt;El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas &lt;/i&gt;y luego con&lt;i&gt; After Dark &lt;/i&gt;y la obra que da título a esta entrada&lt;i&gt;, De qué hablo cuando hablo de correr. &lt;/i&gt;Pero la ilusión, ay, se partió en mil disparatados cachitos inasibles. En &lt;i&gt;El fin del mundo&lt;/i&gt; uno piensa: a este tío se le ha ido definitivamente la pinza. Luego, rebuscando por ahí, me enteré de que era una novela de juventud, previa incluso a &lt;i&gt;Tokio Blues&lt;/i&gt;, que habían tardado mucho en traducirla, y le di el beneficio de la duda, quizá era uno de esos experimentos post-adolescentes, un palo de ciego, un disparate sin continuidad. Pero &lt;i&gt;After Dark&lt;/i&gt;, primero, &amp;nbsp;no me dijo nada y el libro de correr, después, lo encontré solo apto para iniciados, ideal para que gente que corre, para gente que huye, para gente que en lugar de pasear, galopa. Así que Murakami empezó a decepcionarme, o quizá es que la chapuza editora de Tusquets me había hechizado con sus mejores libros para atizarme luego las obras menores, la morralla indigna, o puede que fuera yo, y no Tusquets, el que me equivocara al navegar a Murakami o me confundiera sobre cómo transitarlo. El caso es que al poco de publicar su última novela de alfanumérico título, &lt;i&gt;1Q84&lt;/i&gt;, me la compré por los viejos tiempos, por el qué dirán, por estar al tanto de lo que se cocina, por no dejar de leer a ese tío del que todos hablan. Y, aunque no he podido pasar de la página 100 -pero volveré, siempre vuelvo-, me pareció en su momento un pestiño insoportable.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;En definitiva, no sé si colocar a Murakami en la misma categoría que a Woody Allen, es decir en la de autores colosales que ya han dado lo mejor de sí, o permitirle aún otro desliz más -con Woody ya van cinco o seis, no sería justo para Haruki-. De quien me sigo fiando es de Paul Auster. Su última joya, &lt;i&gt;Sunset Park&lt;/i&gt;, está ayudándome a quitarme el mal sabor de boca del sushi murakamiano, que me había angustiado la lengua hasta dejármela gris.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-2240343286430735662?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/2240343286430735662/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=2240343286430735662' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2240343286430735662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2240343286430735662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2011/07/de-que-hablo-cuando-hablo-de-huir-de.html' title='De qué hablo cuando hablo de huir -de las últimas novelas de Murakami-.'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-855696776305440853</id><published>2011-07-17T03:18:00.000-07:00</published><updated>2011-07-27T11:36:04.591-07:00</updated><title type='text'>Tahures Burdos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Inmerso en la intrincada obra de Daniel Goleman encontré al fin el faro que habría de regresarme a buen puerto. Y eso que no recuerdo la frase exacta (pero aprendí hace décadas que las frases exactas son un poco como la universidad: no sirven para nada y basta con que te lleves una idea general). Lo que decía el bueno de Daniel, o lo que yo recuerdo que deduje que decía, es que resulta sencillo imaginar lo extraordinario en momentos de necesidad, y que lo realmente difícil es salirse de la norma en tiempos de bonanza. Incapacitado para lo excepcional por factores genéticos y no, estuve largos meses dándole vueltas a las enseñanzas de Goleman, buscando una manera de aplicarlas a mi modorra diaria para así mejor combatir la ausencia del subsidio de desempleo, que se extinguía entre mis manos sin remedio. Al cabo di con mi solución: acaso lo original ahora, me dije, en mitad de este pozo alquitranado de asfixiante depresión, era apostar por lo de siempre, ahondar en la reconfortante vulgaridad y &amp;nbsp;abrir una mercería.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Lo de la mercería era, para mí, &amp;nbsp;un sueño recurrente, desde niño, aunque no tenía una idea precisa de lo que pudiera ser: yo la imaginaba como un paraíso angosto de botones y corsés en el que los pedidos se despacharan en apasionantes paquetitos de &amp;nbsp;papel de estraza coronados con un poco de celo. Me gustaba sobre todo el nombre, mercería, mercería, y su sola repetición como una letanía servía para calmarme mis habituales crisis de ansiedad -eso y hundir durante cinco minutos las manos en enormes tarros transparentes llenos de botones rojos que había ido comprando por si algún día me daba por cumplimentar mis sueños-. Como local ya tenía (usaría el salón de mi casa como cuerpo del negocio y la cocina como trastienda), reunifiqué todas mis deudas para solicitar un crédito minúsculo con el que comprar algo de hilo, un mostrador, unas vitrinas y una de esas cortinillas de látigos con cuentas ambarinas tan chulas que abundan en las películas de chinos y en los bares de carretera.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Mientras el banco gestionaba mi petitoria, y para no perder mucho el tiempo, organicé un vino español a modo de inauguración &amp;nbsp;a la que invité a casi todos mis amigos y a la vecina del cuarto, con la que solía fantasear envuelta en hilo de seda suplicándome que le dejara probar todo el género. En mitad de la cuarta botella de Cune alguien sugirió que montáramos una timba de Pocha a diez céntimos el punto, y así podríamos usar los botones rojos como moneda de cambio. Al final de la velada había ganado nueve euros con cincuenta y la promesa airada de varias revanchas que se sucedieron a lo largo de todo el mes con idéntica fortuna. Poco a poco y sin saber muy bien cómo, mi casa se convirtió en un peregrinaje de tahures torpes de bolsa fácil a los que desplumaba con prestancia mientras mi vecina del cuarto, escotada hasta el esperpento, me hacía masajes delicados y me servía chupitos de orujo de hierbas. Cuando me llegó, por carta certificada, la denegación del préstamo bancario que había solicitado me dio un poco de pena, por la mercería, pero yo ya estaba inmerso en otro negocio bastante próspero, aunque no sé si muy legal. Me compré una de esas viseras de crupier y me fui alejando de las mesas de juego para vivir del dinero de las entradas y del porcentaje de cada partida que se llevaba siempre la casa. Con la vecina del cuarto me he casado y me he instalado en su casa, ya que en la mía hay como un aire viciado que huele a ginebra y a derrota y que le viene fatal a mis geranios.&amp;nbsp;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-855696776305440853?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/855696776305440853/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=855696776305440853' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/855696776305440853'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/855696776305440853'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2011/07/tahures-burdos.html' title='Tahures Burdos'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-8616154986022807518</id><published>2010-06-14T03:54:00.000-07:00</published><updated>2010-06-18T03:24:07.747-07:00</updated><title type='text'>El planeta de los nimios -Para F, porque ahora comienza la verdadera aventura. Enhorabuena-.</title><content type='html'>&lt;em&gt;(...) por eso nunca seremos la pareja perfecta,&lt;br /&gt;la tarjeta postal (...)&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;-J. Cortàzar-&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De una lectura pervertida aunque obsesiva de Isaac Asimov, le habìan venido siempre las ganas a Jaime Alcanfor de dedicarse a la invenciòn y al cientificismo,&amp;nbsp;y asì&amp;nbsp;posibilitar los viajes en el tiempo y la colonizaciòn de galaxias lejanas. La astrofìsica era, para èl y segùn una definiciòn temprana y caprichosa, el arte màs sublime, pues&amp;nbsp;nace de&amp;nbsp;la necesidad de combinar de manera novedosa los materiales al alcance de la mano para&amp;nbsp;modelar una nueva realidad, más atractiva y afable. Mediocre y poco dado a los esfuerzos, su nota media finalizado el bachiller no habìa sido, irònicamente, para tirar cohetes, y la salida màs lògica y accesible parecìa el derecho mercantil, lo que en relaciòn a sus intenciones aeroespaciales hubiera supuesto algo asì como el fin. Convenciò a sus padres para que le dejaran tomarse un año sabàtico en cuyo transcurso decidiò que nada era imposible, y que el autodidactismo no habìa arredrado a otros genios de lo sideral como Leibniz o Miguel Hernàndez, aunque de lo de Leibniz no estaba seguro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante,&amp;nbsp;con el tiempo se vio&amp;nbsp;incapaz de vencer el aburrimiento que suponìa encontrar cierta armonìa entre la direcciòn de los vectores y la maldiciòn de las cuerdas resonantes, asì que no tuvo màs remedio que eliminar los inconvenientes problemas teòricos y pasar a la acciòn directamente.&amp;nbsp;Despuès de meses de detallado anàlisis,&amp;nbsp;Jaime llegò a la conclusiòn de que los&amp;nbsp;descubrimientos màs relevantes de la historia de la humanidad, como la Gravedad o el Condensador de Fluzo, &amp;nbsp;habìan tenido lugar aparejados a episodios &amp;nbsp;craneoencefálicos traumàticos, asì que se puso de inmediato a someter a su cerebro a un elevado estrès por colisiòn. Su padre lo encontrò inconsciente, en el suelo de la cocina, casi al borde del coma, tras desafiar las leyes de Newton a cabezazo limpio contra la pared del comedor. Al parecer, una imperfecciòn del gotelè le habìa provocado un derrame&amp;nbsp;cerebral&amp;nbsp;del que, tal vez, soñaba con despertarse en posesiòn de la cura contra el cáncer o contra la estulticia preponderante. El amanecer, sin embargo, &amp;nbsp;no le trajo sabidurìa y gloria, y sí más bien una pérdida estimable de movilidad en los mùsculos orales y una visiòn incompleta, poco profunda y absolutamente en blanco y negro. Con la demanda suculenta a la inmobiliaria en el bolsillo, sus padres le regalaron un supertelescopio último modelo para que no se apartara radical, o traumàticamente, de lo cientìfico y para que llevase con dignidad su tara ya que en el cielo,como bien decìa su madre,&amp;nbsp;por la noche todo es en blanco y negro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a los esfuerzos familiares, y aunque nadie supo nunca bien còmo, el caso de Jaime Alcanfor trascendiò y desde la prensa supusieron mofa constante tanto sus iniciativas como su desventura. Esta sàtira mediàtica afectò definitivamente a Jaime,&amp;nbsp;que optò por recluirse en su cuarto con un montòn de pelìculas de Harold Lloyd y&amp;nbsp;su flamante telescopio, con el que barrìa el cielo por las noches imaginando naves que cruzaban su campo de visiòn a la velocidad&amp;nbsp;de la luz, ataviadas con el acelerador Alcanfor, en pos de la colonizaciòn y la perpetuidad de la especie. Fue asì como una noche de casi verano descubriò a AJ-u-9742, un fragmento de cometa desligado, de unos cuarenta kilómetros de diámetro, y que volaba grácilmente en direcciòn, parecìa, a la tierra. Ahì estaba su momento de gloria, ahì sus cinco minutos, ahí su nombre recordado para siempre en forma de puntito luminoso acercándose. Pero el silencio era màs apetecible: por un lado, què efìmera serìa su gloria si al cabo la raza estaba condenada a extinguirse por impacto; por otro, era un justo castigo para ese mundo cruel y desalmado lleno de nimios, que se habìa reido de su desgracia y su ruina: enterarse cuando ya fuera demasiado tarde. Sí, al fin justicia poètica para Jaime Alcanfor. Asesinò a sus padres con una soluciòn cloroformada en la sopa, ya que no querìa verlos sufrir, presa del pànico, hasta el fin, y se sentó a esperar el fin del mundo en blanco y negro. Lo malo es que, teòricamente, nunca habìa sido una lumbrera, y cuando se dio cuenta de que habìa errado sus cálculos por dos ceros, el impacto terminal se habìa convertido en una especie de fuego de artificio inofensivo que la gente saliò a celebrar como una lluvia de estrellas. En el barrio pronto echaron de menos a sus padres y fue cuestiòn de tiempo que los encontraran en la alacena, al lado de los melocotones en conserva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te cuento esto porque esta mañana su nombre volviò a las contraportadas del periòdico. Al parecer, prepara su primera biografìa autorizada,&lt;em&gt; Yo vi el fin del mundo y no era en color&lt;/em&gt;, que los expertos vaticinan como el mayor èxito editorial desde aquella de los libros asesinos de Ruiz Zafio. Ver veremos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-8616154986022807518?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/8616154986022807518/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=8616154986022807518' title='13 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8616154986022807518'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8616154986022807518'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2010/06/el-planeta-de-los-nimios-para-f-porque.html' title='El planeta de los nimios -Para F, porque ahora comienza la verdadera aventura. Enhorabuena-.'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-5658824079835523779</id><published>2009-11-09T10:07:00.000-08:00</published><updated>2009-11-09T11:18:53.366-08:00</updated><title type='text'>Un prólogo erecto y una onza de almíbar</title><content type='html'>Entusiasmado por una inesperada reedición de la jornada de piernas abiertas en casa de Rebeca Griñón, sita en el portal 114 de la calle Ezcurdia, que hasta la tarde anterior había dado por imposible, Jorge Soto salió de la cama haciendo planes para el resto de su vida, y antes del desayuno lo había decidido casi todo, excepto quizá la presencia o no de ribetes en las invitaciones de boda en tono pastel, y algún que otro detalle horticultor sin importancia (y por supuesto que los niños, pareja mejor que trío, tendrían unos columpios en la parte de atrás de un dúplex apañado en las afueras). Pensó en llamar a su madre para anticiparle alguna de las noticias que volcarían el mundo las próximas fechas, pensó en cambiar su estado sentimental en facebook, pensó en comprar flores alegres para decorar la terraza, pensó que, en Rebeca, la distancia entre el lóbulo de la oreja y el hombro desnudo era directamente proporcional a la felicidad, y chorradas así. Y como todas las canciones de Kiss Fm hablaban sobre la noche de autos, decidió pasar el resto del día escuchando música, sonriéndole al techo y repitiéndose las mejores jugadas de un encuentro que, esta vez sí, pasaría a la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y eso que no daba un duro por sus posibilidades. Diecinueve días después del ya te llamo yo, Jorge empezaba a sospechar que Rebeca no tenía intención de llamarle. Y no la culpaba: tras cuatro meses de inactividad por incomparecencia del rival, había estado asustadizo e intermitente sobre el terreno de jugos. Si bien era cierto que había sumado un par de incorporaciones digitales por la banda muy apreciadas por el respetable; pero a la hora de la verdad el balón se había convertido en una onza de chocolate mordida imposible de manejar: tembloroso, y a la espera de las repercusiones lógicas dada su incapacidad manifiesta para vulnerar esas mallas, se había dedicado a nadar vagamente guardando la ropa, mientras Rebeca lo miraba con una mezcla de extraño afecto compasivo, igual que se mira a un hermano, a un juguete viejo, a una señora octogenaria buscando unos céntimos para pagar con lo justo en la pescadería. Y también lo era -cierto- que su comportamiento oral había sido intachable, practicando primero con prudencia y contra el muslamen derecho, y cargando luego todo el peso de la caballería ligera, en una acción invasiva y envolvente y un poco torbellina, hacia la plena zona clitorioidea, pena: ahí yacía la esperanza. Tal vez, se dijo Jorge con la mirada fija en los manchurrones de humedad que lo sobrevolaban a golpe de yeso, Rebeca sea, como yo soy, más de prólogos que de desarrollos, una chica primitiva y primaria y primordial que le concede más importancia al escaparate que al relleno, al fin una mujer por mí plenamente satisfacible, un hueco confortable, espero, en el que olvidar las habituales pesadillas de tocata y fuga, de precocidad y arrebol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pese a que dos golondrinas no hacen verano -aunque pueden quedar muy bien en un pasiaje colorista-, lo normal es que, conociéndolo, Jorge Soto hubiera hasta concertado cita con el cura de la parroquia de San Julián después de que a Rebeca, más por aburrimiento y falta de efectivos que por querencia o necesidad, le diera por volver a llamarle dicienueve días más tarde, cuando ninguno de los dos esperaba ya que eso sucediera, sobre todo tenida en cuenta la insoportable brevedad del sexo que Jorgito le brindó aquella noche inicática. Evidentemente, cuando la bandeja de entrada del móvil de Rebeca se llenó de mensajes absurdos e innecesariamente cariñosos en los que era imposible no ver un preludio de declaración de amor en toda regla, la muchacha dio por concluida su relación espermática con aquel chico que, si bien mono, se notaba a la legua que buscaba un culo de buen asiento sobre el que construir una casa empezando por la chimenea. Rebeca Griñón, versada en Física y en el Kamasutra, no tuvo más remedio que borrar el número -y el rostro- de Jorge Soto con un chasquido de contrariedad como quien dice: qué lástima de comedor. El pobre Jorgito, incapaz de acoger en casa todos los centros de flores que había comprado por internet, con vistas al feliz enlace, y de pagarlos, se lanzó con decisión, con gallardía, pasional y faltalmente, como lo había hecho todo en su vida, debajo de un camión de Emulsa que pasaba, para poner fin al oprobio, a la vergüenza floral y a la cita con el cura párroco de San Julián que no sabía cómo cancelar. Creo que en la misa de este domingo rezaron un responso por su almibarada alma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-5658824079835523779?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/5658824079835523779/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=5658824079835523779' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5658824079835523779'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5658824079835523779'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2009/11/un-prologo-erecto-y-una-onza-de-almibar.html' title='Un prólogo erecto y una onza de almíbar'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-7587870126367581539</id><published>2009-10-19T08:19:00.000-07:00</published><updated>2009-10-19T08:21:04.908-07:00</updated><title type='text'>I'm back</title><content type='html'>P en versión cinematoráfica disponible desde hoy en:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://porunpdepelis.blogspot.com/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ténganme paciencia que aún estoy empezando y no domino del todo la terminología.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-7587870126367581539?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/7587870126367581539/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=7587870126367581539' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7587870126367581539'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7587870126367581539'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2009/10/im-back.html' title='I&apos;m back'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-3073273267734326513</id><published>2009-06-16T09:08:00.000-07:00</published><updated>2009-06-18T13:35:20.304-07:00</updated><title type='text'>Ecología del lenguaje (una historia vegetal)</title><content type='html'>Fue Araceli quien, aún con restos de lecitina de soja entre los dientes, le puso al gato el cascabel vegetariano al comentar, como de pasada, que ya había encargado el menú de la boda y que ni se le ocurriera pensar en sangrientos solomillos de buey y perfumados caldos del país: se casaba con una naturista convencida y en el convite reinarían el brócoli, las ensaladas y los purés de zanahoria. Aunque por dentro se temía lo peor, y se veía atrapado entre la lechuga y la pared, la reacción de Ricardo Carnicero Arias -para quien la vida era eso que sucede más allá de la ventana mientras te comes un filete poco hecho con patatas- fue más blanda de lo esperado (apenas unos gruñidos protestantes y un mohín con carrilleras), quizá porque confiaba en que al final su futura entrara en razón y permitiera unos medallones de ternera en salsa de grosella o confit de pato a la emulsión de módena. Sea como fuere, la tormenta se mantuvo en sus comienzos -cielo gris tubería, bochorno, algún rayo pasajero- hasta que, impresas ya las invitaciones, Ricardo lo vio todo verde con ribetes dorados, volutas y algo de gasa, y quiso montar en cólera. Pero al enfrentar la desafiante mirada de Araceli se echó un poco hacia atrás, se lo pensó mejor y convino en que esa guerra podría tal vez empatarla (en el matrimonio no hay victorias, le había prevenido su padre siempre) desde la lágrima suplicante y arrodillada. Haré, le prometió Ricardo a Araceli, cualquier cosa que me pidas, lo que sea; y con ello condenó, sin saberlo, su alma y la del pobre Trilero, que pastaba a ochocientos kilómetros de allí ajeno a toda esa contienda ecológica, aunque sobre la del bicho ya pesaban inciertos futuros de verónica y media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Animados por el sorprendente resultado electoral del Pacma en las últimas europeas, la pequeña congregación local, agreste e insípida, aunque violenta, a la que Araceli pertenecía, los ECDLL -Enemigos Contumaces De la Lidia, nada que ver con el grupo musical de las casi mismas siglas-, había decidido pasar a la acción y, arropada por los miles de votos cosechados, demostrar a toda esa gente que no habían depositado en ellos su esperanza en balde: en ese marco de situación, la súplica de Ricardo Carnicero a su prometida le puso en el disparadero del partido y en una envidiable (por alguno de los miembros más radicales) posición para ser cabeza de lanza en las primeras misiones, planeadas en las largas reuniones ácimas de los martes por la tarde. Enamorado hasta el tuétano, hasta la raíz, de Araceli y de lo cárnico, Ricardo decidió que unas tiernas brochetas bien valían el esfuerzo y dijo que sí a todo lo que le plantearon, actitud un tanto suicida si se observa a posteriori, pero romántica que te mueres en todo caso, y ahí es donde el zagal merece todos mis respetos y por eso es que relato su historia pudiendo contar la de tantos otros. Total, que con la boda firmemente asentada y con los terneros ya colgando bocabajo como vulgares remedos de San Pedro, Ricardo Carnicero Arias cogió un alsa provincial e interminable hasta Sevilla y se personó en la Maestranza en plena corrida de la feria de abril, con la sana intención de secuestrar a punta de astado al diestro Gonzalo "Chicuelón" Tiznaja y, por teléfono y con falsete, presentar sus reivindicaciones -cuya premisa mayor pasaba por la creación de un estado laicista, antitaurino y vegetariano- de cuyo cumplimiento dependía directamente el que los familiares de Chicuelón pudieran volver a verlo con vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en la facultad había leído a Konrad Lorenz, y dado que la ECDLL le había dejado libertad de movimientos a la hora de ejecutar el plan, se le ocurrió que podía soltar uno de los toros, charlar con él amigablemente, montarlo a lo Aníbal, y presentarse en el vestuario de Chicuelón espada en mano, amenazante. La cosa salió mal desde el principio -si no fuera por la evidencia de las formas aquí cabría decir que el plan era ridículo y descabellado-: el bóvido seleccionado, de nombre Trilero, era manso como uno de esos charcos absurdos que se forman en mitad de la playa San Lorenzo cuando baja la marea, si bien no olía a nitratos, además de estrábico y patizambo, por lo que en vez de cojear hasta los vestuarios se equivocó de camino y prefirió la calle (aunque aquí acaso influyeran sus improbables ansias de libertad: cansino, el animal, no parecía tener querencias ni arrebatos). A la salida de la plaza, y perseguidos por un guardia de seguridad que se había percatado de la jugada, Trilero se puso nervioso, metió la pezuña donde no debía y acabó con su jinete de cabeza en el empedrado. La resultante -una fractura inconveniente de cuello, para Ricardo, y una vuelta al coso para ser largamente lidiado y despedazado, para Trilero- no satisfizo al respetable, que regresó a casa comentando lo aburrida que se estaba volviendo la fiesta nacional. A Araceli el disgusto le duró un par de meses, lo que tardó en apañarse con un gurú dietético que se anunciaba en internet y que se avino rápidamente al menú vegetal de la boda dispuesta. Su traje, sin embargo, hubo que ensancharlo un poco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-3073273267734326513?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/3073273267734326513/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=3073273267734326513' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3073273267734326513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3073273267734326513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2009/06/ecologia-del-lenguaje-una-historia.html' title='Ecología del lenguaje (una historia vegetal)'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-6682776829059835679</id><published>2009-06-08T09:58:00.000-07:00</published><updated>2009-06-11T10:11:55.578-07:00</updated><title type='text'>A costa de los phoskitos</title><content type='html'>Como me gustaba vivir mis asociaciones sicopáticas en la más rabiosa intimidad, prefirí no consultar al jefe de reponedores y, haciendo un poco de tripas corazón, saqué el número 57 en la pescadería y me puse a pensar que quizá la cosa no fuera más que otro vulgar truco de marketing para momentos de penalidad y angostura, aunque tenía su gracia que la fecha de caducidad de las alitas de pollo y la pasta de dientes con extra de mentol coincidieran. No obstante lo anterior,  aquello que en sus inicios no pasó de ser un entremés, una bagatela, un tropezón entre contingente y jocoso, devino en clamor metabólico cuando,  al repasar la lista entera de los productos de mi carro, descubrí que todos,  hasta  los phoskitos, prescribían el 12 de diciembre de 2009, doce del doce para supersticiosos y cabalistas. Enseguida sospeché una trama hilada en la sombra por los poderes fácticos que habitualmente marionetan el bacalao, una orquestación para promover el fin del mundo o para dar salida a algún lote antiguo de sardinas en escabeche: como no podía decidirme entre lo planetario y lo tangencial, y tenida en cuenta mi habitual incapacidad para hablar con extraños, dejé pasar ante mí la ocasión de, avisando a los de Gente o al Diario de Patricia -y si estuviera Patricia, ay, y no esa suplente atiplada e insípida- obtener mis cinco minutos de fama denunciando  tejemanejes tabernarios en el colmado de mi barrio; y, como quien dice: si total qué más da, pedí otro gallo extra por si acaso a Rifas le sobrevenía un antojo de madrugada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero mis silencios pronto se volvieron  amarguras: todos en el súper sabían que sabía y, como consecuencia, los pasillos se llenaron de miradas capciosas, delictivas y culpables entre las que era capaz de localizar una película de nerviosa intranquilidad recubriendo pomelos y cajeras, un comportamiento desagradable y accidentado en la manera de sisarme unos céntimos en las vueltas, un conspicuo caos de papel higiénico en oferta y gel de baño en marcas blancas sobrevolándolo todo; y un juego constante de miraditas, de cuchicheos y de guiños bajocaja me confirmó que también muchos clientes estaban al tanto de lo que allí se cocinaba, si es que eran clientes y no se trataba de meros actores, figurinistas contratados para dar color, ambiente y fondo a aquella patraña infecta de repugnantes manipulación e intriga. Una mañana de agosto en la que soportarlo no pude más, le abrí mi corazón, a golpe de herrumboso abrelatas, a Flor-Amable García Ruiz,  la segunda ayudante de frutería, porque siempre me había gustado que fuera al trabajo peinada con coletas y quería ver en sus pequeños ojos casi orientales un velo de complicidad y ternura y unas ganas horribles de llevarme al catre. Así que mientras imaginaba el delantal de Flor, aliñado con tatuajes de picotas y aroma de limones a granel, en el suelo de mi dormitorio, a merced de la corriente y de Rifas, y a ella misma ofreciéndome dulcemente su pistilo en una oblación exquisita sobre las sábanas de raso, la llamé a un proscénico aparte , en el que fingí interesarse  por la madurez de una caja de fresón de Huelva, y le hice partícipe de mis sospechas más fundadas, pidiéndole comprensión y consejo a una cada vez más horrorizada Flor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según entendí más tarde, ya con las mangas de mi nueva camisa blanca abrazándome en un nudo inasequible, la reacción de la frutera (desencajada, mustia y un poco temblorosa, sí,  pero a primera vista sonriente) fue la de dejarse medio dedo apretando con disimulo el botón rojo de alarma de pensamiento independiente, oculto bajo el mostrador de los tomates y los pepinos, pidiendo ayuda a gritos sordos al encargado del pasillo siete quien, quiéralo dios, vería la llamada en su garita y en forma de luz parpadeante y aviesa, y acudiría de inmediato a sofocarme sin llamar mucho la atención, que hay clientas mirando, haz el favor, Julio. Ni la policía, ni el médico de guardia, ni el chico encargado de quitar y poner los electrodos me hicieron mucho caso mientras me extendía en razonables explicaciones, bien sazonadas con retortijones, alaridos y espumarajos,  prometiendo portarme de maravilla si relajaban el nudo marinero que me mantenía inmóvil, aunque de lo único que tuviera ganas es de partirle a alguien la cabeza en dos con una silla. Los primeros meses, en fin, pensaba que si me hubiera llevado a Rifas aquella mañana al súper, él me habría comentado lo de la alarma silenciosa y juntos podríamos haber puesto pies en polvorosa; ahora, en cambio, me alegro de haber venido a vivir aquí: la comida es bastante buena, las paredes son de gomaespuma y a veces los miércoles por la tarde nos dejan jugar al parchís. Añoro a Rifas, sí, pero sé que sabrá arreglárselas sin mí: para ser un gato de peluche es bastante imaginativo, la verdad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-6682776829059835679?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/6682776829059835679/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=6682776829059835679' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6682776829059835679'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6682776829059835679'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2009/06/costa-de-los-phoskitos.html' title='A costa de los phoskitos'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-7976621429770690144</id><published>2009-06-03T10:17:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T11:53:32.024-07:00</updated><title type='text'>La cebolla es escarcha, cerrada y pobre</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;La cebolla es escarcha&lt;br /&gt;cerrada y pobre.&lt;br /&gt;Escarcha de tus días&lt;br /&gt;y de mis noches.&lt;br /&gt;Hambre y cebolla,&lt;br /&gt;hielo negro y escarcha&lt;br /&gt;grande y redonda.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mollar aprendiz de Marco Polo, siempre que cruzo la frontera y estoy lejos se me ocurren ideas peregrinas para viajes venideros de las que me desprendo fácilmente, sí, -inconstante, yo, como la luna- pero q&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SibFplRkaUI/AAAAAAAAAcI/KB58wQNOiX0/s1600-h/IMGP1797.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343175326092781890" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SibFplRkaUI/AAAAAAAAAcI/KB58wQNOiX0/s320/IMGP1797.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;ue dejan un poso fatal en mis adentros o tal vez es una mella, una rozadura, un recuerdo. Así, mientras capeaba con desigual fortuna el caluroso temporal de mercachifles vietnamitas, se me ocurrió -pero puede que solo estuviera recordando y que ya Bringas lo hubiera pensado por mí- que este verano quería tostarme al sol de medianoche más allá del círculo polar ártico, en la torrencial Noruega de expertos balleneros y arenques en vinagre. Y como en los aviones de Vietnam Airlines te conceden múltiples horas de oscuro fuselaje -sin luz, ni música, ni entretenimientos varios: solos tú, tu celda con reposabrazos y un océano de asias- para solaz y regocijo de filósofos y rumiadores, fui madurando mentalmente un plan de calado nórdico y repercusión veraniega que habría de ser dulce praliné para propios y envidiosa hiel para el extraño resto. Plan que, bien es cierto, fue acogido con júbilo por mi compañera de sábanas quien, sin pudor, lo hizo suyo ipso facto y lo modeló, a su imagen y semejanza, concretándolo mediante una retafila sinuosa de aeropuertos, albergues y teleféricos. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tan dichosos estábamos, henchidos de puro fiordo, que nos quisimos morir, anoche, cuando acudimos imprudentemente después de la llamada de Noche tras Noche (vid rpa) al preestreno asturiano de "La escarcha", o "The Frost", coproducción hispano-noruega, basada en una pieza teatral de Henrik Ibsen -dios mío y aún así fuimos- y ópera prima (y esperamos que última) de Ferrán o quizá Ferran Audí, cortometrajista catalán curtido en las excelentes y tenebrosas tablas noruegas, guionista él mismo de la cinta prima y a cuyo bautizo astur asistió entre las bambalinas del teatro de la Laboral&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SibErO2uPaI/AAAAAAAAAcA/7yWh0AtNI2g/s1600-h/DSCI0404b.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343174254922710434" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SibErO2uPaI/AAAAAAAAAcA/7yWh0AtNI2g/s320/DSCI0404b.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; -rediez, cuántas veces no habrá sido capaz el andoba de tragarse su propia criatura, de cabo a rabo, como un indolente Víctor Frankestein- acompañado, bien regia en el porte y trémula sonrisa al saludo, de la actriz principal, mi musa de juventud Aitana Sánchez Gijón. Si la Noruega de Ibsen_Ferrán es la que nos espera, Mery, si ese cuajo de personajes frenopáticos y verborreicos y ojerosos y prozaicos representan al nórdico común, si ese cartonaje con armario ikea y televisión de plasma sobre fondo blanco palpitante es el escenograma plano habitual escandinavo yo, qué quieres, me quedo en Atocha, id est, jamás mi sombra pretenderá oscurecer su umbral. Me has jodido Noruega, Ferrán, tío. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Temporalidad difusa, montaje azaroso, color telefunken con el verde fundido, metafóricamente reprobable e improbable e imposible, sosa, lenta y chillona -mención al margen merecería el genio del diseño musical, el Sr Viento, y sus gritos pianísticos desagradables-. Los personajes, poco creíbles en un mundo nada interesante y de paisaje mutilado, no dejan de hablar de sí mismos, de mostrar sus sentimientos, de darle vuelta al calcetín empático en un torpe intento por atrapar al espectador (a quien ya las costillas han empezado a dolerle por culpa del mal asiento y del peor doblaje) sensibilizándolo con sus problemas que a nuestros ojos asoman vulgares y carentes de cualquier interés. Al final, cuando los dos puñados de espectadores abandonábamos boquiacontecidos el recinto laboral, alguien se arrancó por soleares y hubo tímidos aplausos que sonaron más a te concedo el esfuerzo que a muy interesante tu peli. La última imagen, la que me deja sin vacaciones de verano en las islas Lofoten, me persigue mientras abandono el teatro: el director y su actriz aislados, al fondo, con la sonrisa colgada de la cara, esperando que alguien se acerque a felicitarles por el trabajo, casi encogiendo los hombros como quien pide disculpas por no poder haber llegado a más aunque en esto, querido Ferrán, como en casi todo, la incapacidad no es eximente. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Del pastón que se haya podido gastar el Principado o el consistorio gijonés financiando este casposo proyecto por cuarenta miserables segundos de metraje en los últimos dos minutos de película-una visión sesgada de la escalera ocho de la playa San Lorenzo y otra más frontal de la mastaba de Correos- mejor no hablo: los miércoles prefiero la lasaña al ardor de estómago, la verdad. ¿Alguien se viene a Kenia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5343176148416606802" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SibGZcq2MlI/AAAAAAAAAcQ/Mk5nt8XkHX8/s320/Kenia_4.jpg" border="0" /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-7976621429770690144?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/7976621429770690144/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=7976621429770690144' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7976621429770690144'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7976621429770690144'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2009/06/la-cebolla-es-escarcha-cerrada-y-pobre.html' title='La cebolla es escarcha, cerrada y pobre'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SibFplRkaUI/AAAAAAAAAcI/KB58wQNOiX0/s72-c/IMGP1797.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-2927506074529179475</id><published>2009-04-25T01:59:00.000-07:00</published><updated>2009-05-01T12:00:42.851-07:00</updated><title type='text'>La vuelta engaña: gijonesismo neotestamentario (a true story).</title><content type='html'>Pero volver, volver, volver, digo, no era tan sencillo. Bastaba, es cierto y está escrito más abajo, con entrar en Gijón desde la autovía minera e ir bajando por Ramón y Cajal con las ventanillas a media asta y los ojos como platos para reincorporarse al olor del salitre y al horizonte no tan lejano, pero inconfudible y bajo, con sus tonos plomizos de gris marzo y el reflejo espumoso en cada golpe de mar. Pero una cosa era poner pie a tierra y otra muy distinta retornar al flujo sanguíneo (de rojo y blanco vestida siempre ese sangre, sportinguista ella hasta el refajo) que vertebra estas venas como calles, antiguas y arrugadas y oxidadas, como si nada, como si nuestro hueco hubiese estado disponible desde entonces, absueltos de los pecados capitales -en doble acepción, principales y ovetenses-, y no hubiera que pagar ningún recargo. Se demostró, en fin, que necesitábamos ponernos al día en asuntos patrios, que la multa pertinente y pertinaz se te metía en los huesos sobre todo por la tarde, nada más terminar la hora de la siesta, y te dejaba un regusto de tristeza gelatinosa que te impedía llegar hasta el puerto deportivo para dar un paseo entre las barcazas de ocasión y los yates disminuídos, escuchando el primer movimiento del concierto para violín y orquesta opus 35 de Thaikovsky.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vedados, pues, los paseos de tarde y muy Gijón mío, hasta nuevo aviso o fin del sancionamiento autorizado, quisimos poner en práctica un plan sacramental de unciones saladas para poder recuperar el apellido y las sensaciones fetales en su acolchado útero más placentero que placentario. Ocultos por la noche, con pasamontañas, sigilo y bañador, &lt;em&gt;umbríos por la pena y casi brunos&lt;/em&gt;, bajamos hasta la playa por la escalera dos armados con una garrafa vacía de cinco litros y un algo de travesura adolescente en el aire y en el agua, entre las compresas vomitadas por una mar gruesa de fuerza cuatro a cinco. El plan consistía en hurtarle un chorrito de agua al  cantábrico para, ya en la serena pila baustimal de Menéndez siete -también fregadero-, ungirnos luego ceremonial y alternativamente en un desesperado intento por reingresar en el gijonesismo activo de tres copas en la plaza del marqués y un puñado de churros al alba, en el Mayca, cabezeando el chocolate manchado con pegotes de rímel. La suerte quiso -o fue la fortuna o el destino o la casualidad- que una patrulla local pasara por allí en el preciso momento en el que sumergíamos las garrafas en el oscuro mar espumoso, frío y arremolinado, desconociendo ampliamente -pero la ignorancia no nos eximía al parecer de culpa- que era delito llevarse el agua del cantábrico a casa, aunque fuera en pequeñas dosis bautismales por una buena causa ritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Multados y ajenos y desgraciadamente anónimos todavía, nos soltaron a la mañana siguiente después de una aleccionadora noche insomne en los calabozos de la comisaría  que pasamos practicando el tres en raya en la pared de la celda con polvo de ladrillo y otros juegos de interior en grupo para días de lluvia. Volvimos a casa caminando, borrachos de sueño por entre los arcos de Marqués de San Esteban, dando por sentado que no nos queda otra que ir regateándole la miseria al tiempo hasta que el verano nos otorgue la posibilidad de hacernos fuertes en los merenderos, en la playa al atardecer, en el lavaderu con las primeras horas de la noche, sumando pipas y pochas mal jugadas y bocatas de tortilla y un par de botellinas, para poder acaso lograr una aceptación por costumbre y quién sabe si con el tiempo cierta redención pecaminosa. Porque volver a casa, para un hijo pródigo imposible, requiere algo más que un breve acto de contrición y si te fuiste no me acuerdo, algo por encima de dejarte ver en los aledaños del Molinón los domingos por la tarde de tenebrismo y angustia, algo muy íntimo que has de estar dispuesto a dar si no quieres que la ciudad te olvide, enterrado por la borrina húmeda que parece colgada en las ventanas del segundo, por la niebla informe de la madrugada. Gijón, he pecado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/kFaq9kTlcaY&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/kFaq9kTlcaY&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-2927506074529179475?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/2927506074529179475/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=2927506074529179475' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2927506074529179475'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2927506074529179475'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2009/04/la-vuelta-engana-gijonesismo.html' title='La vuelta engaña: gijonesismo neotestamentario (a true story).'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-943995491255912256</id><published>2009-04-04T13:00:00.000-07:00</published><updated>2009-04-05T00:11:49.746-07:00</updated><title type='text'>La gasa y el (ex)ceso</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Como la prudencia genital no había sido nunca una de sus virtudes, Paco Artefán convirtió, en cuestión de dos horas y cuatro mensajes de texto, la gran oportunidad laboral de su vida productiva en una cita a tientas con coronas y salmos. A la fuerza ahorcan, pensó mientras aceptaba la encomienda con la misma sumisión callada y sonriente con la que preparaba los cafés de las diez y cuarto -doble de azúcar, solo, solo y gotitas, infusión- y limpiaba las letrinas del personal cualificado. Esa noche se había muerto, durante el sueño y de un síncope fulminante, el padre de un alto cargo del gobierno y alguien de muy arriba había encargado, para repartirlo por editoriales, embajadas y pescaderías, un tríptico laudatorio que glosara las virtudes indudables del finado, en su juventud prócer él mismo de la patria al parecer, y que adjuntara un par de fotos impactantes y emotivas del funeral. Este tipo de cometidos, si bien ocasionales, constituían el nuevo -y desesperado, por la crisis- giro laboral de la empresa para la que Artefán llevaba trabajando desde enero de 2008: la Agrupación funeral de Ceso y Cía. (en la que el señor Juzdado y el señor Izquierdo eran la Cía., y el señor Agustín Ceso el resto). &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que la gente, guiada por las penurias económicas, hubiera dejado de morirse sino que, más bien, a la hora de descansar eternamente preferían hacerlo en una urna simple y sin ribetes más que en la típica caja de roble con incrustaciones de lapislázuli de toda la vida: el gusto por las ceremonias íntimas y sencillas estaban dejando a la industria funeraria al borde de la quiebra técnica. Así que Ceso, Juzdado e Izquierdo, en una arriesgada decisión sin precedentes,  habían lanzado una oferta panegírica en la que, por un módico precio, la familia del cliente tuviera la oportunidad de llevarse a casa un lindo recuerdo de la trágica despedida que pudieran, con los años, enseñarle a nietos, yernos y demás familia venidera. Y como la muerte, nocturna y sin aviso previo, del antiguo prócer y además padre del alto cargo había coincidido con la baja por enfermedad intestinal profusa del encargado literario de De Ceso y Cía., el señor Juzdado se se había personado esa mañana en la oficina de Artefán -otrora cuarto de las fregonas y el escobón- para darle las buenas nuevas, encomendarle la labor y recordarle que la empresa confiaba en su capacidad de síntesis y loa, que la derrota no era una opción y que hay mucho dinero en la muerte siempre que no sea la de uno. Y aunque Artefán, fichaje estrella del mercado de invierno para cubrir el puesto de ayudante del embalsamador,  en siete meses no había visto un cadáver ni a dos metros, no era capaz de distinguir una mesa de preparación de un oso de felpa y dentro del organigrama de la empresa ocupaba el último peldaño, justo debajo de los limpiaventanas, supo que era su momento para medrar, para escalar, para ascender, y sintiéndose un poco burbuja de champaigne flotando copa arriba se percató de que, lector compulsivo de Heisenberg e incapaz de vadear sus incertidumbres, no podía estar en dos sitios a la vez al mismo tiempo: a las siete de la tarde, la hora precisa del sepelio, había quedado por primera vez y a ciegas con Sonia a las puertas de la Fnac de Parque Principado. Ah, el destino, se dijo y a golpe de teléfono consiguió no una moratoria sino más bien un morboso cambio de localización:  la cita seguiría siendo invidente pero el encuentro sería en los jardines del cementerio de Ceares, después del funeral (sin relación alguna con la novela de A. Christie del mismo nombre). Alejado de cualquier superstición al uso, pensó que una relación que principiaba en un entierro bien podría acabar con un buen polvo, e imaginándose ya los zapatos de Sonia escorados a punto de hundirse en el proceloso parquet de su alcoba, Artefán se puso a redactar el panegírico vía google, por lo que la resultante quizá fue más picante que apologética. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Sonia que se acercaba lentamente por el camino de guijarros se parecía y no a aquella cuyas fotos había visitado una y otra vez en internet: era sin duda más alta que aquel uno cincuenta y siete que prometía, y más delgada, de pelo más liso (aunque eso podía ser un ardid peluquero, una figuración de plancha) y oscuro y facciones más angulosas y piel más blanquecina. Más allá del toque decimonónico del vestido y del posible luto, a Artefán le sorprendió el excesivo vuelo de la gasa sónica que producía un efecto singular a la vista ya que, más que caminar, parecía flotar sobre las piedrecillas, desplazarse en un lento y rasante planeo en derredor. De conversación monosilábica y tono cristalino, se mostraba mucho más apocada y tímida que através del espejo, aunque Artefán estaba acostumbrado al efecto desinhibidor de la banda ancha y en principio no le dio más importancia. Fue acaso con los primeros besos cuando empezó a vislumbrar que algo raro había en todo aquello: temblando, vibrando casi en cada acometida salival, una lengua excesivamente fría y una piel de gomaespuma le hicieron pensar si no se estaría enrrollando con una chica muerta. Por eso cuando ella (no se atrevía  a llamarla Sonia ya, ni siquiera mentalmente) propuso ir a dar un paseo por entre las tumbas y los mausoleos, quiso negarse pero una fuerza de origen desconocido le impedía regresar o tal vez fuera que toda la sangre se le había acumulado en la entrepierna. Mientras la chica muerta le preparaba para el tránsito al más allá, le llegó un último mensaje, que no sabemos si llegó a leer, de Sonia mandándole a la mierda sin delicadeza y dándole las gracias -entiendo que irónicamente- por el plantón. El periódico local se hizo eco de que a Paco Artefán la muerte le había llegado en el lugar más oportuno pero en el momento más  inoportuno, ya que el rigor mortis era visible (y, exento el drama, risible) sobre todo de cintura para abajo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/8IMvGkLUMFw&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/8IMvGkLUMFw&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-943995491255912256?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/943995491255912256/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=943995491255912256' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/943995491255912256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/943995491255912256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2009/04/como-la-prudencia-genital-no-habia-sido.html' title='La gasa y el (ex)ceso'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-4711054825808473446</id><published>2009-03-28T09:20:00.000-07:00</published><updated>2009-03-31T13:54:57.693-07:00</updated><title type='text'>On the soap -a movie-.</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Con la apática individualidad de una manzana golden en un bodegón figurativo, Jennifer Alegría Vidal intentaba borrar de su rostro, cada mañana y a brochazo limpio, los desmanes de toda una noche de duro y furtivo rodaje antes de coger en la calle Capua el autobús de las nueve que, llevándola al trabajo, la duplicaba: por el día mileurista y experta en ungüentos, lociones y demás parafernalia parafarmacéutica, y por las noches actriz de reparto en películas de bajo presupuesto y exiguo vestuario. Acostumbrada a las exigencias del pluriempleo, con un par de diestras pinceladas era capaz de movilizar sus ojeras a favor, convirtiéndolas en un elemento indispensable de su mirada torva e inquietante, profunda y misteriosa y casi siempre lila. Pero lo cierto es que llevaba doscientos catorce días sin dormir, sin que ninguna razón aparente o médica pudiera explicar su repentina caída en el insomnio: consultados los especialistas de rigor (incluídos varios amigos de amigos, un par de curanderos y una sicópata togada que había intentado un remedio a base de ancas de rana y pelillos de ratón de campo), Jenny había optado por encogerse de hombros y aprovechar las horas  que la vida le regalaba sacándose unos euros extra en producciones de medio pelo de esas que evitan las salas comerciales y van a parar, tras las cortinas, directamente a tu videoclub.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de llamar al anuncio nueveceroseis que había visto en la prensa local, poco se imaginaba Jenny, a quien no le eran del todo ajenas las tablas pues había salido un par de veces con un tipo que era figurinista del grupo de teatro de la universidad de oviedo, que con apenas una prueba de sonido y unas fotos de perfil le iban a dar el papel de Molly, una veinteañera con coletas que se había fugado de su casa en La Felguera y que huía haciendo autoestop sin saber muy bien hacia dónde. Sin comerlo -figuradamente- ni beberlo había entrado a formar parte del equipo de Fack Kerouac, un director novel y asturiano que pretendía revolucionar el género a través de lo que él mismo llamaba &lt;em&gt;porn road,&lt;/em&gt; y que no iba mucho más allá que las pelis porno convencionales aunque cambiaba&lt;em&gt; &lt;/em&gt;el polvo del camino americano por la pedregosa realidad de la caleya de contrueces que ya todo el mundo en la FK Productions conocía como Ruta 69. Fue en el set de grabación (eufemismo de terminología hollywoodiense: no pasaba de ser un fiat panda con las puertas abiertas y una cámara tipo cinexin bien flanqueada por varias lámparas de pie Sven), unas veinticuatro películas más tarde y mientras el Sr. Kerouac le explicaba lo que esperaban de ella en una escena cualquiera, donde conoció al hombre que habría de cambiar su vida para siempre.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hacía llamar Seminem y lucía una sudadera con capucha, un antifaz de cuero y unos pantalones sin cintura que abrochaba a duras penas a altura de los muslos y que le daban a su baja espalda el típico efecto tableta tan de moda entre los hiphoperos y los adanes. Incapaz de aportar metrajes sobrenaturales, su fama en la indusria la basaba en la constancia indómita y en el misterioso morbo de su oscuro atuendo. Seminem se creyó morir cuando, apenas bajados los slips, se enfrentó a la mirada de Molly que lo esperaba, disciplinada, boquiabierta por exigencias del guión y porque había descubierto que su compañero de reparto lo era también de personal en los grandes almacenes donde Seminem, allí Juanjo, vendía libros con parecido mecanicismo que Jenny lociones. Y así, hartos de verse hasta en la sopa y compartiendo el aburrido yugo del insomnio, la presión asfixiante de la mentira y el goce fingido de los orgasmos en cinemascope, fue creciendo entre ellos una animadversión apasionante que asumían a regañadientes y aliviaban por las mañanas a golpe de cadera, como quien ensaya un guión,  en los baños, en el almacén o en la garita del guardia jurado. Quererse no sé si se querían, pero me contó Laura que un martes justo antes de abrir, hará cosa de un mes, los pilló el jefe en pelota picada y durmiendo a pierna suelta al otro lado  de la sección de bicicletas. El despido, claro, era procedente y como quiera que el amor resultó ser el somnífero que ambos habían estado buscando tanto tiempo, su existencia nocturna como Molly y Seminem ya no tenía ningún sentido, así que se retiraron también del porno y ahora viven de las ganancias en una casita con jardín en las afueras. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-4711054825808473446?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/4711054825808473446/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=4711054825808473446' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4711054825808473446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4711054825808473446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2009/03/on-soap-movie.html' title='On the soap -a movie-.'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-4202858162205086208</id><published>2009-03-22T06:38:00.000-07:00</published><updated>2009-03-22T07:37:53.998-07:00</updated><title type='text'>El jardinero cien</title><content type='html'>Imposibilitado para la poda por parte de padre, Domingo Romo Sanjosé llevaba casi treinta años soportando la maldición de haber nacido en el seno de una familia de robustos pero fugaces armadores y terratenientes. Después de una infancia depresiva con institutriz y galopa, galopa, galopa caballito de madera, la adolescencia supuso para él la entrada al mundo sorprendente y vegetal que se abría más allá del camino de piedra y cercado tipo hermanos Grimm. Con la mano de su padre en el hombro, asistió con inesperado terror al todo lo que alcanzan a ver tus ojos será tuyo algún día, hijo mío: acres y acres de fulgor clorofílico y cultivos localistas. Para Domingo Romo sénior, la decepción de ver a su hijo correr despavorido de vuelta a las enaguas de su nani solo fue comparable a la que supuso la aparición del esperadísimo segundo disco de Vainica Doble: tantas expectativas para llegar a esto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que Dominguín (quizá por culpa de la educación individual impuesta: un buen internado prescolar habría terminado de raíz con aquellas tonterías, porque genético no era) le tenía un pánico atroz a las tijeras, los podones, las cizallas y cualquier instrumento para recortar, perfilar o eliminar impurezas sobrantes. Era víctima de insoportables espasmos y pesadillas con el mero hecho de escuchar palabras como esqueje, vivisección, gramíneas u horticultura.  Agrícolamente inhábil, en fin, se enfrentaba a la ignominia y al descrédito ante toda su estirpe al no poder hacerse cargo, como dictaba la tradición romera, él solo de sus posesiones y cultivos. Así que la misma mañana en la que enterraban a su padre -a la, también tradicional, edad de cuarenta y seis años-, en el panteón familiar de impecable ascendencia churrigueresca, se puso a buscar jardinero en los anuncios por palabras a pesar de la abierta oposición y cruenta burla de Adelita Sanjosé, entre otras muchas cosas su madre biológica. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero algo que había parecido sumamente sencillo en clase de etiqueta, protocolo y trato a la servidumbre, se convirtió en una retahíla de incompetentes enguantados incapaces de diferenciar un rododendro de un abeto nórdico. Y cuantas más entrevistas realizaba, más se abrían paso ante sus horrorizados ojos la mala hierba, la cizaña y las ortigas blancas. Así hasta que se plantó ante su puerta Rafael Salvado, electricista de toda la vida y devoto en la intimidad de los cultivos de latifundio, que numéricamente tenía el dudoso honor de ser el entrevistado cien. Todo fue de maravilla hasta que, cuatro meses después de la rúbrica del contrato y cuando ya las extensiones y praderas de los Romo de siempre volvían a refulgir con el esplendor de antaño, Domingo encontró a su madre y a su jardinero cien en bíblica relación en el cuarto de los aperos. Y tomando cartas en el asunto  hizo lo único que se creyó capaz de hacer: abandonar decorosamente este mundo ayudado por una infusión irónica que contenía dos partes de adormidera y una parte de poleo, como si pensara: el que a vegetal mata... Los periódicos dijeron que había muerto joven aun para ser un Romo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Tjg2Z61lcTQ&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Tjg2Z61lcTQ&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-4202858162205086208?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/4202858162205086208/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=4202858162205086208' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4202858162205086208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4202858162205086208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2009/03/el-jardiero-cien.html' title='El jardinero cien'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-3146063900339419620</id><published>2009-03-21T02:50:00.000-07:00</published><updated>2009-03-21T05:19:47.283-07:00</updated><title type='text'>Una cartulina azul para la crisis:</title><content type='html'>Cuando la presión filosa de un ere a destiempo se hizo en extremo insoportable, y siguiendo los consejos arbitrarios de su médico de cabecera, Rebeca González Tul se personó una mañana en la oficina del gerente con un discurso preparado y una carta de tres folios presentando su dimisión irrevocable. La carta (manuscrita sobre papel de estraza personalizado con ribetes, mariposas y otros motivos sinuosos) era más bien un resumen de la incompetencia, la inequidad y el descaro con los que había sido tratada durante los últimos nueve años y, como navegaba entre el escarnio y el ultraje, tampoco esperó demasiado por si hubiera alguna respuesta. Cerró de un portazo la cancela del departamento de Historia de la moda y salió por última vez del Museo del traje sin volver la vista atrás. Tenía 623 euros en su cuenta corriente y un puñado de ideas innovadoras sobre un modelo de zapatos que quería patentar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando la conocí, intentaba atravesar el parque infantil agarrada a una cartulina verde de cinco por cinco metros y un golpe de viento la arrojó a mis brazos con una precisión de novela barata. Entre las disculpas, los  déjame que te ayude y otras galanterías de manual, me fui enterando de su pasión diseñadora, de sus visitas al inem, de los créditos imposibles y de un oscuro proyecto al que estaba dedicando esfuerzos y ahorros mientras no surgiera otra cosa. Ya cerca de su casa, esquivó con ternura mis intentos de café con leche y me agradeció mi compañía de porteador con un beso volado en el que creí ver, escondidos, cantos de sirena y fatalidad de precipicio: dulces labios para encallar, sin duda, pensé. Enamorado hasta el tuétano, pergeñé un plan repleto de posibles encontronazos que pasaba por patrullar su manzana con insistencia de  publicano todas las tardes, a la salida del trabajo y hasta las doce o la una. Por eso estaba allí, frente a su portal, señoría, la noche de autos y por eso la seguí hasta la avenida de la constitución, sin saber aún qué se proponía e imaginando mil encuentros con amantes furtivos y muriéndome de celos a cada paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando salí de mi escondite, ya llevaba varios minutos subida a una de esas horribles farolas que contaminan  la avenida, decorándola con vestidos de cartulina, gasas, sombreros de ala ancha y zapatos de  papel de plata. Su idea, me dijo mientras nos esposaban, era crear una especie de teatrillo gigante usando las farolas como perchas para colgar sus recortables y así poder montar escenas de películas a lo largo de toda la calle. Contaba con pelucas, rascacielos en miniatura, parques ajardinados e incluso con un par aviones y algo que tenía pinta de nave espacial y que era fundamental para las escenas vangelizadas del comienzo de Blade Runner. Alguien debería haber ocultado hace ya tiempo esta abominación estética, esta horterada luciente, ¿no te parece?.  Y yo, que había establecido con su boca una sincera relación de creyente y dogma de fe,  lancé la cazadora a un lado  y me apresuré a sujetarle la escalera mientras colocaba una nube de tormenta sobre el montaje de Cantando bajo la lluvia. Estábamos aplicándonos en Casablanca, a la altura casi ya de Manuel Llaneza, cuando llegó la policía con sus malas maneras y sus imprecaciones censuradoras. El resto de sobra lo conoce usted. Aunque lo que me suceda me da un poco igual, por supuesto que me declaro inocente: deberían condecorarnos por arreglar ese infecto paseo y no machacarnos a base de multas por desperfectos en vía pública y escándalo vecinal,  la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/81ABxte8-2g&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/81ABxte8-2g&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-3146063900339419620?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/3146063900339419620/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=3146063900339419620' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3146063900339419620'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3146063900339419620'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2009/03/una-cartulina-azul-para-la-crisis.html' title='Una cartulina azul para la crisis:'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-4159461617872046807</id><published>2009-03-18T12:43:00.000-07:00</published><updated>2009-03-18T13:58:41.052-07:00</updated><title type='text'>Castiga, exhausto, el poste tosco y recto e insiste, infausto, que ha visto a los espectros</title><content type='html'>Desde que me tienen encerrado aquí arriba, en el desván, he estado meditando la idea de convertirme en uno de esos fantasmas tocapelotas de los que tanto hablan en los programas nocturnos de la radio,  para hacerles la vida imposible a los de abajo, a mis captores, ululando como el viento todo el día de aquí para allá y arrastrando mis cadenas con penoso pesar y patibularia pesadumbre. Aunque, siendo sinceros, a mí el tema este de la ectoplasmia como que me chirría un poco, la verdad: yo soy más de vivir, a qué engañarles. Si al menos pudiera convertirme en uno de esos espectros sofisticados con sombrero de copa y bigotito y bastón a juego, qué sé yo, un vizconde de algún coqueto terreno escarpado astur, me lo pensaría: desde que era niño he querido añadir un toque de elegancia a mi naturaleza perpetuamente tosca, torpe, como a granel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que si alguien me garantizara la completa fantasmeización de mis esencias más fluidas... Porque esa es otra, ¿y si al final voy, fabrico una soga con mis sábanas sucias, me cuelgo de la lámpara, la diño y luego nada?. Me aterra la idea de convertirme en otro montón de huesos más en el desván, de solo ser otro cadáver. Morirse, qué les voy a contar,  es un asunto delicado y yo soy de siempre sensible a los cambios: se me llena la piel de molestas urticarias y erupciones pustulantes con tan solo comprar un gel en oferta. Y eso que, por otro lado, estos últimos meses de aislamiento silencioso y tranchetes, he ido maquinando diversas maneras de suicidarme, a cada cual más aparatosa y compleja, que van desde la rotura de venas por astilla punzante, pasando por una traqueotomía casera con celofán,  hasta la asfixia total por introducción de jersey de lana en la laringe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En especial me atrae el tema de la sangre: si pudiera rasgarme las arterias un poquito, e ir muriéndome a ratos intermitentes, podría usar mi propia linfa para escribir a dedo alguna reflexión final, unos últimos insultos o quizá una dedicatoria postrera  y mi testamento, lo que me diera tiempo: dicen que tardas un montón en quedarte dormido. Y es que he llegado a la conclusión de que lo que realmente echo de menos es escribir. Lo del silencio lo llevo bien, nunca me gustó hablar más de la cuenta, ni expresar mi opinión, ni dar mi apoyo, ni mostrar recelos ni nada; pero vivir sin bolígrafo me jode, y bastante. Durante mi gratuita estancia -gastos pagos- en este minúsculo desván he tenido un montón de ideas gloriosas para cuentos y novelas de diverso pelaje, pero se han ido diluyendo en el inevitable olvido por falta de tinta. Ni siquiera sé si tienen intención de soltarme o si han pedido por mí un jugoso rescate: el caso es que a estas alturas como que me dolería que me liberaran sin haber llegado a ninguna conclusión ectoplásmica: seguro que el pálido tono vaporoso habitual en los espectros me sienta divinamente y estoy en un periodo vital en el que me apetece tomar descabelladas decisiones estéticas, por probar. Seguiremos informando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Sv7_Nmuz9Ks&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Sv7_Nmuz9Ks&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-4159461617872046807?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/4159461617872046807/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=4159461617872046807' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4159461617872046807'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4159461617872046807'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2009/03/castiga-exhausto-el-poste-tosco-y-recto.html' title='Castiga, exhausto, el poste tosco y recto e insiste, infausto, que ha visto a los espectros'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-8272855841720868909</id><published>2009-03-17T11:48:00.000-07:00</published><updated>2009-03-17T13:27:07.663-07:00</updated><title type='text'>Prontuario de un veleta recién mudado</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;Se dio cuenta de que la vuelta era realmente la ida en más de un sentido.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#333333;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Rayuela, capítulo 40&lt;/span&gt;. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque detesto la literatura de viajes, mi vida se ha ido convirtiendo en una suerte de movimiento traslatorio en el que cada mudanza supone la clausura de una etapa, el abandono de una estación, el deshielo propiamente, y origina en mi existencia un fondo de primavera con los primeros brotes retoñando al tibio sol de marzo. Empeñados hasta el estrépito en volver, el súbito reingreso a la vida gijonesa de señorona plenamente dindurra lo estamos viviendo con un comprensible alivio,  como si el periplo ovetense no hubiera sido más que un largo viaje o  un mal sueño,  como si una patrulla de rescate nos hubiera abierto al fin las puertas de Dachau. No echamos de menos, en fin, aquel pasillo breve cuya angostura era el único destello de calor de toda la casa, pese a todo lo vivido, pese a las copas y a los líos y a Berli, pese a Berli por encima de todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aunque, nominalmente, solo hemos cambiado un Velázquez seis por un Menéndez siete, apenas un pequeño salto en el tiempo (y en el espacio, y en el confort), ahora puedo principiar todos mis cuentos con un: &lt;em&gt;apenas le bastaba salir al balcón y estirar un poco el cuello para ver de reojo el mar.&lt;/em&gt; Acaso me esté acomodando, quizá haya cambiado banquetas por sillas Luis XVI, tal vez los treinta estén suponiendo el inevitable ingreso en una acomodada vida de barriga y alopecia -pese a que yo barriga tuve siempre-. Pero quiero pensar que no, que todos estos cambios no tienen un porqué acomodaticio, que el viejo y rebelde humano P sigue bullendo bajo estos pliegues sebáceos, que mi amargura no hay amanecer soleado que la domeñe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He vuelto, hemos vuelto: se ha destapado de nuevo la caja de resonancias, el teatrillo gijonés de empedrado y nordeste girando otra vez, quién nos lo iba a decir. Desempolvemos los viejos trajes de agrios mimos malencarados para reconciliarnos con nuestros rincones, con los bancos de los besos iniciáticos; abracemos sin pudor nuestros viejos fantasmas que aún pululan desconcertados por la calle de los Moros buscando guía o sentido o sepultura. Sigue sin haber nada como estar en casa, ni lugar como esta vieja meretriz de tres al cuarto de tarifa asumible y tan tierna, y tan bella, y tan mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solo espero que volver no sea cuestión de lágrimas, que la exagerada ausencia nos la haya perdonado en el mismo momento en el que asomamos la furgoneta llena de sillas y de promesas por Álvarez Garaya. Y como la desesperanza no cabe en cajas de cartón, diríase que estamos recién desembarcados y como nuevos, como limpios, como si le hubiéramos disculpado a Gijón el detalle atroz de convertir el teatro Arango en una corporación dermoestética y nos hubiésemos hecho un lifting dispensatorio. Cabrán tristezas, en esta nueva singladura a orillas de la calle Corrida, pero siempre podremos aliviarlas mirando de reojo el mar.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#990000;"&gt;Gijón, 17 de Marzo de 2009, tres años y medio después.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Canciones para una renovación: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cara A.- Desde el lado de P: Zahara, "Con las ganas".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/L1hM04BPYkw&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/L1hM04BPYkw&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cara B.- Desde el lado de Albert: Vetusta Morla, "Sálvese quien pueda".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/N1uTrIJCAOU&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/N1uTrIJCAOU&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-8272855841720868909?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/8272855841720868909/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=8272855841720868909' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8272855841720868909'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8272855841720868909'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2009/03/prontuario-de-un-veleta-recien-mudado.html' title='Prontuario de un veleta recién mudado'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-5089426486279809933</id><published>2008-12-31T11:34:00.000-08:00</published><updated>2008-12-31T12:28:52.231-08:00</updated><title type='text'>Año de ¿vienes?</title><content type='html'>a BrinBrin&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que es por culpa del participio que mi especia favorita sea la nuez moscada. No sé exactamente qué platos condimenta pero me encanta usarla en frases como: "sí, y yo le añado luego una pizquita de nuez moscada, es lo que le da ese sabor como a recién anochecido", y eso que la cocina no me resulta extraña: hubo incluso una época, a finales de los noventa, en la que mi máxima ilusión era convertirme en un experto cocinero de entremeses y aperitivos (otra cosa que aprender sobre mí: prefiero mil veces un prólogo a un epílogo, un título mediocre a una buena moraleja, un primer paso vacilante a una carrera de diez kilómetros: de ahí que me pase la vida principiando cosas que luego no llegan a nada: la ilusión está en el empiece, en los libros teóricos, en comprarse en ikea la silla perfecta para poder estudiar italiano).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante estos dos últimos meses de silencioso y cubierto de polvo veíase el blog, he comprendido que cuando &lt;strong&gt;Bilbo Baggins&lt;/strong&gt; comenzó a tomar notas para su &lt;em&gt;There and back again&lt;/em&gt;, entre otras muchas cosas al fin y al cabo un libro de viajes, supo que se trataba de la obra de toda una vida. Y también supo que su pequeña existencia (que érase una vez había sobrevolado la apacible rutina comarcal hobbit para correr, rodeado de enanos, secundado por un mago de sombrero puntiagudo y gris, a enfrentarse con un dragón -quizá el último vivo: la extinción de una especie, valorado en términos ecológicos-) se iría extinguiendo a medida que sus manos y sus pliegues cerebrales volvieran una y otra vez, para mejor poder contarlos, a los apasionantes acontecimientos de aquella escapada inusual (inusual, en todo caso, para un hobbit, tal yo, cuya idea aproximada de la aventura está en repetir postre después de una copiosa cena regada con buenos caldos del delta dle Brandivino). Escribir esa historia -y recordarla, revivirla de alguna manera- suponía algo así como el colofón, la guinda, la escena final del último acto de una tragicomedia perfecta: y el punto final de los finales un broche más que perfecto. Y ni siquiera el apagado influjo del anillo único podría evitar ya lo inevitable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche vieja es una suerte de promise land temporal en la priman la tábula rasa y el propósito de enmienda. De entre todas las tradiciones veteronocturnales me encanta esa de la lencería roja para la última cena del año y me da por temer que a Superman, si es que anda por ahí de servicio el 31 de diciembre, le puedan invalidar el esfuerzo por llevar los gallumbos sobre los pantalones de trabajo, y no al revés. Sería para él un chasco aunque no sé si un tipo con supervelocidad, superfuerza, visión de rayos equis y belleza ochentera, le hará falta algo de suerte más: tal vez sí si, como en aquella peli de Kevin Smith opinaban, solo Supergirl pudiera albergar en su útero al probable hijo de Super, si solo ella entre todas las mujeres fuera capaz de soportar la embestida mortal del superesperma de nuestro héroe clarckentiano: ¿qué sería de Loise Laine y de su tan ajetreado amor?. Ay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todos modos prefiero pensar, como Bilbo, que solo los límites literarios te permiten algún tipo de cuenta nueva y te dejan reinventar las normas, que, por mucho que te bautices de rojo donalgodón, si no existe el propósito escrito el mundo continuará rodando víctima del caprichoso azar, que la ficción sigue siendo más apetecible que la realidad, aunque esta se vista de nuez moscada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz 09.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mejor concierto del año&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/uRfkD32IzDE&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/uRfkD32IzDE&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el descubrimiento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/hwO6-KSKUU8&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/hwO6-KSKUU8&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-5089426486279809933?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/5089426486279809933/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=5089426486279809933' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5089426486279809933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5089426486279809933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/12/ao-de-vienes.html' title='Año de ¿vienes?'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-1916109135910619987</id><published>2008-10-24T09:32:00.000-07:00</published><updated>2008-10-24T11:05:38.432-07:00</updated><title type='text'>Pericia en el país de Cimadevilla (nota costumbrista)</title><content type='html'>&lt;span style="color:#000099;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A Marta que me dio los datos, me propuso el juego y me quiere tanto, tanto.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afincado desde siempre en la filatelia, para Fermín Sánchez Dubois todo recomenzó una mañana, en el trabajo, de la más estúpida de las maneras posibles: con un adventicio derramamiento de tinta en un documento dizque gubernamental. El incidente (sustantivo que contaba con el beneplácito a posteriori de Fermín pues vadeaba otros de mayor calado, o superior enjundia, como desgracia o aun catástrofe) sobrevino pocos minutos antes del descanso para café, mientras nuestro héroe revolvía el segundo cajón de su escritorio en busca de un formulario KJ14/637, obligatorio en casos de mudanza epistolar. Con la inevitable precisión de un dispositivo bien engranado, el codo de Fermín, el bote de tinta y el sobre dizque gubernamental se unieron durante un desalentado instante en el que, contrayendo una serie de estrechas y parduzcas relaciones efectocausales, echaron a perder sus vidas irremisiblemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Fermín le sobraron segundos para comprender que, así bañada en tinta, la carta jamás debería abandonar la estafeta de correos. Presa de la ansiedad y del desatino -y obviando la parte de su cerebro que, sin pausa, le recordaba, irónica y metafóricamente, que aquel era el primer borrón en su dilatada carrera-, hizo lo que cualquier empleado de correos con más de treinta años de experiencia en el ramo podría haber hecho en su misma situación: coger un sobre nuevo y fingir que nada había sucedido. Y habría funcionado si la curiosidad no le hubiera obligado a leer la carta primero. Así se enteró de la existencia de Ricardo, de sus vanas aspiraciones funcionariales, de su máster en nuevas tecnologías. Y, ya leída, le daba la sensación que la maquinaria estatal denegaba las petitorias ricardianas de un modo en exceso áspero y descarnado, así que se dijo que, metidos en harina, porqué no ir un paso más allá y suavizar un poco la negativa con unos adjetivos de consuelo por aquí, y unos destellos para la esperanza por allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni que decir tiene que, animado por la esponjosa reacción gubernamental, Ricardo Pérez Ayuso reduplicó sus esfuerzos suplicantes y que, siguiendo una aplastante lógica Newtoniana, Fermín Sánchez Dubois dedicaba sus descansos vespertinos a interceptar las cartas de Ricardo para, erigiéndose en estado él mismo, seguir dándole largas epistolar y dulcemente.Y no quedó ahí la cosa: al asunto Pérez Ayuso le siguieron el de Raquel Agradable Díaz y su inestabilidad venérea (y los males que ésta pudo provocar en su novio madrileño y cómo Dubois se los ahorró paternal, tierna, cariñosamente, vistiendo de inapetencia, periodicidad y migratoria lo que no era más que cornamenta e infidelidad premarital y múltiple), o el de Rodrigo Fernández Doblo y su calamitoso comportamiento filial. Fermín se convirtió, al cabo, en una suerte de amable divinidad filatélica alopécica, cejijunta y con un corazón grande como un castillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los meses se sucedieron hasta que, cierto día, respondiendo a una llamada de la secretaria de dirección, se personó en la estafeta de la Avenida de Castilla una pareja de la policía local para investigar un caso probable de hurto de grapadoras y material laboral. Creyéndose descubierto, Dubois contestó histéricamente y con monosílabos las vagas preguntas de los agentes para, en el primer descuido policial, salir pitando de allí con dirección Cimadevilla. El plan de escape, ideado por Fermín en las noches de culpabilidad e insomnio, era más una tentativa de suicidio que otra cosa, pues comprendía un salto angelical desde el Cerro de Santa Catalina y aquí paz y después gloria. La pericia de la gendarmería, sin embargo, evitó cualquier tropezón imprudente personándose en el Cerro antes de que Fermín se soltara de una de las patas del Elogio con sentido descendente y mortal. Hoy, sigue en espera de juicio pues nadie sabe muy bien qué achacarle, aunque Rodrigo Ayuso ya le ha interpuesto una demanda por falsas esperanzas, exigiendo la pena capital o un puesto en el ayuntamiento de Campo de Caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ver para creer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Letter to Hermione&lt;/em&gt; (&lt;strong&gt;David Bowie&lt;/strong&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/PC0RSXOemQs&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-1916109135910619987?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/1916109135910619987/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=1916109135910619987' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1916109135910619987'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1916109135910619987'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/10/pericia-en-el-pas-de-cimadevilla-nota.html' title='Pericia en el país de Cimadevilla (nota costumbrista)'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-9084784398118401349</id><published>2008-10-13T13:30:00.000-07:00</published><updated>2008-10-16T15:22:13.439-07:00</updated><title type='text'>Gastronomía razonable (el melón, la soja y el guardarropa)</title><content type='html'>¡Que me aspen si lo enciendo!. Allí estaba yo, cariacontecido, chinorri total, legañoso y violeta por culpa de los primeros fotones matutinos que atravesaban con su coqueta velocidad habitual la tela de araña que ikeiza el alfeizar de la ventana de mi/nuestra cocina. En el principio fue la nevera: y una mano -la mía, entiendo, pero sigo sin poder abrir los ojos, ni sentir gran cosa- apoyada en el quicio de su puerta, esperando sabe dios qué revelación divina que me dé el pistoletazo de salida: ¿algún &lt;em&gt;deus ex machina &lt;/em&gt;a la manera de unos huevos revueltos tal vez?. Pero en lugar de un andamio de madera decisorio manejado con poleas, acerqué un taburete, me senté frente al frigorífico y me canté: &lt;em&gt;It's now or never&lt;/em&gt;. Luego sobrevino el ingerido y, más tarde, el estupor y, al final, la náusea. Sí, queridos niños y vecinos todos: haciendo caso al fin a miles de &lt;em&gt;naturópatas, nutrípetas, endocrinólogos&lt;/em&gt; y otras faunas digestivas (y a mi madre), y como punto de partida de este periodo de gastronomía razonable que en Velázquez seis llamamos dieta, hoy he vuelto a desayunar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien estos prólogos en Tiffany's no son más que un vago remedo de lo que mi chamán muy británicamente me aconseja y consisten, apenas, en un trago largo de batido de vainilla bajo en calorías y otro, más corto, de yogur azucarado. Y es que todo empieza siempre por un líquido, desde la vida en este mundo hasta mis enmiendas digestivas: tiempo vendrá en el que aparezcan en mi dieta matinal amebas, reptiles, peces de colores y mamíferos diminutos. Mientras aterrice y no ese momento evolutivo en cuestión, mi par de tragos me ayudan a sentirme medioflex desde que cierro la puerta de casa por fuera, dejo atrás nuestra dorada chapa Baxter&amp;amp;Cortázar, y me lanzo escaleras abajo naufragando en mis propios pantalones: 5.643 kilogramos más tarde, mi armario ropero se ha convertido en un lugar extraño y confuso lleno de inmensos ropajes para figurinistas, payasos y otros elementos circenses de anchos vuelos. Para paliar esa entrada en el ensanche, le daría un giro angosto a mi guardarropa, pero sé que estos arrebatos desengrasantes me suelen durar dos telediarios y, luego, la horrible visión de todo un vestuario estilizado apenas puesto, en mis viejas perchas de plástico azul, me conduciría sin remedio al desenfreno chocolatáctico y a los sujetadores para hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sancho o no, si a algo jamás haré caso será a los cantos de la sirena soja: no comprendo cómo la gente puede dedicarse a esos brebajes lechosos de tonalidad hepática y tropezones con tanta fruición y tanta vitalidad. Lo mío es el melón, la verdura fresca, el filete de lenguado, las lechugas frutalmente acompañadas con un chorrito de módena, el agua siempre a borbotones, la balanza solo los viernes y el reencontrarme con mis caderas y pedirles perdón por haberlas sepultado en vida hace cuatro años. Dicho lo cual, estos últimos días ha ido creciendo entre mis pliegues un terror amorfo que solo ahora verbalizo: desde que no me dedico a la caloría soy incapaz de escribir una buena línea. La probable existencia de una relación directamente proporcional entre mis michelines y mis ficciones, me tiene un poco acojonado estos primeros días de mis treinta años ya que, llegado el caso, no sabría qué preferir ser: un cachalote con blog o una sílfide sin imaginación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Glups.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Bob Dylan - Ballad of a Thin Man&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (Homenaje a Albort, el otro hombre sin barriga)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ZFYlhw3g4P8&amp;hl=es&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ZFYlhw3g4P8&amp;hl=es&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-9084784398118401349?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/9084784398118401349/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=9084784398118401349' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/9084784398118401349'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/9084784398118401349'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/10/gastronoma-razonable-el-meln-la-soja-y.html' title='Gastronomía razonable (el melón, la soja y el guardarropa)'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-8154762554245852486</id><published>2008-10-09T10:19:00.000-07:00</published><updated>2008-10-09T15:06:33.824-07:00</updated><title type='text'>Black: to back?</title><content type='html'>El invento en sí no aportaba nada novedoso al mundo de la ciencia: consistía apenas en un brazo articulado de titanio reforzado, cubierto con un revestimiento de gomaespuma negra que alejaba la posibilidad de cortes o arañazos y que le añadía al asunto un toque de indispensable comfort. Al final del brazo brotaban como bulbos cuatro ágiles dedos de un material flexible aunque macizo, una especie de evolución rígida del látex, y un pulgar oponible robusto y decidido. Su nombre de guerra en el mercado, Evolved (Evolucionado, en culta latinoparla), nacía de la creencia darwinista de que la oponibilidad del dedo pulgar a los demás dedos en las extremidades de los homínidos es uno de los momentos cumbres en la evolución: la posibilidad de coger objetos y manipularlos, al parecer, influye decisivamente en el desarrollo del cerebro, casi de la misma manera que el dominio del fuego hizo innecesaria una mandíbula tan prominente -ya no se necesitaban quijadas superpotentes para lidiar con carne cruda- y posible que su disminución dejara espacio al aumento de la capacidad cerebral. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evolved  aterrizó en los estantes más accesibles de los supermercados de medio mundo dispuesto a convertirse en el mejor amigo del hombre: Doggy times are over, era su celebérrimo eslogan publicitario. La metodología era breve y sencilla:  1.-colocar sobre el hombro sujeto por un pequeño arnés (incorporado); 2.- encender (Evolved funciona con pilas de litio-vanadio. Incorporadas dos.); 3.- relajarse y disfrutar de la maravillosa compañía de tu evolpet mientras ves la tele, lees un libro o zurces los calcetines. ¿Nunca antes habías podido irte de vacaciones a La Manga porque no sabías con quién dejar a la abuela?: haz las maletas, Evolved ha llegado a la ciudad. Y en las ilustraciones folletinescas, una señora de cierta edad, con bastón cercano y chal rosa, sonreía y entornaba los ojos con precisión de sátira mientras su evolpet le cuchicheaba al oído sabe dios qué recetas para potajes. Con ese tipo de publicidad pantanosa, Evolved se convirtió de la noche a la mañana en el artilugio favorito de las familias patrias. Yo, claro, compré el mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer tacto era rugoso, quizá frío, puede que hasta distante: un pequeño ronroneo previo, mientras las baterías de litio-vanadio se cargaban, te impedía entrar pronto en calor. Luego los dedos se estiraban, iniciaban cierto contacto timorato con la superficie de tu nuca, llegaban misteriosamente hasta los hombros, parecían agrandarse, ensancharse, proyectarse mientras te masajeaban la espalda y te acariciaban la zona de intersección entre el cuello y las orejas. Y, entonces, el paraíso: el látex endurecido se movía con prestancia de pianista por tus zonas recargadas, liberando tensiones y congestiones y nudos, provocando suspiros y gemidos y cancelaciones de agenda. Todo iba bien hasta que Evolved llamó para decir que no volvía, que había encontrado a alguien, que mi nuca era siempre lo mismo, la misma rutina muscular, que ya no teníamos nada de qué hablar, que tocarme se había convertido en un acto superfluo y misericorde del que prefería más no acordarse, que quería salir, ver mundo, conocer otras espaldas, quizá enamorarse. De esto hace tres meses y sigo fatal, no levanto cabeza: he probado con otros evolpets pero ninguno es capaz de tocarme como el primero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conocí el paraíso y me tocó la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/aygAu1x2uQo&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/aygAu1x2uQo&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-8154762554245852486?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/8154762554245852486/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=8154762554245852486' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8154762554245852486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8154762554245852486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/10/black-to-back.html' title='Black: to back?'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-6682621324242804139</id><published>2008-10-08T13:19:00.000-07:00</published><updated>2008-10-08T14:53:36.748-07:00</updated><title type='text'>Mimosidad variable</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;Este nubarrón está intensamente dedicado a Albert y a Jorge, cicerones de Bunbury en Coruña y tantas veces vigías.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me llena de orgullo acatar con la cabeza bien alta la más-que-básica terminología climatológica para hablar de mis desavenencias, mis desdichas y mis revoluciones, pero en el ojo del huracán me resulta imposible no hablar del viento. Como si el aire pudiera enfriar esta necesidad de zarza ardiendo, de escalón fundamental a cada paso, de revelación con voz en off y dolby sorround, de apartar a un lado la mosquitera y caer en la jungla con los brazos desnudos. Como si la lluvia fuera a arruinar esta cosecha del 78 madura a borbotones, uva a destiempo en una cornucopia ne(u)roniana. Hoy, cuando todos mis cuentos empezaban "a la mañana siguiente", sigo siendo ayer; y seguiré siendo ayer hasta que no me quede nada y sean otros los que me cuenten o silencien o nostalgien. Cuando P cruce el espejo y empuñe la pluma por el lado de la tinta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto, el tiempo sucede a tu alrededor con parsimoniosa simetría e inexorable cadencia renal, como una última pedalada antes del desgarro extraída del alma flaca. Te espero y te preveo sin conocerte, y no te espero pero te temo sin haberte escuchado sonreír y me impaciento y no. Eres solo un día más, otra gota desecha en el alfeizar, un resto de rocío evaporable. Te esperaba hacia las ocho, cualquier tarde, para irnos a gascona a tomar unas cañas y hablar de predeterminismo, del tarot, y de cómo tu sonrisa se dobla y espumea en un mar de cerveza y yo me vuelvo loco buscando en los bolsillos un chiste que te arranque el sí quiero a una próxima cita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y si mañana ya no me apetece?. Entonces decidiré que sigo siendo ayer y me sentaré cómodamente en una silla de mimbre a esperar que el remolino me desaparezca Kansas y me enseñe un Oz en el que adorar la exquisita manera en la que recorres el camino de baldosas amarillas con tus recién exprimidos escarpines, porque cuando uno se sienta a degustar el huracán es imposible no pararse a hablar del viento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/C_fTZCeRC5k&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/C_fTZCeRC5k&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-6682621324242804139?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/6682621324242804139/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=6682621324242804139' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6682621324242804139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6682621324242804139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/10/mimosidad-variable.html' title='Mimosidad variable'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-4520510746109077641</id><published>2008-10-07T11:32:00.000-07:00</published><updated>2008-10-07T15:12:17.359-07:00</updated><title type='text'>Amanece tan pronto y yo soy Han Solo</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;A P, a mí, treinta años después. Felicidades.&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"&lt;span style="font-size:85%;color:#cc0000;"&gt;Esta ausencia que ahora puebla mi casa (...) me obliga a escribir lo que escribo con una absurda esperanza de conjuro&lt;/span&gt;" Cortázar, Julio. &lt;em&gt;Silvia.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa empezó a gestarse hará cuatro semanas: una tarde, al llegar a casa, escuché sin poder evitarlo una conversación privada y telefónica de mi compañero de piso en la que planeaba montarme una fiesta sorpresa por mi treinta cumpleaños (hablaba de guirnaldas, de cuántas botellas de ron serían necesarias, de un regalo basado en unas entradas para la ópera y un ampli para mi bajo nuevo). La excitada palpitación de mi arrobo me impidió dormir formalmente aquella noche, y en la pesada oscuridad de mi tiniebla fui dándole molde a un pequeño plan de agradecimiento con sorpresa de rebote.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los que me frecuentan saben de mi adoración por Alan Poe y que me creo, de alguna manera, vinculado a su melancólica figura por el mero hecho de haber nacido un siete de octubre, el mismo día de su extraña muerte ciento sesenta años trás, y que me siento obligado a compartir sus obsesiones varias, sobre todo aquella en la que temía ser enterrado vivo. Me hice, en los almacenes de Ikea, con una caja de cartón que metí en casa subrepticiamente y que fui decorando por dentro, durante aquellos laboriosos días previos al ágape, con un forro de raso fucsia de motivos romboidales y acolchado , unas telas de araña de mentira y unos cojincitos mullidos para la cabeza y los pies. Era el perfecto ataúd en el que cumplir treinta años.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Para mejor recrear en mi salón el ambiente de la época de Poe, bajé al chino de la esquina y compré cuatro candiles enormes, como de latón, que emitían una luz ténue, enfermiza y amarillenta que me parecía ideal. El efecto neblina lo conseguí gracias a un par de tubos de gas discoteca que coloqué en una esquina del salón con un tempoizador, adecuadamente escondidos detrás de unos adoquines falsos de cartón piedra que guardaba en el desván desde mi breve y tenebroso pasado teatral. Cuando terminara con ella, la estancia parecería una calle recién sacada de cualquier oscura ciudad americana de mediados del siglo XIX: llegué a componer incluso, gracias al photoshop, un pequeño cartel que semejaba a aquellos que, antaño, decoraban las farolas de las ciudades con los nombres de las calles. Mi particular calle mortuoria se llamaba: "La tumba de Alan".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía entendido que la fiesta daría comienzo hacia las ocho de la tarde. Andrés hacía de gancho: le habían encomendado la misión de mantenerme varias horas fuera de casa, así que en la misma mañana del día siete me llamó y me citó en una cafetería del centro. Quedamos, pero no fui. Me pasé toda la mañana preparando a conciencia el rincón de Poe y, hacia las cinco, metí el féretro de cartón en la sala de la fiesta, me introduje dentro y me puse a esperar. Me moría de ganas por ver las caras de mis amigos al entrar y encontrarse mi cuidado atrezzo decimonónico. Fue pasando el tiempo y me extrañó no oir ningún ruido, pero me mantuve quieto, tanto que llegué a dormirme. Al despertar, la luz del día atravesaba torpemente las rendijas de mi tumba. ¡No había habido fiesta! ¿Me habría confundido de lugar o de día? Intenté moverme, pero mis músculos estaban atrofiados, gomosos y parecían no tener ninguna intención de sacarme de allí. Esperé algún rato, a ver si encontraba fuerzas para incorporarme, pero no hubo manera. Además, empecé a pensar que tampoco se estaba tan mal así, tirado en mitad del salón, atorado en mi propio ataúd; y que antes o después llegaría alguien a casa y me sacarían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo han pasado un par de días y no ha venido nadie. Estoy empezando a preocuparme y tengo algo de gazuza, pero me alivia pensar que, al menos, no estoy enterrado en ninguna parte. Creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ta-muafW4zU&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-4520510746109077641?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/4520510746109077641/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=4520510746109077641' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4520510746109077641'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4520510746109077641'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/10/amanece-tan-pronto-y-yo-soy-han-solo.html' title='Amanece tan pronto y yo soy Han Solo'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-4021046183823642328</id><published>2008-09-09T10:05:00.000-07:00</published><updated>2008-10-08T13:19:17.549-07:00</updated><title type='text'>En el fin del mundo</title><content type='html'>Siempre hay un fondo morboso genéticamente inquebrantable en la desgracia -una maceta infeliz y un viandante descuidado-, en el accidente -la sangre mezclada con gasolina que mana entre cristales y hierros retorcidos- e incluso en la tragedia: unos casquillos de escopeta junto a tres cuerpos inertes, quizá una familia. Sobre todo cuando desgracias, accidentes o tragedias son particulares y próximos, aunque ajenos. Más inusual es el morbo provocado por una tragedia de dimensiones apocalípticas: un meteorito de trayectoria perversa aproximándose a la tierra, que sea para nosotros azote y ajusticiamiento y muerte invernadera. Sin embargo, yo, que siempre me precié de ser un gran catastrofista, contemplo, no sin cierto interés, la posibilidad de que la vida en la tierra se esté acabando en estos mismos instantes, mientras lees esto, devorada por un agujero negro de creación autóctona o consumida por una materia extraña que convierta el planeta en una estrella de neutrones inerte: estas son dos de las posibilidades que baraja cierto sector de la física como respuesta al encendido del Gran Colisionador de Hadrones, o LHC, que tendrá lugar mañana miércoles, 10 de septiembre: quizá el último día de la Tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último día de la Tierra suena genial como título para una película de serie B, con bajo presupuesto y monstruos de goma movidos por poleas, con Rachel Welsz y Richard Burton en los papeles protagonistas, pero, al parecer, la posibilidad de que eso suceda es prácticamente nula. A mí, la verdad, no me vendría del todo mal un abrupto epílogo terrestre, pues en el anuario del instituto aseguraba que antes de los treinta habría escrito un par de novelas y tenido al menos un hijo: y a falta de tres semanas para alcanzar esa mágica cifra, sigo siendo un vulgar escritor de cuentos cortos y no tengo -que yo sepa- hijo alguno, ni posibilidad real de engendrarlo en veinte días (qué digo, ni en veinte meses). Me pregunto cuánto tiempo tardaría un agujero negro en comerse la tierra, si seríamos conscientes de la pitanza, cómo sería su probable digestión y si, una vez liquidado el globo terráqueo, se detendría ahí o seguiría zampando rumbo a Marte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sea como fuere me tienta la posibilidad de coger un billete para Suiza y plantarme delante del laboratorio del LHC, en Ginebra, con el grupo de sonados calvos con pancartas que se reunirán allí seguro para protestar contra el fin del mundo y otras desgracias bíblicas. Entre ellos quizá esté el científico español Luis Sancho, que denunció ante un juez de Hawaii (creo que la elección jurídica de su protesta no es la más adecuada para que te tomen en serio) al Centro Europeo de Investigaciones Nucleares, porque cree que la puesta en marcha del acelerador de partículas tiene un 75% de posibilidades de acabar con la vida en la tierra, lo que ellos llaman genocidio planetario. Así que es probable, querido lector, que no estés leyendo porque nos hayamos muerto. Si es así, solo una cosa: gracias por pasarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces esta sería la última reunión del grupo Qtal, en Covadonga, el pasado domingo: la última gran caminata. Os quise, hijos míos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P (de verde, segunda fila) y Pedro, Andrés, Albert y Jorge: para todos vosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5244120966610865554" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SMbcPA4EzZI/AAAAAAAAAa0/QEUaem0lExA/s320/DSC01720%5B1%5D.JPG" border="0" /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-4021046183823642328?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/4021046183823642328/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=4021046183823642328' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4021046183823642328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4021046183823642328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/09/en-el-fin-del-mundo.html' title='En el fin del mundo'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SMbcPA4EzZI/AAAAAAAAAa0/QEUaem0lExA/s72-c/DSC01720%5B1%5D.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-1565528659295730227</id><published>2008-09-02T10:01:00.000-07:00</published><updated>2008-09-02T10:21:36.837-07:00</updated><title type='text'>Para Ninfa</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Es cierto que había algo en su voz entre angelical y cristalino, como si al hablar vertiera litros de palabras sobre un lago transparente y azul, si la cosa fuera posible a la vez. Es cierto que el lógico toque rosado de su rostro tenía en ella tonalidades más bien verdosas, como un musgo apoderándose milimétricamente de una roca, aunque yo al principio lo atribuí a cualquier enfermedad de la piel, o a alguna ictericia enrevesada. Y también no es menos cierto que más de una vez me había fijado en sus extremidades largas y angulosas, de dedos finos y descarnados como ramas, y en su cabello enmarañado y oscuro, húmedo y profundo como raíces de un árbol cententario. Pero cuando me comentó, entre la segunda y la tercera cerveza, que era una Ninfa del Bosque, la verdad, no me lo creí. Me sorprendió, para qué nos vamos a engañar, aunque soy un tipo acostumbrado a salir con chicas raras, como aquella que se había tatuado en el cuello el nombre de su estilista favorito, o aquella otra que llevaba las orejas, la nariz, los labios y el ombligo perforados por decenas de pendientes, alfileres, lanzas e imperdibles. Al principio intenté tomármelo como algo normal, seguí llamándola para salir aunque le di a mi vestuario un giro más otoñal, con colores naturales y vívidos como verdura fresca sobre una manta de hojas secas, para estar en consonancia con sus preferencias selváticas. Me compré también un manual de botánica, una guía fácil de Esquejes y Vivisección y me hice socio numerario de la fundación de amigos del bonsái: quería estar preparado para cualquier contingencia que pudiera surgirme con mi nueva Ninfa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, y pese a todas mis precauciones y proyectos, las cosas pronto empezaron a torcerse. A ella el invierno le sentaba muy mal y hablaba de migrar a algún sitio con luz, preferentemente en el hemisferio sur, aunque yo la viera incapaz de moverse a ninguna parte: era de carácter estático, abúlico y un poco vago. Aunque me moleste adoptar la metáfora en cuestión, lo cierto es que, por momentos, parecía marchitarse como una flor enterrada entre las páginas de un libro: lejos del agua y del sol y en pleno proceso de momificación. Como un último intento desesperado por salvarla, le regalé la edición en tres tomos del Señor de los Anillos, de Tolkien, una de esas novelas en las que el entorno natural más que rodear y ser contexto, interpreta su papel y se interrelaciona hasta el punto de convertirse en un personaje más, y en la que además abundan las ninfas, los elfos y los seres mitológicos en general. Pero se me fue el tiro por la culata: dejó mi regalo con desgana sobre la mesa y me dijo abiertamente que se iba, que lo nuestro no funcionaba, que no la regaba como era debido y que necesitaba un transplante urgente como plan último y desesperado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé solo, en fin, y sin saber muy bien qué hacer me puse a leer el primer volumen de El señor de los Anillos. A las dos horas comprendí que había perdido una Ninfa pero había ganado un escritor. Sin embargo, hay noches en las que aún me despierto en mitad de la noche, empapado en savia elaborada, y sé que he soñado con la profundidad de sus ojos color verde clorofila y con la nervadura de sus labios ambarinos. Diríase que la añoro frutalmente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la fundación de amigos del bonsái sigo suscrito, porque nunca se sabe lo que puede pasar.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ay, cómo es la vida...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Coldplay&lt;/strong&gt;. &lt;em&gt;Green Eyes&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/QbAZiVRG6h0&amp;amp;hl=" fs="1" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-1565528659295730227?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/1565528659295730227/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=1565528659295730227' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1565528659295730227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1565528659295730227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/09/para-ninfa.html' title='Para Ninfa'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-6043512555294660987</id><published>2008-08-12T03:16:00.000-07:00</published><updated>2008-08-12T03:30:27.927-07:00</updated><title type='text'>El largo y cálido Serrano (nota musical)</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;A MArk Knopfler, en su 59 cumpleaños&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Conocí a Mark Knopfler desde una cercana y muy calurosa primera fila, el 22 de agosto de 1992, en el Molinón, en el concierto que él y su banda dieron en Gijón aquel sábado veraniego y sofocante. Yo tenía trece años y desde siempre los discos de los Dire Straits habían sido la banda sonora recurrente de mi casa. Estábamos entrando a pasos agigantados, e indecisos, en la adolescencia, y en ese tiempo de revolución hormonal, mientras unos aspiraban a ser futbolistas, otros soñábamos con liderar una banda de rock (ya conocéis el tipo: muñequera, melena al viento, camiseta sudada, unos vaqueros desteñidos)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando nos enteramos de que los Dire venían a Gijón, sentimos por primera vez aquello que Martín Romaña llamaba la horrible modernidad del dinero: teníamos tres o cuatro meses para reunir la pasta de la entrada, y el asalto, la prevaricación, el hurto con atenuantes y el tirón de bolso a ancianitas desvalidas en plena calle ezcurdia, estaban descartados. Solo restaba portarse muy bien, hacer la cama con constancia y bajar al supermercado cuantas veces fueran necesarias para poder sisar algo de las vueltas, además, claro está, de ir ahorrando a trancas y barrancas unos duros de la paga semanal ( daros cuenta de que en aquella época, el verano de primero de bup, empezábamos a tener nuestras primeras citas con chicas y la tarde de sábado con cine, bolera y besos furtivos era fundamental, así que ahorrar se convertía en una tarea difícil y sacrificada).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sea como fuere, al final pudimos hacernos con el montante necesario: compramos nuestras entradas y esperamos paciente e histéricamente a que llegara el ansiado día. Lo único que me disgustó fue que, como era pleno verano, uno no podía llegar el lunes siguiente a clase fardando de haber visto a los Dire en concierto, con lo que eso le hubiera venido de bien a mi vida social. El resto fue espectacular. Supongo que el momento álgido de la noche fue cuando, ya de noche, el alumbrado artificial del estadio se apagó justo cuando empezaban a sonar los primeros acordes de Romeo y Julieta, mi canción favorita de entonces, cantada a coro por los 50.000 asistentes que abarrotábamos el molinón, bajo un ligero orbayu refrescante. Estoy convencido de que fue uno de los mejores momentos de mi vida, aunque luego los guardaespaldas nos detuvieran con malos modos al intentar colarnos en los camerinos subrepticiamente y termináramos la velada en el hospital, con varias fracturas y un recuerdo imborrable.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/BMjrp6qm-iI&amp;amp;hl=" fs="1" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-6043512555294660987?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/6043512555294660987/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=6043512555294660987' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6043512555294660987'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6043512555294660987'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/08/el-largo-y-clido-serrano-nota-musical.html' title='El largo y cálido Serrano (nota musical)'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-2182414825479624810</id><published>2008-08-04T12:24:00.000-07:00</published><updated>2008-08-05T02:16:01.439-07:00</updated><title type='text'>En el estanque un posado</title><content type='html'>Estaba completamente seguro de que antes o después conquistaría a Sonia: llevábamos varias semanas de flirteo adolescente cargado con miraditas, sonrisas a destiempo y piropos -por mi parte- exagerados, así q&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SJgYLh5D71I/AAAAAAAAAS8/37QCdGfRVqE/s1600-h/lopr001.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230957553546162002" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SJgYLh5D71I/AAAAAAAAAS8/37QCdGfRVqE/s320/lopr001.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;ue no me importó apostar con mis amigos al respecto, además iba con dos copas y el alcohol en dosis medianas suele conferirme una valentía absurda y por lo demás ficticia que normalmente no poseo. Si ganaba yo tenían que invitarme a una mariscada pantagruélica en La Zamorana, si ganaban ellos me tocaba bañarme desnudo a plena luz del día en el pequeño estanque (bueno, quizá estanque sea un sustantivo exagerado) que rodea la estatua de Pelayo, en la plaza del Marqués, en Gijón. La apuesta me obligaba a conquistar a Sonia antes de dos semanas, o de lo contrario me tocaba chapuzón en aguas estancadas, pero como creí que iba sobre seguro, aposté. Cuando al sábado siguiente nos tropezamos a Sonia en el garito de turno tocándole la campanilla con la lengua a un tipo que parecía recién sacado de la portada de un disco de hip-hop (gorra calada, camiseta de baloncesto seis tallas mayor, zapatillas de deporte enormes y desabrochadas, cadenas varias), se me vino el mundo encima, aunque no supe discernir si era mi corazón el que se quejaba por verla con otro o era mi orgullo por haber perdido la apuesta de la que, la verdad, creí que podría librarme confiando en la piedad de mis amigos y en la cara de idiota apático y tristón que se me había quedado. Pero no: mientras mis amigos me consolaban con palmadas en la espalda, la cita para el baño vergonzante se fijó para esta mañana, a las doce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez dentro, la verdad es que no se estaba tan mal: el agua fresquita ayudaba a combatir el excesivo calor así que, ya puestos, me puse a nadar unos largos y a rastrear el fondo del estanque por si encontraba algo de interés. Al incorporarme después del último buceo me sorprendió ver en la calle, rodeando la estatua, una turba ingente de periodistas y cámaras de televisón. Al principio pensé: ay va, la he cagado, pero luego vi que me sonreí&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SJgYt11ELKI/AAAAAAAAATM/LonVwZqUiqc/s1600-h/lopr001b.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230958143013661858" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SJgYt11ELKI/AAAAAAAAATM/LonVwZqUiqc/s320/lopr001b.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;an y me aplaudían y me pedían que saludara y unos autógrafos, así que me dije que quizá estaban allí por mí, que al fin se reconocía mi verdadero valor, que el momento de hacerme famoso había llegado. Así hasta que un tipo trajeado con cara de pocos amigos alzó la voz sobre los flashes y el griterío y dijo: "que saquen de ahí a ese imbécil, está justo delante de las autoridades". Mientras me esposaban me fueron explicando que hoy, 5 de agosto, se celebraba el cumpleaños de la estatua en cuestión, inaugurada en 1891 y que había escogido el peor día y la peor hora para bañarme en pelotas en la fuente porque todo aquel que es algo en el Principado había venido hoy hasta la plaza del Marqués a rendirle tributo a Pelayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SJgZI2_4vOI/AAAAAAAAATU/pEYpW6-J87Y/s1600-h/Molinon_A.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5230958607183953122" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SJgZI2_4vOI/AAAAAAAAATU/pEYpW6-J87Y/s320/Molinon_A.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así me veía yo en el coche patrulla: pasando la en el cuartelillo y sin Sonia, hasta que uno de los guardaespaldas de una autoridad local se acercó al coche y le dijo al policía que me soltara, que le había caído simpático a su protegido y que querían que continuara con la comitiva para hacerme más fotos frente al Molinón, que al parecer también cumplía años hoy. Exultante le pedí a mis amigos que me devolvieran mi ropa y me preparé para disfrutar mis cinco minutos de gloria. Me encanta la fama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/zlK_X21sh5k&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" fs="1"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-2182414825479624810?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/2182414825479624810/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=2182414825479624810' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2182414825479624810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2182414825479624810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/08/estaba-completamente-seguro-de-que.html' title='En el estanque un posado'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SJgYLh5D71I/AAAAAAAAAS8/37QCdGfRVqE/s72-c/lopr001.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-5242405573264922187</id><published>2008-08-03T13:39:00.000-07:00</published><updated>2008-08-03T15:53:05.315-07:00</updated><title type='text'>Los trasvases son para el verano, las tortugas al parecer también</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;strong&gt;Dedicado a la memoria de A. Solzhenitsyn, fallecido hoy a los 89 años de edad, en gratitud por su &lt;em&gt;Archipiélago Gulag&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que la NASA -Nariz, Ajenjo, Solipsismo, Ajenjo otra vez- ha filtrado (y aquí el verbo es intencionado) la esperada noticia de que, efectivamente, hay agua en Marte, repaso puntillosamente en el periódico las páginas sobre política estatal para ver cuál es la primera provincia que se atribuye el derecho de explotación y consumo del agua marciana descubierta, así como de su trasvase hasta nuestros áridos y sedientos campos patrios. Aunque desconozco la legalidad vigente, entiendo que sobre las aguas y los territorios del planeta vecino no existe aún derecho de propiedad alguno, así que quizá funcione la cosa como en el antiguo oeste: a correr y el primero que alce la malla se queda con el montante; si así fuera, aquí lo tendríamos complicado para llevarnos el agua al gato: no veo yo a nuestros avezados científicos ganando la carrera espacial hacia Marte, la verdad, aunque tal y como vamos en deportes últimamente, no sé, quién me dice. Como la noticia no especifica si el agua en cuestión es o no salada, ya me imagino a nuestro querido y odiado presidente social atando con cuerdas en la baca de la nave rojigualda una desaladora portátil por si hiciera falta manipular el líquido elemento antes de su transporte. Sea como fuere, casi que lo mejor sería perder dicha carrera no vaya a ser que una vez aquí el agua marciana, los de Zaragoza le echen en cara a los de Murcia un uso en exceso golfista de los litros, y que al final acabe todo como el rosario de la aurora. Ya que estamos en el tema: ¿será roja el agua de Marte?, ¿si bebemos agua roja sabrá a Tang?, ¿será mejor para el cutis bañarse con agua de colores?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diablos, la ciencia no es la solución a mis necesidades inquisitivas, y aún hay tantas preguntas sin respuesta: la penúltima, la de la sorprendente reproducción de Solitario Jorge, una tortuga de la Isla de Pinta, en cautividad desde 1971, que traía locos a un puñado de los más prestigios científicos quelónicos. Al parecer, y durante estos últimos treinta años, Jorge ha ido demostrando una actitud inapetente, primero, y arisca y hasta violenta, después, hacia todas las hembras que forzosa y orgiásticamente le han introducido en la jaula lenocita; como indiferente se mostró en su momento hacia las explicaciones prácticas de otra tortuga macho que los científicos soltaron por la jaula para ver si era capaz de mostrarle a Jorge el camino hacia la conservación de la especie. Pero ni machos, ni hembras, ni nada: Solitario Jorge siguió su vida apartada de eremita tortuguil hasta que, hace dos semanas, los guardaparques descubrieron nueve huevos de una hembra de las que convive con Jorge desde 1993 y con la que hasta ahora solo había tenido pequeños episodios de violencia territorial. Nadie en el mundo de la ciencia se explica el capricho del veleidoso y arisco Jorge, al que atribuyen a sus ciento dos años -por incomparecencia de cualquier rival- la paternidad de los nueve huevos, seis de los cuales se han malogrado, . Habrán de pasar aún tres meses hasta que se sepa si los huevos restantes son o no fértiles y si, al fin y después de 15 años de tensiones y magulladuras, Jorge y hembra107 (que así se llama la mamá) son padres de trillizos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizá para cuando nazcan los retoños tortugueros (¿Jorgito, Jaimito y Juanito?) sepamos algo más del agua marciana, o de los hábitos sexuales del solitario Jorge, pero lo que está claro es que la ciencia está en pañales, por mucho que digan que avanza una barbaridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;The Turtles&lt;/strong&gt;, &lt;em&gt;Happy together&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/gkVM-jGNn04&amp;amp;hl=" fs="1" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-5242405573264922187?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/5242405573264922187/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=5242405573264922187' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5242405573264922187'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5242405573264922187'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/08/los-trasvases-son-para-el-verano-las.html' title='Los trasvases son para el verano, las tortugas al parecer también'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-2897612177449824657</id><published>2008-08-03T12:37:00.000-07:00</published><updated>2008-08-03T12:56:57.085-07:00</updated><title type='text'>La insoportable voluptuosidad del ketchup</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Es que al salir dejé la cama sin hacer. No hubo nada de pereza en ello o de prisa, no había una chica morena con sombrero de ala ancha y guantes de cuero al lado del portal, apoyada en una farola, esperándome; ni siquiera fue por apatía o indiferencia: odio dormir con las sábanas revueltas y la funda del colchón asomando me provoca una intensa sensación de soledad que solo puedo paliar con tres o cuatro horas de insomnio y alguna película de los hermanos Marx. Simplemente no quería parecerme a uno de esos tipos solteros y metódicos que viven en una casa amplia y bien iluminada, hacen la colada dos veces por semana y pasan el aspirador sobre las alfombras de la casa con la impasible minuciosidad de un relojero suizo. Lo pensé esta mañana, mientras me duchaba, ¿sabes?, la idea de estar convirtiéndome en un adulto perfeccionista con la ropa interior impecable me deprime y me agobia, se me empieza a secar la garganta y no puedo respirar, me agobio, me agobio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- Sí, me imagino, pero ¿y a mí qué me cuentas?. Solo te he preguntado si querías ketchup para las patatas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, así se empieza, por el ketchup: te adecuas a todo, te alineas con todo, piensas que si lo hace tanta gente, malo no será, te adocenas, te aborregas, te desdibujas. Entras a formar parte, eres otro número, nada te diferencia de la chusma, del conjunto, del rebaño, te vuelves indistinguible. Haces la cama antes de salir y luego le pones ketchup a tus patatas a la hora de comer y enseguida estás en la oficina del apoderado de un banco firmando una hipoteca y pidiéndole a Sonia que se case contigo. Antes de que te quieras dar cuenta tienes dos hijos, un columpio en el jardín y una pequeña fuga de aceite en el retén del cigüeñal que te pide a gritos que cambies de coche, aunque con tu sueldo, claro, eso es impensable, te acostumbras a ir dejando la huella de tu presencia automóvil por el mundo, qué remedio, mientras las tensiones que eso -y la denegación de cualquier aumento de sueldo- genera, las descargas con tu mujer y con los niños, por las noches, durante los anuncios de Los hombres de Paco o de Gran Hermano catorce. De ahí a un régimen judicial de visitas o a una orden de alejamiento, hay un paso. Y si me quitan a los niños me muero, te lo juro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.- No sabes cómo te entiendo. Me pasó algo parecido con mi mujer este invierno pasado. Volvíamos del cine y se empeñó en discutir lo de la cómoda, que todas sus amigas tenían una cómoda y que ella quería una y que había visto una preciosa en Ikea, colonial, de madera de castaño, con muchos cajones, perfecta para nuestro cuarto y solo por seiscientos euros. Yo le dije que quizá no era el momento, que era mejor esperar a que me estabilizara un poco en el trabajo, llevaba un par de meses currando aquí, imagínate,  y no veas cómo se puso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya, bueno, oye tampoco hace falta que me cuentes tu vida, además yo ni siquiera estoy casado ni tengo hijos, era un ejemplo, hombre. Tú dame las patatas y luego ya si eso me las como y me voy, sin acritud, ¿eh?, venga campeón, hasta luego. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/0CMMNmg0BQc&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" fs="1"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-2897612177449824657?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/2897612177449824657/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=2897612177449824657' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2897612177449824657'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2897612177449824657'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/08/la-insoportable-voluptuosidad-del.html' title='La insoportable voluptuosidad del ketchup'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-6979455997877804401</id><published>2008-07-27T11:53:00.000-07:00</published><updated>2008-07-27T12:32:58.838-07:00</updated><title type='text'>El desorden de mi nombre</title><content type='html'>Uno siempre se entera de las cosas más importantes de rebote, por terceros o espiando a sus padres tras la puerta del salón mientras hablan sobre ti porque creen que aún no has vuelto a casa del trabajo. La noticia de que, cuando yo nací, todos esperaban y querían una niña y que me iban a poner de nombre Lucía, me pilló desprevenido y me dejó medio atontado, sin capacidad de reacción. Las primeras semanas me costó asimilar que, desde cierto punto de vista, mi masculinidad había supuesto una decepción, un chasco, una contrariedad para mis padres que ya tenían un hijo y apostaban, en fin, porque yo completara la parejita. Me pasaba las noches en blanco, buscando en mis recuerdos momentos en los que mis padres hubieran sido injustos o despiadados conmigo, en los que me hubieran castigado sin pruebas o dejado sin postre: momentos, en fin, en los que me hubieran querido menos que a mis hermanos, como cuando me regalaron para mi cumpleaños unos patines pese a que yo hubiera insistido varios meses en una bici, porque todos mis amigos tenían una y mi vida social la necesitaba intensamente ya que estaban empezando a dejarme fuera de sus planes por falta de infraestructuras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo, sin embargo, comprendí que pese a que yo había sido un fraude, una desilusión, quizá hasta una carga al principio, mis padres me habían querido igual y eso me llenó de rabia: me dolía no haber podido darles lo que ellos más deseaban, una niña. Durante largos meses medité cómo compensarlos por mi ausencia de ovarios y, al final, se me ocurrió algo, un plan. La cosa empezaría por intensificar mi lado femenino: me vería tres o cuatro veces los capítulos atrasados de Sexo en NY, me apuntaría a pilates, empezaría a usar cremas corporales y a llegar tarde a todas partes. Después, finalizada mi feminización, iría al registro civil y me cambiaría el nombre, pasaría a ser Lucía López. La cosa no tendría nada que ver con un cambio de sexo, ni me inyectaría estrógenos o cambiaría mis inclinaciones veniales, no: simplemente quería demostrarles a mis padres la gratitud que les tenía por todos estos años de cariño, pese a mi manifiesta incapacidad femenina, y enseñarles que, desde cierto punto de vista, sí que tenían la hija que siempre habían soñado y que esa niña, Lucía, vivía un poco dentro de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecía un plan perfecto pero, ay, las cosas no siempre resultan fáciles cuando uno se enfrenta a la fría lógica de la sociedad conservadora. Al parecer, sin cambio de sexo yo no podía cambiarme de nombre: si me cortaba el pene, sí, pero yo por eso no iba a pasar: le tenía cierto aprecio a mi pene, después de treinta años de lujurias y azoteas. Contraté a varios abogados, hice ruido, mandé cartas a los más prestigiosos periódicos, conté mi caso en El diario de Patricia. (Patricia también me hubiera gustado como nombre, ya que estamos), pero la maquinaria legal del estado era infranqueable y la sensibilidad de los jueces encargados de dictar sentencia, ruinosa, así que al final tuve que desistir y seguir llamándome Pablo cuando hubiera querido llamarme Lucía. Ya había perdido toda esperanza cuando esta semana, sin embargo, he leído en los periódicos que se cumplían cincuenta años del cambio de nombre del estadio del Real Oviedo, que en su día fue Buenavista y ahora es Carlos Tartiere, y he vuelto a llamar a Legalitas para ver si ese caso podría sentar un precedente y ayudarme de alguna manera, porque no me cabe en la cabeza que un estadio pueda cambiarse de nombre y yo no. Ahora estoy preparando nuevos alegatos y he recuperado la ilusión: batallaré hasta el fin por regalarles a mis padres una Lucía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/49fv2YUdSCk&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/49fv2YUdSCk&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-6979455997877804401?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/6979455997877804401/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=6979455997877804401' title='10 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6979455997877804401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6979455997877804401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/07/el-desorden-de-mi-nombre.html' title='El desorden de mi nombre'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>10</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-9035384201064574569</id><published>2008-07-23T13:13:00.000-07:00</published><updated>2008-07-24T10:50:25.531-07:00</updated><title type='text'>Love is inditex, lalalalalalalá</title><content type='html'>Llevo todo el mes de julio queriendo ser el hombre del pantalón de chándal rojo, aunque no me pregunten las causas porque las ignoro profusamente: me desperté un martes deseando con holgura un pantalón de chándal, rojo, de algodón, de esos de fruitoftheloom de toda la vida, con su pelusilla interior gris, sus tobillos anchos y su torpeza a la hora de disimular muslamen, y así llevo desde entonces: vivo sin vivir en ti y no muero sin haberme embutido antes en un par de esos pantalones en cuestión. Como quiera que la vida es un aire suave de pausados giros, fui dándoles oportunidad a las típicas tiendas de deportes y saldos en general, a los puestos de mercadillo y a los africanos de manta ambulante y paquete de cedés, mas ninguno portaba consigo mi ansiado trofeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cansado hasta el desmayo, a punto estuve de dar carpetazo al asunto y pasar capítulo, ya que soy uno de esos tipos acostumbrado a dejar que sus sueños giren libres y desaparezcan por el desagüe con tal de no afrontar el esfuerzo que supone coger el tapón del lavabo y usarlo. Pero hete aquí que una tarde sabatina con necesidad de macflurry de turrón,  vi mi reflejo -demasiado ampliamente, duplicado casi- cuchara en mano en los escaparates de Zara  de la calle Corrida y me dije: bah, por probar, si total, el no ya lo tienes, si son dos pipas, quién te dice, entrar y listo, un vistazo y para casa. Como comprenderán, mi mente debatía furiosamente consigo misma y mientras tanto me iba llenando la laringe de frases vacías de significado mientras yo le llenaba la boca a ella con trocitos de turrón y helado de nata. Al final, casi obligado por una turba de adolescentes pelipuntiagudos que me arrollaron sin piedad, y sin verme, acabé subiendo las escaleras de Zara hasta la sección de caballeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y allí, loado sea Amancio Ortega, silencioso y libre de polvo,  estaba mi pantalón de chándal rojo: tenía un toque neohippie, algo como entre arábigo y barroco, unos detalles sinuosos que se extendían por el lateral de la pernera como una mala enfermedad o una buena enredadera, pero no pude detenerme en algo tan nimio que seguro que se iría al tercer baño de lejía detergente: era mío, lo tenía, mis venas se hincharon con afán de posesión, con pose fanática, con vigoroso alicatado en grasas polimegasupersaturadas. Tampoco reparé en dineros: no era cosa de mirarle el tarjeteado al caballo rojo de algodón y, además, gastos más supérfluos habremos hecho, P, me dije también, como aquella vez que me compré la colección completa de Introducción al punto de cruz, de RBA editores, a la quiosquera de la esquina porque adoraba su mirada triste tan tierna (sí, habéis acertado, yo soy mucho de ir diciéndome cosas por la calle, y de narrar mis movimientos sin importancia como si estuviera viviendo la novela de mi vida, dijo él mientras terminaba el párrafo con un coqueto acabado parentético)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ay, con la tarjeta obvié también la talla, al menos hasta que la dependienta de turno me lo hizo notar con una delicadeza que me obligó a enamorarme de ella: "¿Qué son para tu hermanito?". En efecto, en mi mano llevaba unos pantalones que difícilmente me podrían haber servido en 1986, cuando Eloy falló el penalty que nos dejó sin las semifinales del mundial de México. Seguro que había más tallas, ahí atrás, en la pila de pantalones de chándal rojos, pero la chica me gustaba y no quería reconocer mi torpeza o mi incapacidad visual manifiesta, así que mentí con lo primero que me vino a la cabeza: "No, son para mi hijo, el pequeño". De golpe y porrazo, y 23 euros después, estaba yo contándole en las escaleras de Zara mi vida y sus desperfectos falsos a Sofía, que resultó ser una historiadora en paro con necesidad de pagar una hipoteca y la letra del coche. No me dejé nada en el tintero: los celos, las dudas, la infidelidad, el divorcio, los dos fines de semana al mes. Aunque hacía rato que me había dado su número, yo no podía parar de mentir. Al final, quedamos para tomar un café el próximo sábado, ya que los niños estarán con Marga (Marga es mi ex, al parecer, un poco casquivana pero muy fértil): como esta relación fructifique, no sé de dónde voy a sacar a dos niños que se me parezcan, sobre todo teniendo en cuenta lo que me costó encontrar un pantalón de chándal rojo y el precio que estoy pagando por haberlo encontrado, 23 euros al margen, aunque si lo pienso bien, y ahondando en la imagen que de Marga tiene Sofía, quizá fuera comprensible que los niños no se me parezcan en absoluto. Seguiremos informando. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/NNC0kIzM1Fo&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/NNC0kIzM1Fo&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-9035384201064574569?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/9035384201064574569/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=9035384201064574569' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/9035384201064574569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/9035384201064574569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/07/love-is-inditex-lalalalalalal.html' title='Love is inditex, lalalalalalalá'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-3425049432677396241</id><published>2008-07-17T13:48:00.000-07:00</published><updated>2008-07-17T13:58:26.634-07:00</updated><title type='text'>Efemerízame VII: manchas de Carmín en la memoria</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Somos muchos los que pensamos que el Carmín de pola es el epicentro del verano, su momento álgido, su punto de inflexión; y que la vida tiene menos sentido sin ir a trabajar el día siguiente con ojeras, con la boca pastosa, con un toque de vaporoso etanol en el alient&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SH-w3hRmTAI/AAAAAAAAASk/8AcpxTTR2To/s1600-h/carmin2.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5224088560644541442" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SH-w3hRmTAI/AAAAAAAAASk/8AcpxTTR2To/s320/carmin2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;o y con menos horas de sueño que un médico interino de guardia. Bueno, en realidad no somos tantos los que pensamos así: 27 hasta la fecha; pero formamos una asociación vocinglera y muy marchosa, llena de exalcohólicos arrepentidos y de jóvenes promesas, la peña &lt;em&gt;No puedo vivir sin ti, Carmín, ni lo intento&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que al principio parecía una moda pasajera, como quien se viste con bombachos pensando que van a ser la sensación de la temporada otoño-invierno, acabó convirtiéndose en una tradición veraniega, del estilo del primer baño en la playa de san lorenzo, del primer helado de verdú o del primer beso a contrapelo en los chiringuitos de la semana negra. Con el tiempo fuimos perfeccionando nuestra juerga campestre: todos los años serigrafiamos camisetas con nuestros nombres y números de socio dentro de la peña, llevamos tortillas y empanadas caseras y, en el autobús que nos lleva hasta pola de siero, dejamos mochilas con ropa para cambiarnos después de bajar por las calles del pueblo pidiendo a gritos a los vecinos que nos tiren calderos de agua. Diablos, es una fiesta inigualable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando esta mañana mi jefe entró &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SH-xrnIbQ3I/AAAAAAAAAS0/GkXoRWzesgM/s1600-h/nitro.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5224089455569879922" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SH-xrnIbQ3I/AAAAAAAAAS0/GkXoRWzesgM/s320/nitro.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;en la oficina y me dijo que no podía darme el lunes por la tarde libre, que teníamos que cenar con los belgas, que ya el año que viene podría ir al Carmín, casi me da un soponcio. Pensé en suicidios, en asesinatos, en matanzas laborales, pensé en aquel verano, hoy hace 92 años, en el que el Carmín tuvo que suspenderse por culpa de una huelga general. Supe cómo debió sentirse la gente aquel día, compartí su misma rabia, repetí su desolación. Mientras leía el periódico, justo antes de comer, me enteré de que también hoy se celebraba la efemérides de la primera patente de la nitroglicerina, realizada por Alfred Nobel en 1864. La noticia me dio un par de ideas y espero que esta semana pueda llevarlas a cabo: cualquier cosa antes que quedarme sin la mejor fiesta del verano. Si no vuelven a saber de mí, quizá lean algo en el periódico&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-3425049432677396241?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/3425049432677396241/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=3425049432677396241' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3425049432677396241'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3425049432677396241'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/07/efemerzame-vii-manchas-de-carmn-en-la.html' title='Efemerízame VII: manchas de Carmín en la memoria'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SH-w3hRmTAI/AAAAAAAAASk/8AcpxTTR2To/s72-c/carmin2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-3231289354317368538</id><published>2008-07-07T13:43:00.000-07:00</published><updated>2008-07-07T14:50:29.543-07:00</updated><title type='text'>De corbatas y pringles</title><content type='html'>Desde que nos enteramos de que las Pringles no son patatas fritas, la realidad ha empezado a desdibujarse preocupantemente y ahora los límites entre las cosas no son los mismos que los de primera hora del día, con el consecuente caos circulatorio y pérdida de expresividad en general. Con esa desmotivación, a punto estuve de cancelar mi vuelo de esta mañana a Londres, desde donde tenía previsto viajar a Crowborough, un pequeño pueblecito en el condado de  East Sussex donde se encuentra la casa en la que murió Conan Doyle, hoy hace 78 años. Bien conocida mi pasión doylita, la editorial para la que trabajo me había emplazado a impartir una clase magistral sobre la repercusión geográficotemporal en las novelas de Sherlock Holmes, en la inaguración de las jornadas que sobre el ecritor, su obra y su tiempo se desarrollan esta semana en susodicho pueblecito inglés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con dudas, ya digo, de última hora, decidí al fin viajar y para ello me atavié con mis mejores galas sherlockholmitas: traje de cuadros, gorra con doble visera, pipa ad hoc y estuche de violín (la jeringuilla no la llevaba, claro, no fueran a pensar los del avión que yo). Los problemas empezaron apenas despegamos: como unas ocho filas  hacia la delantera del avión, había un grupúsculo de seguidores de Agatha Christie hablando y señalándome. Al cabo, uno de ellos, una chica, vestida con un impecable traje negro, con bombín y falso bigote engominado, se acercó a mí y me increpó, me preguntó que cómo tenía arrestos para subir al avión de esa guisa, que qué me creía, y me despreció diciéndome que era como todos los doylitas: un heroinómano, un melifluo y un misógino hijo de puta y, al final,  me pidió que me levantara para poder darme mi merecido. Dicho lo cual, y sin previo aviso, me soltó un paraguazo en toda la cabeza que me dejó tonto un buen rato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pude reaccionar, y usando el violín como escudo arrojadizo, me lancé, invocando a los Baskerville y llamando a mis agresores gabachos aceitosos,  contra las hordas agathachrísticas que celebraban su victoria en mitad del avión con un benjamín de espumoso leridano que iba pasando de bigotito en bigotito. A partir de aquí recuerdo solo retazos: sé que desde la cabina se anunció un ligero cambio de ruta y que se acordó obligarnos a descender a la chica vestida de Poirot y a mí en una zona indeterminada de la República Checa, donde las autoridades se harían cargo de nosotros. Debieron sedarnos porque cuando me quise dar cuenta estaba aquí tirado,  en una celda austera y monocroma y sin lugar a dudas centroeuropea. Me han dejado en calzoncillos y, a mi lado, la chica-Poirot lee un periódico local. Fuera se escuchan salvas, petardos, ruido de fanfarria: al parecer están celebrando el 148 aniversario del nacimiento de Gustav Mahler, oriundo de estos parajes bohemios. Me he embarcado en un enaltecimiento furibundo de la figura de Mahler, pero la chica-Poirot me ha cortado diciendo que no tengo remedio: al parecer ella es wagneriana y, como tal, odia a muerte a los mahléricos. Así que ahora no sé si mantener mis principios o darle un poco la razón: me gusta Mahler pero creo que me gusta más ella: el bigotito le sienta fenomenal, y el traje no digamos: ¿por qué me enamoraré siempre de chicas con corbata? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mahler&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/d7cwbGBFyEQ&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/d7cwbGBFyEQ&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Holmes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/2dF6syxwUJc&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/2dF6syxwUJc&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-3231289354317368538?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/3231289354317368538/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=3231289354317368538' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3231289354317368538'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3231289354317368538'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/07/de-corbatas-y-pringles.html' title='De corbatas y pringles'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-6034612177504138610</id><published>2008-07-06T12:26:00.000-07:00</published><updated>2008-07-07T13:40:26.616-07:00</updated><title type='text'>Hago clip y aparezco a tu lado?¿</title><content type='html'>Yo soy de los que le hace caso en todo al imperdible de word. He llegado, incluso, a tirar a la papelera de windows un par de novelas mediadas, bajo su influjo ocular intenso. En ocasiones, mientras escribía uno de esos cuentos de tres cuerpos que tanto me gustan, aparecía como por arte de magia en mitad de la pantalla para comentarme que, más que un relato, parecía estar escribiendo una carta y que, si ese fuera el caso, me prestaba su ayuda desinteresada para llevarla a buen puerto. No siempre he necesitado ayuda para escribir cartas, aunque en el verano del 98 me hubiera venido genial cuando me declaré a P (que también puede ser L) en tres folios abigarrados color azul turquesa, cavando con ellos la fosa sentimental en la que sigo naufragando desde entonces. Pero, en aquella prehistoria de amor, no había en nuestras vidas cyranos imperdibles y todo iba a pulso, en modo autógrafo y sin vuelta atrás una vez que la tapa del buzón de correos chirriaba de regreso como un gong decisorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esa época tengo una carpeta llena de archivos que empezaban siendo relatos para terminar más bien cartas. Y, si los releo, me llena la sensación de que la frontera entre un cuento y una carta es similar a la que existe entre un zueco y una sandalia: a veces puede ser muy difusa. Aunque fue una etapa de transición, claro. Como quiera que me ganaba la vida escribiendo pequeños relatos por encargo para revistas y periódicos, tuve que adaptar mi modus vivendi a las necesidades de mi asistente de word: empecé a trabajar en Filatelia  y Reembolso, una publicación mensual de corte tradicionalista cuya razón de ser era el apoyo manifiesto al correo manuscrito frente a la vanguardia cibernética del mailto. Lo malo de ser yo es que siempre fui incapaz de mantenerme fiel a un género y, en ocasiones, me descubría -para estupor de mis lectores y tirón de orejas de mi imperdible- firmando relatos en tercera persona sin destinatario ni acuse de recibo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para hacer manos, le escribía cartas ficticias a gente real cuyas señas encontraba al abrir la guía telefónica al azar. Al inventarle un vida (y en al menos una ocasión también una muerte) a esa gente de la guía, satisfacía mis necesidades de ficción aunque  aquello no dejara de ser un juego ya que al terminar la carta la imprimía, la doblaba y la metía en un sobre que guardaba en el último cajón de mi mesa de ordenador, lista para ser enviada con su dirección, sus sellos y su remitente. Y todo iba muy bien  hasta que, hace un par de semanas, mi madre descubrió el cajón de las cartas y, siguiendo sabe dios qué impulso maternal, las echó todas al correo. Esta mañana me han llegado dos respuestas y no sé qué hacer: si continuar con el juego y abrirlas  y tal vez contestarlas, o romperlas sin más y dar por finalizada esta etapa epistolar. Le preguntaría a mi asistente de word, pero hace cinco días que no aparece ni para decir este clip es mío: temo que esté detrás de todo esto, que lo haya orquestado y que ahora disfrute de su victoria peregrina en la sombra de mi escritorio, bajo los acumulados de polvo en las esquinas de la pantalla, en el reino de escribirás y no volverás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ow355d7Ubkw&amp;hl=en&amp;fs=1"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ow355d7Ubkw&amp;hl=en&amp;fs=1" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-6034612177504138610?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/6034612177504138610/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=6034612177504138610' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6034612177504138610'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6034612177504138610'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/07/hago-clip-y-aparezco-tu-lado.html' title='Hago clip y aparezco a tu lado?¿'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-9066151713305403368</id><published>2008-07-03T12:20:00.000-07:00</published><updated>2008-07-03T12:25:43.451-07:00</updated><title type='text'>Efemerízame VI: Jim redivivo</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;strong&gt;A Mrs P, contra el mal de altura lírica&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;(o de amores)&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de mudarme por culpa de un altercado con los vecinos acerca del horario de basuras, yo vivía en oviedo, en la calle velázquez, y juro que mi vecino del cuarto era jim morrison, el cantante de The doors. Había envejecido, claro: llevaba el pelo canoso y recortado, pero la nariz, los pómulos, los ángulos de su cara, esa mirada entre vidriosa y desatenta..., todo, todo indicaba que era él. Iba de un lado para otro con una funda de guitarra y un sombrero de fieltro gris, siempre vestía de negro y tenía un innegable acento californiano que lo delataba. Cuando traía invitados a casa, por mi cumpleaños y a veces en navidad, siempre acabábamos en el rellano del cuarto piso, al otro lado de su puerta, escuchándolo ensayar. Era condenadamente bueno, tanto que no cabía en c&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SG0nhaWEmXI/AAAAAAAAASc/4GhunFnf0lE/s1600-h/jim-morrison.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218870998153337202" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SG0nhaWEmXI/AAAAAAAAASc/4GhunFnf0lE/s320/jim-morrison.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;abeza humana pensar que llevara muerto casi cuarenta años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo habían encontrado en la bañera de su casa, la mañana del 3 de julio de 1971, víctima de un paro cardíaco. Al parecer, su tumba en el cementerio Père-Lachaise, en París, es la cuarta atracción turística más visitada de la ciudad. Su epitafio, escrito en griego, tiene dos traducciones posibles: "Al espíritu divino que llevaba en su interior" o bien, el que a mí más me gusta: "Cada uno es dueño de los demonios que lleva dentro". Cuanto más investigaba sobre quién había sido Jim Morrison hasta su muerte, más me atraía el Jim que vivía dos pisos por encima, así que monté un dispositivo de vigilancia y seguimiento, me fui haciendo el encontradizo en la pescadería, en el ascensor, en los bancos del parque de Santullano, hasta que una especie de amistad fue surgiendo entre nosotros. Se notaba a la legua que necesitaba intimidad, un par de orejas que escucharan sus andanzas por la vida. Y así, de golpe y porrazo, me fui enterando de todo: del infarto fingido, del exilio africano, de su época tibetana. En una de tantas conversaciones me contó cómo una vez había vuelto a París a visitar su propia tumba y me habló del dolor que sintió al ver las tonterías que iban dejando allí sus fans. "Pablo", me dijo entonces, "así es imposible descansar en paz. No me extraña que Elvis no quiera regresar a Tennessee".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía en mis manos la noticia musical del milenio: Jim morrison no había muerto y vivía en oviedo. Durante varias semanas me mantuve firme y no sucumbí a la tentación; luego, el olor del dinero fue demasiado poderoso: llamé a Rolling Stone y les vendí la exclusiva por un par de millones de euros. el resto es historia, ha salido en la prensa, les sonará: en estados unidos se le reclamaba por unas deudas fiscales, por prevaricación y por el uso indebido de su propia muerte: se enfrenta a penas de diez años de cárcel y yo a cierta aprensión inculpatoria que no me deja dormir bien por las noches, o quizá sean los mosquitos: desde que vivo en el caribe no distingo bien entre la conciencia y la malaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/_-2TNXqEP-Y&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash" fs="1" allowfullscreen="true"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-9066151713305403368?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/9066151713305403368/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=9066151713305403368' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/9066151713305403368'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/9066151713305403368'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/07/efemerzame-vi-jim-redivivo.html' title='Efemerízame VI: Jim redivivo'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SG0nhaWEmXI/AAAAAAAAASc/4GhunFnf0lE/s72-c/jim-morrison.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-3333584802640789060</id><published>2008-07-02T13:05:00.000-07:00</published><updated>2008-07-02T13:16:29.195-07:00</updated><title type='text'>Efemerízame V: once años sin James</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;Para M, que me dio la pista (sirva como aliento opositor)&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Tuve una época, pasados los veinte, en la que todos los años, por carnaval, me disfrazaba de James Stewart, que era mi actor favorito en aquel entonces. Aunque, en realidad, de lo que me disfrazaba era de alguno de los personajes que interpretó en la gran pantalla. &lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SGvg131Ka3I/AAAAAAAAASM/12s3O7LzhO4/s1600-h/165563~James-Stewart-Posters.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218511809363471218" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SGvg131Ka3I/AAAAAAAAASM/12s3O7LzhO4/s320/165563~James-Stewart-Posters.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Empecé en 1998, algo después de su muerte, casi como en broma pero, al poco, aquello terminó convirtiéndose en un rito, en una tradición que requería mucho esfuerzo, toneladas de valentía y miles de huevos cuyas claras ingería, a razón de tres docenas diarias, ya desde principios de enero para agudizar mi habitual voz de barítono trasnochado y asimilar así mi voz a la del viejo Jimmy o, en realidad, a la del tipo que lo dobla en las versiones españolas, el actor Fernando Ulloa. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo con especial agrado el año en el que escogí ser L.B. Jeffries, el fotógrafo en silla de ruedas al que Stewart da vida en &lt;em&gt;La ventana indiscreta&lt;/em&gt;: en lugar de fabricarme una escayola falsa con papel higiénico y cartón, lo cual hubiera supuesto vulnerar el espíritu del disfraz, me lancé desde la ventana del primer piso de mi casa un par de veces hasta que conseguí fracturarme la pierna derecha por cuatro sitios, no sin antes birlar una silla de ruedas en la recepción de urgencias del hospital de Cabueñes y alquilar una Grace Kelly de plástico en el sexshop del barrio. Por traer otro ejemplo querido, para los personajes de &lt;em&gt;El hombre que mató a Liberty Valance&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;La conquista d&lt;/em&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SGvhF9cUGWI/AAAAAAAAASU/qczSExzqsnw/s1600-h/James-Stewart-Photograph-C11837756.jpg"&gt;&lt;em&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5218512085747767650" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SGvhF9cUGWI/AAAAAAAAASU/qczSExzqsnw/s320/James-Stewart-Photograph-C11837756.jpg" border="0" /&gt;&lt;/em&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;el Oeste&lt;/em&gt;, me apunté a clases de tiro y le compré un rifle winchester a un búlgaro babeante en el mercado negro de internet. Fue una etapa genial en la que me movía un poco a contracorriente: mientras todo el mundo esperaba con anhelo la llegada del verano, yo solo tenía ojos para el carnaval: de entonces me viene mi afición al invierno, a las castañas y al travestismo en general.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;Me molestaba un poco que la gente que me encontraba pensara que mi disfraz era de vaquero, de payaso o de detective privado, pero aún así yo nunca les sacaba del error: me divertía y me emocionaba ser el único que conocía la verdad, que yo iba de homenaje póstumo a James Stewart. Lo malo fue que en 2001, cuando me puse a preparar el personaje de Connor, el periodista enamoradizo de &lt;em&gt;Historias de Filadelfia&lt;/em&gt;, me metí tanto en el personaje que acabé trabajando a media jornada en una revista de cotilleos y dedico el resto del día a intentar convertirme en un novelista de éxito, así que no tengo demasiado tiempo para disfraces. Aún así, hay noches en las que me despierto de madrugada y sé que he soñado con el viejo James. Y todos los años, por carnaval, hago una maratón casera de palomitas y sus mejores pelis. Hoy se cumplen once años de su muerte y quería dedicarle estas líneas.&lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/G_0Xue2lPbM&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/G_0Xue2lPbM&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-3333584802640789060?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/3333584802640789060/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=3333584802640789060' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3333584802640789060'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3333584802640789060'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/07/efemerzame-v-once-aos-sin-james.html' title='Efemerízame V: once años sin James'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SGvg131Ka3I/AAAAAAAAASM/12s3O7LzhO4/s72-c/165563~James-Stewart-Posters.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-8651876750027843348</id><published>2008-06-16T11:17:00.000-07:00</published><updated>2008-06-16T14:11:15.726-07:00</updated><title type='text'>Breve crónica de un ascenso afónico</title><content type='html'>A Torkildsson, a Minibro y a Albert que lo vieron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diez años sirven para hacerse mayor. Para conocer la felicidad. Y la tristeza. Aunque las lágrimas de ayer estaban justificadas y apenas tenían sal, eran lágrimas como goles, gotas de puro cuero acumuladas durante diez años de travesía, interminables, sí, pero conclusos. Poco después de las ocho de la tarde Gijón era una fiesta. Globos, banderas, voladores. El ascenso sonaba a cláxon y olía a mar cantábrico, que ayer parecía aderezar con risas de rojo su habitual blanco espuma. Hoy hablo desde la víscera, sin tiempo para el reposo, ni para el análisis, sin casi voz, aún temblando. Y eso que el partido fue cómodo, demasiado. Lo hablábamos en el descanso, parapetados detrás de la enésima cerveza: nadie se creía que no fuéramos a sufir, porque el guionista de esta historia no entendía de infartos y los finales ante el Córdoba y el Granada presagiaban nervios y sudores hasta el último minuto. Y sin embargo todos, desde el árbitro hasta la Real Sociedad, se mostraron dóciles y permisivos.Hasta el primer gol, incertidumbre; luego fiesta. No habían pasado cinco minutos desde el pitido final cuando salimos a la calle por primera vez, después de diez años en segunda. Los coches eran violines, música de fondo, entre los aplausos de la gente que pasaba. Y los abrazos, y los besos y las felicitaciones telefónicas. Nos miramos a la cara, incrédulos aún, sin saber muy bien cómo reaccionar, ni qué decir, ni cómo se comporta uno en primera división.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando fuimos a Ferrol a ver al equipo, hace un par de meses, llevábamos la bufanda al viento e intacta la esperanza. Por el camino, atravesando lentamente la deliciosa y curva Asturias, íbamos adelantando coches y autobuses plagados de banderas y de sueños, creyendo un poco en que quizá este año sí era posible. Y ni siquiera ganamos, aquella tarde de sábado ferrolana. Bueno, ganó Gijón, ganó Asturias: miles de sportinguistas reunidos lejos de casa, abrazados a una ilusión, sin la euforia contenida que dicta el sentido común. Notas la patria cuando miras a los ojos de esta gente, anoche lo pensaba de vuelta a casa mientras charlaba con el taxista sobre la vida y otras cosas del montón. Te emociona ser asturiano cuando estás fuera y ves el azul cielo de la bandera, la cruz, la risa. Ayer Asturias fue rojiblanca. Porque también sufrimos cuando el Oviedo se quedó a las puertas: esa rivalidad es absurda y televisiva. Dentro de unos días, a finales de semana tal vez, empezará la reflexión, habrá que mirar fijamente al futuro y darse cuenta que las victorias del ayer solo duran un segundo. Aunque no, esta vez no: lo de ayer durará al menos una temporada, unaño entero, poco importa lo que suceda mañana: hemos vuelto, la sangre me dice que hemos vuelto mientras mi cabeza aún no se lo explica. Anoche se demostró que sí, que diez años eran suficientes. Diez años de alegrías, de felicidad, de tristezas, de rabias: nos hemos hecho mayores pero aún sabemos llorar como niños, lo demostramos ayer. ¿Llorar por algo tan banal?: no, no era por el fútbol, era la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/mCJruxmYDDo&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-8651876750027843348?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/8651876750027843348/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=8651876750027843348' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8651876750027843348'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8651876750027843348'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/06/breve-crnica-de-un-ascenso-afnico.html' title='Breve crónica de un ascenso afónico'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-2119565351706802136</id><published>2008-06-13T00:46:00.000-07:00</published><updated>2008-06-13T01:02:50.253-07:00</updated><title type='text'>Efemerízame IV: Cambio Cousteau por vaquero fortachón</title><content type='html'>&lt;em&gt;Del 11 de Junio de 2008 &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía trece años cuando una marea inoportuna quiso tragárseme una oscura mañana de junio en la playa san lorenzo. En el último momento, con los pulmones encharcados ya y las fuerzas ausentes, apareció de la nada una zodiac enorme y gris, y un vigilante me privó del dudoso placer de morir ahogado. Desde aquel día no he vuelto a meter un pie en el mar y odio profundamente el olor a salitre, las gaviotas, la merluza del pincho y la gente en bañador, lo cual es paradójico si se piensa que, desde que tengo uso de razón, siempre he querido convertirme en Jacques Cousteau, el fantástico explorador marino francés. Ni recuerdo la cantidad de veces que me habré colado en el baño de mis padres y, llenando la bañera de agua con sal, me he sumergido con mis tiburones de plástico y mis geyperman buceadores, imaginando que viajaba a bordo del Calypso en alguna expedición al mar de los sargazos. Luego, con los ojos irritados y la piel arrugada, me iba la cama a soñar con monstruos marinos, con sirenas de inevitable canto y con veinte mil leguas de viaje subneuronal. Por eso, cuando me llegó la hora de la universidad, y desoyendo mis traumas playeros y mis necesidades literarias, me empeñé en ser biólogo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero para llegar a biólogo y convertirme en  Cousteau, tenía que volver al mar, así que consulté con un expecialista, a ver si podía ayudarme con mi miedo patológico hacia todo lo oceánico, y este me aconsejó que la mejor manera de vencer ese terror era coger el toro por los cuernos, olvidarme de las arritmias, los sudores fríos y las visiones borrosas, coger un flotador y tirarme al agua. Muy animado, salí de la clínica y me fui a una tienda de especialistas en buceo y allí me compré un equipo con todo, desde manguitos hasta bombona de oxígeno, pasando por un bote de remos hinchable y una cámara acuática nikon. Pero, a la hora de la inmersión, fui incapaz de meterme dentro. El mar cantábrico parecía infinitamente denso, oscuro, peligroso, abismal; sus aguas frías, despiadas, traicioneras. Paralizado por el miedo, le pedí al patrón que pusiera la proa al puerto deportivo y que me devolviera a tierra firme cuanto antes. Al llegar a casa tiré a la basura todos los enseres que había comprado, excepto las gafas de bucear: al tocarlas me daban una sensación inexplicable de tranquilidad, de calma, de sosiego; quizá era por la goma naranja que las rodeaba, o por la cinta elástica, o por los cristales tintados. Adoraba tocar aquellas gafas, así que me acostumbré a salir de casa llevándolas siempre en el abrigo, al alcance de la mano, pues el frío tacto del cristal aliviaba de un modo inmediato mis neuras, ayudándome a respirar. A veces, incluso, me las ponía para dormir, por si el sueño me llevaba a la fosa de las marianas o al atolón de las bikini. Hasta que un día, haciendo limpieza general, mi madre se deshizo de ellas pensando que eran parte de algún viejo disfraz incompleto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces han pasado seis meses y me encuentro fatal. Aunque he comprado un montón de pares de gafas para bucear del mismo estilo que aquellas, ninguna funciona igual. Y tampoco me atrevo a dormir, por si el mar me aborda en sueños y me hace cosas malas. Sin embargo, hoy he visto algo en internet que puede funcionar. Al parecer, este once de junio no solo es famoso por ser el cumpleaños de Cousteau: hoy hace 29 años de la muerte de John Wayne. Así que he pensado que quizá lo mejor sería cambiar de ídolo. A partir de ahora ya no intentaré convertirme en un experto submarinista con nariz aguileña y acento francés: voy a ser un vaquero duro, aguardentoso y medio irlandés. Ya lo tengo todo pensado: iré al mercadillo del fontán, me compraré un sombrero de ala ancha, un chaleco con muchos bolsillos y un revólver de pega, y me apuntaré a clases de equitación. No es que eche de menos dormir, pero ahora que llega el veranito me apetecía volver a darme un chapuzón en san lorenzo, la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ULAeoQti2w0&amp;amp;hl=" width="425" height="344" type="application/x-shockwave-flash"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, viernes y trece, se producirá mi estresante y esperado debut en la radio local. Yahooo! Aún no conozco la hora exacta pero se calcula que será en algún momento entre las diez y las once de la noche. Si no salgo vivo de todo esto me apetece decirte una cosa, lector: te quiero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-2119565351706802136?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/2119565351706802136/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=2119565351706802136' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2119565351706802136'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2119565351706802136'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/06/efemerzame-iv-cambio-cousteau-por.html' title='Efemerízame IV: Cambio Cousteau por vaquero fortachón'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-5343634047181547750</id><published>2008-06-07T08:09:00.000-07:00</published><updated>2008-06-07T08:29:59.285-07:00</updated><title type='text'>Por un cuenco de sopa</title><content type='html'>A Sara, que se divirtió escuchándome&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea me la dio un tipo al que conocí en el foro-gijón de amigos de Charles Dickens, hará unos cuatro meses. Se hacía llamar Pequeño_Timmy y enseguida congeniamos: nos pasábamos las noches de invierno, al abrigo del ordenador, hablando sobre tal o cual escena de David Copperfield o sobre la intervención de la culpabilidad como personaje en Tiempos difíciles. Según él, uno no se convertía en un auténtico dickensiano hasta que realizaba un viaje, entre iniciático y ritual, al Londres de sus novelas, hasta que palpaba en sus huesos el frío húmedo de la niebla británica. Seducido por la posibilidad de misteriosos carruajes despendolados atravesando el pavimento desigual de estrechas calles mal iluminadas, metí un par de camisetas y una muda en la mochila y cogí el primer vuelo barato que me llevara desde Ranón hasta Stanstead.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorprendido, comprobé que dos siglos de evolución y cambio climático habían hecho de Londres una ciudad soleada, sin pavés, sin carruajes y sin niebla en la que brillaban por su ausencia la buena educación y los sombreros de copa. Sobre la marcha, tracé un plan de choque para impedir que mi viaje iniciático se fuera por el sumidero. Como no tenía donde dormir, pasé los quince días siguientes vagando por las calles, sin lavarme, sin comer apenas, intentando convertirme en un mendigo londinense más. Cuando mi aspecto era ya lo suficientemente malo, fui hasta Old Street y me aposté ante la entrada de uno de tantos edificios de negocios. Mi idea era localizar a un empresario de aspecto tiránico, despótico, avaro y despiadado y suplicarle una limosna. Él, claro, me la negaría con desdén, humillándome, tachándome de vago, de maleante, de parásito, escupiéndome incluso, como Mr Scrooge en Cuento de Navidad, y con esa inyección de desprecio humano podría yo recuperar  algo del espíritu dickensiano de esta ciudad, que parece muerto desde hace cien años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atardecía cuando creí encontrar, al fin, a la víctima apropiada. Tenía unos cincuenta, era delgado, alto, pelo canoso engominado, bigote. Parecía altivo y austero y nada magnánimo, así que le perseguí calle abajo hasta la estación de metro, contándole una truculenta historia ficticia llena de divorcios, accidentes trágicos, desastres naturales y depresiones varias. Sin embargo, mi escrutinio a primera vista resultó ser una porquería, ya que el tipo resultó ser un bendito, se conmovió al oír mi historia y me llevó a su casa. Me presentó a su mujer, Mildred, y entre los dos me preocuraron ropa limpia, un cuenco de sopa y un catre donde dormir. A la mañana siguiente no dejaron que me fuera, me obligaron a quedarme unos días alegando que estaba muy débil, que tenía que recuperar fuerzas. Incluso, pasada una semana,  me llevaron a conocer a Silvy, su única hija, una exitosa abogada que vivía en un loft en el Soho. Cada vez se me hacía más difícil salir de allí, para ellos era como una especie de hijo pródigo y me atendían a cuerpo de rey. Ahora llevo más de dos meses aquí metido y no sé bien qué contarle a mi mujer, en Gijón, cuando la llame para decirle que todavía no voy a poder volver y que me han prometido en matrimonio a Silvy. De Dickens ni me acuerdo, claro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/IXfaxEaPOjw&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/IXfaxEaPOjw&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Este texto quizá sea la efemérides del próximo lunes, 9 de junio, 138 aniversario de la muerte de Dickens)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-5343634047181547750?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/5343634047181547750/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=5343634047181547750' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5343634047181547750'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5343634047181547750'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/06/por-un-cuenco-de-sopa.html' title='Por un cuenco de sopa'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-2661676301418128962</id><published>2008-06-05T14:37:00.000-07:00</published><updated>2008-06-05T14:43:48.030-07:00</updated><title type='text'>Efemerízame III (en antena el 5 de Junio hacia las 23.20 horas)</title><content type='html'>Acababa de cumplir los treinta y las cosas me iban más o menos bien. Tenía un trabajo decente, media docena de amigos solteros, una hipoteca y un principio de úlcera que me visitaba sobre todo las mañanas de domingo con resaca. Era feliz, aunque en realidad no lo era: mi lado sentimental estaba perdido en un bache, que más bien parecía un abismo, desde hacía ya demasiado tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que estuviera impedido para el amor, no, al contrario: sufría de enamoramientos súbitos y salvajes, pero me duraban un par de semanas, como mucho, y luego se iban a la misma velocidad a la que venían. Ni siquiera era capaz a serle fiel a mis amores platónicos. En mi descargo diré que en cada chica que me hacía perder la cabeza yo veía a la mujer de mi vida, a la perfecta, a la definitiva, a la madre de todos mis cachorros; y que en cada desengaño, mi corazón sufría y se quebraba y se retorcía de dolor, hasta que un par de horas después conocía a otra en la cola del autobús y el proceso empezaba de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No negaré que echaba de menos a aquel adolescente tímido, huraño y retraído que sudaba tinta china cada vez que tenía que acercarse a una chica y que, cuando reunía el valor necesario, era incapaz de articular dos frases sin tartamudear. De un tiempo a esta parte, sin embargo, me había crecido un desparpajo insólito, me había vuelto atrevido y descarado y decidido y un poco arrogante. Y estos cambios sintomáticos en mi personalidad me tenían bastante preocupado, así que pedí hora con mi médico de cabecera, la doctora Baelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto le expuse el caso, la doctora me diagnosticó sin parpadear, aunque quiso asegurarse pidiéndome hora para hacerme infinidad de análisis y pruebas. Al cabo de tres semanas me llamó a su consulta a por los resultados. Al parecer, era víctima de un mal genético poco común, debido a una leve deformación del cromosoma 27, y que se llamaba la enfermedad de Casanova. Solía darse en varones jóvenes, y era normal que los síntomas se empezaran a notar concluida la adolescencia, a partir de los 25 más o menos. La mala noticia es que era una dolencia sin cura, sin tratamiento, sin posología. La buena, que esa enfermedad había hecho de mí un seductor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Total, que últimamente no salgo mucho de casa: mi reloj biológico me anda pidiendo a gritos un poco de descendencia, pero mi cromosoma 27 prefiere ser Casanova.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="344"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/jQdeTYAZAcM&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/jQdeTYAZAcM&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-2661676301418128962?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/2661676301418128962/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=2661676301418128962' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2661676301418128962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2661676301418128962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/06/efemerzame-iii-en-antena-el-5-de-junio.html' title='Efemerízame III (en antena el 5 de Junio hacia las 23.20 horas)'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-2280957315363850646</id><published>2008-06-03T13:57:00.000-07:00</published><updated>2008-06-03T23:03:33.532-07:00</updated><title type='text'>Efemerízame II</title><content type='html'>(&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;28 de mayo de 1953, en algún lugar cerca de la cima del Everest&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tensing&lt;/strong&gt;: ¿Queda mucho, jefe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hillary&lt;/strong&gt;: No sé, ¿cómo quieres que yo lo sepa?. Deja ya de preguntarme una y otra vez lo mismo. Hay que atravesar ese bloque de hielo de ahí y luego ya veremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;seis horas más tarde y diez metros más arriba&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tesing&lt;/strong&gt;:  Jefe, tengo hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hillary&lt;/strong&gt;: Sí, la verdad es que yo también. Creo que es la hora del té, y a la hora del té siempre me entra  hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tensing&lt;/strong&gt;: Pero si aquí no hay hora del té, aquí nunca son las cinco, con esta luz vivimos en una eterna madrugada. Además, usted no es inglés, no sabía que tomara el té.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hillary&lt;/strong&gt;:  Yo soy lo que me da la gana, inglés o lo que quiera,  y si digo que es la hora del té, lo es. Así que venga, vete cogiendo un par de bloques de hielo y me los fundes bien, que yo iré montando el Campo Nueve. Anímate, Tensing, creo que mañana llegaremos a la cima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tensing&lt;/strong&gt;: Pero, Jefe, apenas nos queda combustible en el camping gas, luego cómo vamos a calentar la comida, no se olvide de que aún queda la bajada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hillary&lt;/strong&gt;: No oigo gotear ese hielo, Tensing.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Mientras tanto, en su casa de Nueva Zelanda, la señora Hillary espera ansiosa noticias desde la cima del mundo&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Voz de hombre&lt;/strong&gt;: ¿Estás segura de que tu marido no va a venir esta noche?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Sra  Hillary&lt;/strong&gt;: Que no, ya te lo he dicho mil veces, está de viaje. Bésame y cállate, anda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;A la mañana siguiente, 29 de mayo de 1953, a 8053 metros de altitud Hillary y Tensing salen del campo IX a las 6.30 en dirección a la cima, a donde llegan a las 11.30 de la mañana&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hillary&lt;/strong&gt;:  Hemos llegado, por fin. Tensing, toma, hazme una foto, que se vean bien esas nubes de tormenta. Y la bandera, saca también la bandera. Hoy es un día grandioso para la humanidad, el mundo entero se extiende a nuestros pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tensing&lt;/strong&gt;: Oh, no, jefe, me he dejado los carretes en el campamento base, qué pena porque hubiera quedado genial una foto de los dos con estas vistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hillary&lt;/strong&gt;: Pues mira, ya que bajas a por ellos sube también el gramófono que esto está como seco, apagado, hay que ponerle algo de música a este momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Tensing&lt;/strong&gt;: Claaaro, claaaaro, jefe, usted espere sentado en ese risco de ahí que yo estoy de vuelta en dos o tres semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/1rAsoLm1Ges&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/1rAsoLm1Ges&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-2280957315363850646?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/2280957315363850646/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=2280957315363850646' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2280957315363850646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2280957315363850646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/06/efemerzame-ii.html' title='Efemerízame II'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-836528472965529128</id><published>2008-06-02T14:12:00.000-07:00</published><updated>2008-06-02T15:16:10.928-07:00</updated><title type='text'>Sister, can you spare a quarter?</title><content type='html'>A mi hermana, Henar: 25 impar y pasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que descubrí que el cumpleaños de mi hermana coincidía con el de la edición de la primera parte del Quijote, soy presa de una suerte de celos literarios que me tienen embutido en un incómodo traje inquieto que no para de generar arrugas e inestabilidad ficcional. Me siento vícitima de una injusticia poética de tamaño jurásico, más que nada si tenemos en cuenta que ella tiende más a Harry Potter que a cualquier otro hijo del blanco sobre negro. Y el victimismo me conduce a un tenebroso pozo de depresión del que solo soy capaz de salir si decido que, este año, no deberé comprarle nada, que bastante regalo tiene  con haber nacido un dos de junio. Com&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SERuaTS0rKI/AAAAAAAAASE/XNSslxlAypY/s1600-h/Almeria+018.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5207408467282013346" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SERuaTS0rKI/AAAAAAAAASE/XNSslxlAypY/s320/Almeria+018.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;o ya estoy en parqueprin y tengo pasta fresca en el bolsillo, entro en la Fnac y me atiborro de libros (&lt;em&gt;La crónica del pájaro que da cuerda al mundo&lt;/em&gt;, de Murakami, es la joya de la corona de este último pillaje). Además es sábado y el sol se está poniendo, por lo que el momento es ideal para acercarse hasta el Mac's y saltarme la dieta a base de cuartos de libra. No llevo ni cinco minutos-y el flurryhelado me está mirando al otro lado de la mesa, más allá de las servilletas de papel- cuando me invade la aprensión y la culpabilidad y la sensación de haber sido insensato, egoísta y un poco capullo. Dejo la merienda-cena a la mitad, me levanto y me voy corriendo al coche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras conduzco a la deriva por el centro de Asturias pensando en un regalo significativo e ingenioso para mi hermana, voy escuchando la banda sonora de Mary Poppins. Mi tema favorito, &lt;em&gt;It's a Jolly Hollyday&lt;/em&gt;, lo cantan Mary y Bert justo después de saltar dentro de un cuadro, mientras los niños se dirigen a la feria que hay al final del camino empedrado. Cada vez que termina vuelvo a ponerlo como si en alguna parte de esa canción se escondiera la respuesta al problema que me circunscribe y arruga. Fijándome en el paisaje, caigo en la cuenta de que conduzco al ritmo de la música, en círculos y con ocasionales  invitados de fábula. Y mientras tarareo pienso que, cuando llegué, los 25 no fueron para mí el fin de todas las ferias, que todavía me quedaron ganas de subirme a los caballitos en marcha, que aún me venían grandes los pantalones largos. Eso, la feria y los caballitos y la madurez y un control de alcoholemia deciden desviarme hacia toisarús y, por tanto, mi regalo de este año: un enorme caballo de felpa marrón, con la crin amarillenta y salvaje y los ojos del tamaño de una pelota de pingpong al que llamaremos, claro, Rocinante (ya me imagino a Rocinante a los pies de mi excama, pastando alfombra y sesteando a la vera de los visillos y los armarios empotrados).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no, estoy mintiendo o he llevado demasiado lejos esta historia que es ficticia o falsa desde el momento en el que decliné coger el coche y seguí rumiando mis desdichas frente a google, sin salir de casa, sin fnac ni merienda-cena ni nada. Así, en mi cuarto,  averigüé que, mientras mi hermana celebra con su nacimiento reiterado la primera parte del ingenioso hidalgo, yo podré recordar místicamente la muerte de Allan Poe con el mío; y fue eso, y no una canción de Mary Poppins en mitad de ninguna parte, lo que me hizo considerar que, tal vez, mi hermana sí mereciera un regalo este año al fin y al cabo; que aunque un cuervo no hace quijote, los crímenes de la calle Morgue bien valen un parto. Lo de Rocinante es, aunque aún no, totalmente cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/YJTSl4niMLA&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-836528472965529128?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/836528472965529128/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=836528472965529128' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/836528472965529128'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/836528472965529128'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/06/sister-can-you-spare-quarter.html' title='Sister, can you spare a quarter?'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SERuaTS0rKI/AAAAAAAAASE/XNSslxlAypY/s72-c/Almeria+018.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-7138290956711349331</id><published>2008-05-29T08:57:00.000-07:00</published><updated>2008-05-29T14:06:04.444-07:00</updated><title type='text'>En la espesa realidad de mi tocador</title><content type='html'>La cascada era un chorro intermitente de agua templada que caía desde el salto del grifo sobre las formaciones esponjosas que vagaban a la deriva, al capricho de las corrientes jabonosas y los flujos pedestres. Desde la orilla de loza esmaltada, la expedición comandada por el Geyperman hombre-rana se detuvo admirando el espectáculo antinatural que se extendía ante sus ojos, sobreponiéndose a las brumas de vapor y a los ojos enrojecidos por la glicerina. Caía la noche y apenas habían comenzado a parapetarse, aún no habían colocado los sensores de movimiento ni reforzado los puntos estratégicamente más endebles con trampas explosivas; hombre-rana suponía que los gemelos playmobil estarían empezando a inquietarse, que quizá montaran el campamento antes de que volvieran, activando los escudos de fuerza, dejando fuera toda la noche al equipo de reconoci&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SD8SSte62QI/AAAAAAAAAR8/-6q39detTvs/s1600-h/poet.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5205899806919809282" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SD8SSte62QI/AAAAAAAAAR8/-6q39detTvs/s320/poet.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;miento. Pero algo en aquel paraje invitaba al deleite, a la contemplación, a la mesura; algo entre los bosques de Wella y Herbal Essences, algo sobre los dispositivos acuíferos de latón, algo. Como movido por un impulso le pidió a Pitufo Poeta, que hacía las veces de mascota y de bufón del grupo, que se subiera a alguno de los riscos esponjosos flotantes y sacara unas fotos. Mientras decidían cuál era el mejor enfoque fotográfico posible, cayó efectivamente la noche. Chewbacca gruñó un par de veces, haciendo notar que ya les había advertido y preocupado por lo que pudiera pasar. Se enfrentaban a una larga noche a la intemperie, lejos de la calentita comodidad del campamento-cama, en mitad de nadie sabía muy bien dónde. Sonó un grito lejano: los animales nocturnos se disponían a pasar a la mesa al otro lado de los portones de madera, más allá de la laguna Bañera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la estrecha luz de la luna tocador, contemplaron a los visitantes midiendo sus fuerzas, decidiendo los mejores flancos, planeando los rescates y las torturas. A una señal de Gargamel, una docena de tropas de asalto se internaron en el camino baldosil en formación de a dos, seguidos por Sophie y Sultán que consultaban en su agenda electrónica la posición de los cepos explosivos que rodeaban el campamento improvisado de los visitantes que, confiados y aturdidos por la emulsión Johnson's de colonias frescas que Gargamel había ordenado lanzar desde los hidroaviones, no habían dejado más vigía y, ahora, pagarían por ello. Se trataba de conducir a los prisioneros hasta las cuevas del bidet, al otro lado de la laguna Bañera, donde se encontraba el centro de mando gargamelita. Los maniataron, los amordazaron y los llevaron vendados hasta el camino principal. Allí esperaban los camiones de Cobra, calentando motores. Apenas habían recorrido unos metros cuando se oyó un estruendo en el cielo que hizo temblar árboles, camiones y fluidos en general. Desde los cielos, tronó la voz del dios-mamá, acusadora:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Ya estás otra vez jugando con tus viejos muñecos?. P, hijo, que tienes veintinueve años, por el amor de dios, ¿es que no pretendes madurar nunca?. ¿No piensas dejar atrás los ochenta de una vez?. La cena está lista, acaba ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La aventura, largamente planeada en tediosas tardes laborales, se disipaba como el agua burbujeante por el desagüe, mientras Gargamel, Pitufo Poeta, Sophie, Chewbacca y todas las tropas de asalto disponibles, se juntaban en el arcón de los juguetes, a la espera de una mejor ocasión, acechantes, planeando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/MIAYxFApsEM&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-7138290956711349331?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/7138290956711349331/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=7138290956711349331' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7138290956711349331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7138290956711349331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/05/en-la-espesa-realidad-de-mi-tocador.html' title='En la espesa realidad de mi tocador'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SD8SSte62QI/AAAAAAAAAR8/-6q39detTvs/s72-c/poet.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-6930969142683981050</id><published>2008-05-28T14:43:00.000-07:00</published><updated>2008-05-28T14:54:54.311-07:00</updated><title type='text'>Efemerízame I</title><content type='html'>(A partir de hoy, y hasta nuevo aviso, iré colgando en este corchopan todos los textos que, por algún motivo u otro, no superen la censura radiofónica, para que no se pierdan en el país de iré y no te radiaré)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;28 de Mayo de 722, Batalla de Covadonga.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Primer soldado&lt;/strong&gt;: A ver, repítemelo otra vez que no me ha quedado muy claro: ¿por qué tenemos que echar a esta gente de aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Segundo soldado&lt;/strong&gt;: Porque son hijos del demonio, solo hay que ver sus caras negras y esos ojos que dan miedo. Han traído el mal a nuestras montañas, la desgracia, la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;P s&lt;/strong&gt;: Bueno, sí, pero también el papel, ¿te acuerdas cuando teníamos que escribir sobre aquellos gruesos pergaminos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;S s&lt;/strong&gt;: Es verdad, el papel nos lo trajeron los árabes, pero vamos, tampoco es gran cosa, el papel, bah.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;P s&lt;/strong&gt;: Y las acequias y los canales de riego, eso también es cosa suya,la agricultura ha mejorado un montón últimamente, no me lo negarás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;S s&lt;/strong&gt;: Es cierto, ahora podemos llevar agua a todas partes, aunque eso se le podía haber ocurrido a cualquiera, ya ves tú, sistemas de riego: minucias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;P s&lt;/strong&gt;: Y el álgebra, y la astronomía, y los mapas y la brújula, la ciencia ha dado un paso de gigante desde que el Al-Andalus habita por aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;S s&lt;/strong&gt;: Vale, está bien, el álgebra, la astronomía, los mapas y la brújula son inventos árabes, pero ¿qué más?, ¿qué más nos han dado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;P s&lt;/strong&gt;: No sé, nada, nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;S s&lt;/strong&gt;: Exacto! Nada, no nos han dado nada, más que violar a nuestras mujeres y matar a nuestros hijos. Hay que echarlos de aquí cuanto antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;P s&lt;/strong&gt;: Bueno, ahora que lo pienso, tienen unos médicos asombrosos, nuestra medicina estaba en pañales antes de que ellos llegaran, un puñado de curanderos y mercachifles formaban nuestro sistema sanitario. Seguro que recuerdas cuando Rosa la de Llanes se rompió una pierna en el bosque, hará un par de meses. Si no llega a ser por aquel médico andalusí, no lo cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;S s&lt;/strong&gt;: Basta ya! Los echamos porque todos los libros de historia dicen que tenemos que echarlos y punto. Tú agarra bien esa piedra y al primer moreno que pase le abres la cabeza en dos. Hombre ya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ygNuRpwZqRU&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-6930969142683981050?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/6930969142683981050/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=6930969142683981050' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6930969142683981050'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6930969142683981050'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/05/efemerzame-i.html' title='Efemerízame I'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-7209113426099299278</id><published>2008-05-27T10:22:00.000-07:00</published><updated>2008-05-27T13:04:19.772-07:00</updated><title type='text'>Trata de adaptarlo, P, por dios, trata de adaptarlo.</title><content type='html'>&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A Sidney Pollack&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este silencio sin excusa pesa sobre mi alma, querido lector, más de lo que soy capaz de echarme en cara, y me ha tenido acogotado mayo entero, inapetente y revuelto, un poco insoportable y con las manos apagadas, rendidas, en pausa prolongada. Me encantaría contarte que he ido aprovechando el tiempo para leer mucho, para ir al cine, para vivir mientras mis cuentos se iban amontonando en el tintero, y en la retina y en el cerebelo. Me encantaría contarte que, como justo hace un año, mis silencios los motiva un inesperado viaje por el adriático en el que se hiciera efectivo aquello de que para contar bien hay que admirar primero. Me encantaría, en fin, justificar mi ausencia con alguna frase categórica y heremítica del tipo: "me he encerrado a terminar mi primera novela, volvemos en septiembre". O que la culpa la tuviera la lluvia. O el Sporting.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no, lo cierto es que desde que me ofrecieron una pequeña colaboración en un programa de radio nocturno, (de ámbito local y audiencia breve), y acepté, perdí la llave que abría mi puertablog, tapiando de paso la entrada al camino que me llevaba hasta ti. Una noche cerré con Juan Jesús Huerta dando sus primeras clases de guitarra y de pronto, no sé bien cómo, han pasado veinte días. Días de mucho y poco, días de nada, de charcos y cortes de pelo, de los que quizá solo se salve el momento en el que escuché mis palabras en la radio, en boca de otro pero mías, mi prosa que es mi voz para los que están lejos, y mi patria. Y si me perdonas, lector, si disculpas mis dislates, mi comportamiento avestruz, mayo habrá merecido la pena. Y que conste que tenía planes para nosotros, pensaba traer mis textos radiofónicos aquí para intercalarlos, y para recordarte que pienso en ti aunque calle. Pero fui incapaz de adaptarlos, perdían fuerza y color y sustancia (aunque quizá no la hubieran tenido nunca) al pasar por el filtro blog y me parecían impropios e injustos y torpes, endebles y vacíos. Ahora creo, sin embargo,  que necesitan su propio espacio, no muy lejos de este puñado de papeles que sigo gastando en tu nombre, pero definitivamente otro espacio, y único, cuyo prólogo y final, cuya razón de ser sea mi primera aventura en las ondas, aventura que acaso se prolongue o amplifique, y si es así serás el primero en saberlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la mordaza se hizo migas por culpa de una frase y una muerte. La frase tuvo su origen en Albert, como casi siempre, y aunque no dijo exactamente lo que yo quise oir, me pareció que todo cobraba sentido de pronto y de nuevo; y lo que quise oir fue: "Además, Yolanda está muy cerca de Bélgica". Y no me importó que intentaran corregirme, ya mi mente gaseosa intentaba averiguar quién podía ser Yolanda y qué hacía tan cerca de Bélgica y porqué, estando tan cerca, no cruzaba la frontera, ¿tenía quizá prohibida la entrada al país, la habrían desterrado o repatriado o condenado a seis décadas de alejamiento nacional?. Todo eran sombras pero supe, en ese entonces sabatino y ovetense supe que Yolanda necesitaba mi tinta para cuajarse y respirar y luchar por regresar a Bélgica, de la que vivía muy cerca pero en la que nunca acababa por entrar. Y esta mañana, una muerte, la de Sidney Pollack, casi me obliga a fingir una de tantas gripes febriles, (en mí es lo normal),  para quedarme en casa a escribir, para contar mi historia con mayo y dedicarle unas líneas a Pollack y ventilar todo esto un poco, para tirar abajo los muros que me alejaban de ti, lector, querido lector, después de veinte días de radio, silencio y lluvia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/FSO3DEcyxPI&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;I had a farm in Africa, at the foot of the Ngong hills. The Equator runs across this highlands, a hundred miles to the North, and the farm lay at an altitude of over six thousand feet. In the day-time you felt that you have  got high up, near to the sun, but the early mornings and evenings were limpid and restful, and the nights were cold.&lt;/em&gt; (Isak Dinesen, &lt;strong&gt;Out of Africa&lt;/strong&gt;)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-7209113426099299278?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/7209113426099299278/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=7209113426099299278' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7209113426099299278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7209113426099299278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/05/trata-de-adaptarlo-p-por-dios-trata-de.html' title='Trata de adaptarlo, P, por dios, trata de adaptarlo.'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-2348004193130941107</id><published>2008-05-06T14:13:00.000-07:00</published><updated>2008-05-07T03:12:34.935-07:00</updated><title type='text'>En ocasiones veo huertos</title><content type='html'>A Juan Jesús Huerta la noticia de que lo jubilaban le llegó en un momento horrible y por carta certificada. Llena de timbres, sellos y estampas gubernamentales, la carta era más bien un sobre grande donde se le daban órdenes, instrucciones y consejos. Acababa de cumplir 52 y, aunque había dedicado toda su vida a la agricultura y conocía los rigores del cultivo rotacional y cómo se las gastaban los próceres de la patria en asuntos agrarios, la resolución 2/97, aprobada por la cámara europea, que le condenaba a un barbecho obligatorio de seis años, le había pillado totalmente desprevenido y con los papeles del divorcio aún calentitos sobre la encimera de la cocina. Después de varias décadas de bonhomía vegetal, pensó, la vida parece darme al fin la espalda. Para colmo, el tractor era el único quitapenas eficaz que conocía: ¿cómo iba a evitar ahora pensar cada segundo en Julia?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que hizo lo que le pedían el cuerpo,  el tractor y la campiña  -por no hablar de los cuatro temporeros simpapeles que tenía viviendo en un sótano oculto en el cobertizo, al que se accedía mediante una falsa alcantarilla sobrevolada de paja y estiércol-: desoyó las amenazas, las recomendaciones, los avisos admonitorios, los el satélite agrosat muestra una actividad impropia en sus parcelas, señor Huerta, y siguió arando como si no fuera con él la cosa. Por las noches, cuando echar de  menos a Julia se hacía insoportable, y se mezclaba con el dolor de espalda arrojando una resultante pastosa y melancólica, salía al porche, se sentaba ahorcajadas en una silla de cocina y dejaba pasar las primeras horas de la madrugada tiritando estrellas y planeando siembras. Una de esas noches de morriña agrícola se durmió sobre el respaldo de la silla de cocina y el amanecer le sorprendió con una tortícolis galopante y una visita inesperada, automovilística y monocroma. Desde su retorcida (por el dolor) realidad, el vehículo aparcado frente a su casa hacía unos cuatro metros que había dejado de ser un utilitario, era negro y relucía. De su interior, aunque esto ya eran inferencias con tortícolis, habían salido tres tipos largos y anchos, empotrados, gafapásticos y con simpáticos trajes color pistacho y mocasines. Cuchicheaban, señalándole, aunque al ver que se había despertado, el de la derecha subió la voz y dijo: &lt;em&gt;Huerta, le dijimos que no cultivara usted más, hombre,  ¿tan difícil le resultaba cumplir con su deber y aceptar la 2/97?&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Ay&lt;/em&gt;, suspiró, y le hizo una seña al tercer hombre, que se había situado estratégicamente detrás de Huerta. Después de oir el crunch, y aunque era evidente que el hombre desplomado sobre su porche no le escuchaba, añadió: &lt;em&gt;mire lo que nos obliga a hacer&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estaba acostumbrado a despertarse dos veces al día así que, cuando abrió los ojos, Juan Jesús Huerta pensó que la visita gubernamental y violenta de color pistacho había sido un mal sueño. Luego vino el dolor de cabeza, el olor a sangre seca y los tres pares de pies mocasinados que lo miraban desde el sofá grande. Estaba maniatado, tendido en el suelo, bocabajo, chupando alfombra. Gafapástico vozcantante volvió a tomar la palabra: &lt;em&gt;y bien, Huerta, ¿qué vamos a hacer con usted?. A esos tipos que tenía burdamente escondidos bajo una bala de paja ya los hemos despachado, pero usted podría sernos útil más adelante&lt;/em&gt;. Balbuceante, Huerta expuso sus motivos, habló de las nostalgias, de su exmujer, del  tractor, de sus vacíos. Al terminar, una bruma  de comprensión y empatía se había  acomodado en el salón, entre los hombres de pistacho. &lt;em&gt;Está claro que lo que necesita es un hobby, Huerta&lt;/em&gt;, dijo vozcantante mientras los pistachosilenciosos le desataban y le sacaban al porche, &lt;em&gt;y nosotros se lo vamos a proporcionar&lt;/em&gt;.  Ante las confusas protestas de Huerta, los pistachosilenciosos le fueron arrancando la ropa sin apenas cuidado, hasta dejarle en calzoncillos. &lt;em&gt;Traed el 14b&lt;/em&gt;, ordenó vozcantante, &lt;em&gt;nos irá de perlas&lt;/em&gt;. Los mudos ayudantes fueron hasta el maletero de aquello que no era un coche por, al menos, cuatro metros,  y al regresar le encasquetaron a Huerta el kit multihobby 14b, que para su estupor era un disfraz ochentero con camiseta de Iron Maiden, peluca negra de polipropileno, vaqueros desvaídos y chupa de cuero tres tallas mayor. Le pusieron una Gibson en una mano, una Mahou templada en la otra y retrocedieron unos pasos para contemplar su obra. &lt;em&gt;Dentro de un par de horas vendrá un profesor para empezar las clases de guitarra; él traerá todos los discos, pósters y muñequeras que necesita&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Vamos a hacer de usted un hevyata, Huerta, ya lo verá. No tendrá tiempo para acordarse de la azada o del tractor. En cuanto a su mujer, no se preocupe, volverá, también nos hemos encargado de eso.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/e__9l6B5WJE&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/e__9l6B5WJE&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-2348004193130941107?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/2348004193130941107/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=2348004193130941107' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2348004193130941107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2348004193130941107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/05/en-ocasiones-veo-huertos.html' title='En ocasiones veo huertos'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-2621513099695709244</id><published>2008-04-29T03:29:00.000-07:00</published><updated>2008-05-01T03:55:31.606-07:00</updated><title type='text'>La realidad (A Dita Von Teese, al fin soltera)</title><content type='html'>&lt;div&gt;Salí de correos despacio, deslizándome entre divino y angustiado, sintiendo un leve vacío en el empeine y cierta dificultad motriz, usual dadas las circunstancias. Procuraba mirarme de reojo en los escaparates, sin pararme nunca del todo, y a veces creía distinguir fugaces destellos rojos y brillantes según caminaba, como discontínuos fogonazos en los que me parecía entrever algún tipo de alfabeto luminoso cuyo significado desconocía, pero cuya existencia daba la sensación de revelarse solo a mi paso, y eso me hacía sentirme especial, único, envidiado y como ocho centímetros más alto. En el cénit de mi paseo por el centro comercial, pensé que recorrer los pasillos de la sección de librería sería un poco como callejear por la zona antigua de cualquier ciudad y la cosa me pareció arriesgada y a la vez romántica y puede que también algo bohemia. Así que cogí las escaleras mecánicas que bajaban al segundo piso y esa fue la puerta de acceso hacia la catástrofe. En un primer instante me situé cómodamente en la fila de personas que descendían agarrada&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBk-HpXnfiI/AAAAAAAAAR0/8cyRUpCrT_o/s1600-h/dita.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195251946233495074" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBk-HpXnfiI/AAAAAAAAAR0/8cyRUpCrT_o/s320/dita.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;s a la barandilla, temiendo que quizá el cambio de nivel pudiera provocarme algún acceso fatal de vértigo; luego me dio miedo pensar que los que iban detrás de mí empezaran a cuchichear y malentendieran la situación, creyéndome uno de tantos depravados que andan sueltos por ahí, así que casi al final del recorrido me volví para ahuyentar las censoras miradas de mis perseguidores, y ese fue mi gran error. Me precipité en la media vuelta, perdí barandilla e intenté agarrarme al bolso de la señora que iba bajando justo delante de mí, pero esta creyó que le estaba robando así que me dio un codazo que me hizo rebotar y me mandó al otro lado, al carril rápido donde choqué de cabeza con el soporte de goma que separa las escaleras de subida con las de bajada. Mareado, indispuesto, indignado y avergonzado intenté forzar al máximo mi salida de las escaleras y, en el último instante, cuando ya me creía a salvo y por fin en tierra firme, metí el tacón de mis flamantes Jimmy Cho rojos de 400 euros en la rendija que se traga la escalera sinfin. Oí un golpe seco, unos gritos y un creciente chirrido mientras el típico olor a motor quemado empezó a invadirlo todo como una neblina acusadora. Alguien llamó a los de seguridad y pensé que me iba a desmayar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El juego había comenzado en clase de narrativa como una propuesta del profesor Ayuso, que nos instaba a deslexicalizar la realidad para poder transvasar luego las experiencias acumuladas al papel y así lograr que nuestros relatos se desmarcaran del habitual contorno criminalísticoamoroso en el que todos recaíamos una y otra vez. Para deslexicalizar la realidad, nos explicó Ayuso, es necesario desoír las normas básicas, vulnerar el sentido lógico de las cosas, nadar a contracorriente por el río de la vida. Es cierto que su fuerte no eran las metáforas de corte ontológiconatural, pero me sentí muy identificado con su manera de pensar, así que me puse manos a la obra en cuanto llegué a casa. Googleando por ahí, mirando esto y aquello, se me fue el santo al cielo y acabé pululando por las páginas de casi siempre, entre faldas de cuero y botas de altísimo tacón. Como buen fetichista militante, no podía obviar los cantos de sirena del pvc y, en un momento de lucidez, vi claro lo que tenía que hacer. Deslexicalizaría mi realidad luchando contra el pánico absurdo que tenía a que la gente supiera de mis correrías fetichistas: me compraría unos zapatos de mujer. Y eso hice: &lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBj0Q5XnfgI/AAAAAAAAARk/yDfXtTMwMas/s1600-h/jinny.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195170741286829570" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBj0Q5XnfgI/AAAAAAAAARk/yDfXtTMwMas/s320/jinny.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;entré en la página de Jimmy Cho, escogí unos que me gustaran, los pagué y esperé a que me los enviaran por correo. Lo de probármelos a la salida de la estafeta de Los Prados no estaba en el guión, la verdad, pero eran tan preciosos y tan de mi número que me dije: al diablo. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Y ahí estaba yo, completamente lexicalizado, veinte minutos después, sin capacidad alguna de movimiento, con el tobillo atrapado por los zapatos y los zapatos atascados en la escalera mecánica, aguantando las miradas del respetable y los comentarios irónicos del guarda de seguridad, que trataba blandamente de contener al gentío mientras charlaba con el tipo del servicio técnico que acababa de llegar. &lt;em&gt;Uf, pues este motor va a haber que cambiarlo, está pa' tirar&lt;/em&gt;, dijo, &lt;em&gt;y va para rato: tengo que aflojar la cinta, sacar los rodillos, subirla de este lado y tratar de sacar el zapato. Ponle una hora, como poco. Lo suyo sería cortar el zapato para que el chaval pueda sacar el pie por lo menos, creo que tengo una sierra de calar en la furgoneta&lt;/em&gt;. Ante la posibilidad de que me arruinaran mis Jimmy Cho, cogí al del servicio técnico de la solapa roñosa de su mono y le dije&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBk9t5XnfhI/AAAAAAAAARs/YSCuxL57dGc/s1600-h/1-dita-von-teese-19.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5195251503851863570" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBk9t5XnfhI/AAAAAAAAARs/YSCuxL57dGc/s320/1-dita-von-teese-19.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;: &lt;em&gt;ni se le ocurra, mi pie y yo nos quedamos, pero el zapato ni me lo toque&lt;/em&gt;. Con mi negativa atraje hacia mi lado, hacia la causa escorada por la medioausencia de uno de los tacones, a una parte importante del público, incluso una señora me animó desde la tercera fila: &lt;em&gt;di que sí, hijo, que son preciosos&lt;/em&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;¿Y al final?. Pues ya me ve, doctor, al final mi madre no entendió gran cosa de lo que traté de explicarle entre balbuceos, me tiró a la basura mi colección de Nancys góticas y me obligó a tres horas semanales de terapia. Para serle sincero, no creo yo que fuera para armar tanto revuelo, ¿no?.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/7OU7Nezg7Ls&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-2621513099695709244?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/2621513099695709244/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=2621513099695709244' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2621513099695709244'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2621513099695709244'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/04/la-realidad.html' title='La realidad (A Dita Von Teese, al fin soltera)'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBk-HpXnfiI/AAAAAAAAAR0/8cyRUpCrT_o/s72-c/dita.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-7426439971490022025</id><published>2008-04-26T07:44:00.000-07:00</published><updated>2008-04-26T11:16:26.692-07:00</updated><title type='text'>Postales desde el vinilo</title><content type='html'>No puedo imaginarme un lugar mejor.   A veces me despierto a media noche con la sofocante necesidad de tocar arte, de respirar arte, de morder arte, de vivir. Me incorporo, me siento en el borde de la cama y cojo un libro de mi biblioteca, improvisada sobre la cama de invitados que nace desde la mía como una t, como una prolongación, como un recodo, como una esquina. No enciendo la luz todavía: toco el libro, paso mis dedos por el lomo atravesando el polvo, lo huelo, lo abro. Como nunca bajo la persiana soy capaz de distinguir ríos de letras y muchas pausas a la escasa luz de las farolas de la calle. Como no puedo leer a oscuras me imagino que es mi propia novela la que transcurre, una que yo haya escrito o la que alguien escriba sobrevolando mi vida: tocar un libro me hace sentirme más humano, me acerca al mundo que comienza allí donde las farolas vigilan la noche, más allá de la t que es mi cama y mi biblioteca, más allá de todo el polvo acumulado en mi cuarto, en el segundo A de Velázquez seis, el pequeño y desaliñado palacio en el que sueño desde hace casi tres años (nunca había escrito una frase con tantas eñes, pienso, qué maravillosa letra, me digo). Sin mirar el reloj sospecho que son las tres, quizá las cuatro, de la mañana: una hora perfecta para sentirme P.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El arte me envuelve como un torbellino delicado de viento, inofensivamente me vibra la ropa, me revuelve el pelo, me hace temblar. Lo que yo llamo arte, el apasionado momento en el  que una canción se hace tuya cuando, en el minuto 2 y 12 segundos, entra el bajo acompañando de fondo, vagamente, a las guitarras principales. Luego vendrá el piano, y los violines, pero aún no, todavía es rock sin apellidos, sin zarandajas sinfónicas. Estoy vivo en una canción, respiro si acaricio un libro, me muero un poco siempre que termina una película de las que enganchan. ¿Qué es la luz de las farolas?. ¿A dónde conduce el camino cuyo prólogo es mi t?. Este cuarto barroco es mi corazón y mi caperuza, mi coraza un poco, mi ternura a veces. Después de dejar el libro de vuelta en su estantería de algodón 100%, levanto la mirada y repaso mis paredes azules. Cada póster es un relato, un trozo de mi vida, una explicación de P, de sus meandros, de sus tortuosas avenidas. Bogart e Ilsa con sombreros, los búhos solitarios del café de Nighthawks, la piazza S Marcos en plena construcción, los protagonistas de una saga espacial y Giovanna Tornabuoni me velan, o quizá me vigilen. El arte me vigila, me sospecha, me atestigua. Mi relación con la luz de las farolas se mueve como dedos punteando una guitarra, a veces caricia, a veces mordisco, a veces me apetece abrir la ventana para despertar a los vecinos con La &lt;em&gt;Barcarola&lt;/em&gt; de Offenbach, que quizá os suene de &lt;em&gt;La vida es bella&lt;/em&gt;, en ese maravilloso momento en el que Benigni la pone a todo trapo en el gramófono del campo de concentración, buon giorno principessa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si estoy en el messenger, mientras espero alguna frase desde el otro lado, pienso que el aviso que te anuncia que  P está escribiendo un mensaje podría variar, modificarse de alguna manera, mostrar estados de ánimo, decir por ejemplo: P estaba escribiendo un mensaje pero se lo ha pensado mejor, creyó que lo que iba a contestar era una tontería y borró todo lo que había escrito, ahora está mirando al techo pensando en alguna frase ingeniosa, pero nada le viene a la cabeza, la resaca no le deja pensar con claridad y la fiebre tampoco ayuda: espera un minuto, tal vez vaya a la cocina a tomarse un fluimucil y en el ínterin se le ocurra algo impactante, una de esas frases  para la historia; y si no, tampoco pasa nada, solo será un minuto. Pero cosas así nunca suceden, la realidad virtual no para de repetirse como una monotonía cíclica y machacona. La música, los libros y el cine nos hacen salirnos del ciclo por un rato o, mejor, aproximarnos tanto a él que perdamos de vista los bordes, las barandillas y las cúpulas y nos quedemos solo con el mero centro, con la pulpa, con lo que llena y agrede, con la esencia agria de las cosas. He pasado media tarde viendo &lt;em&gt;Almost famous&lt;/em&gt; (Dreamworks, 2000), tirado en mi vieja cama en casa de mis padres, con el portátil sobre las rodillas, pensando en la música y en el pasado. Me da cierta pena haberme perdido los 70 y ahora no es plan de volver a los pantalones de pata de elefante, a los chalecos floreados y a los flecos y a las chupas de ante (bueno, a las chupas de ante sí que sería genial volver); ni siquiera tiene sentido drogarse ya, todo eso ha pasado. Vivimos en la época de generación triunfo, en la música de diseño, en la canción de un verano que dura doce interminables pero fugaces meses. Joder, hemos olvidado el rock. Yo no quiero olvidar el rock, no quiero malgastar mi vida...¿por qué necesito ser intenso cada jodido minuto?. Una tardenoche de agosto, sentado en las escaleras que hay justo detrás de la iglesia de San Pedro, viendo atardecer, hablaba con L de todas estas cosas, del tempus fugit, de lo miserable que me sentía a veces al tirar mis mejores minutos a la basura, de que la belleza reside un poco en la fugacidad, en la explosión, en la magnificencia del recuerdo. El sol se estaba ocultando y todo parecía perfecto, una verdadera postal desde el vinilo, sin filo. Entonces me cogió de la mano y me dijo que tenía razón y que aquel momento en particular ya había explotado y que había que empezar con las cañas. Sí: necesito a alguien que me diga cuándo parar para no estirar demasiado lo que podría mancharse si se exprime.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/fepL7ez06ew&amp;hl=es"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/fepL7ez06ew&amp;hl=es" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/erJc4dzZ3IA&amp;hl=es"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/erJc4dzZ3IA&amp;hl=es" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-7426439971490022025?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/7426439971490022025/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=7426439971490022025' title='11 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7426439971490022025'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7426439971490022025'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/04/postales-desde-el-vinilo.html' title='Postales desde el vinilo'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-3248168697286482266</id><published>2008-04-21T11:27:00.000-07:00</published><updated>2008-04-24T16:51:39.220-07:00</updated><title type='text'>De genomas y escarchas</title><content type='html'>&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;A&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt; Inés, recién aterrizada, y a Luna, con 19 meses de imperdonable retraso: todo lo que tus ojos alcanzan a ver, hijo mío, será tuyo algún día&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Esta tarde, mientras hacía la compra en el Alimerka, he aprendido algo nuevo sobre mí que me tiene un poco conmocionado: la piña colada me gusta menos de lo que creía que me gustaba. Esta realidad, sin ser desgarradora por sí misma, viene a incidir en la general sensación de abatimiento y dolor de garganta en la que me encuentro sumido esta semana. Me dejé, tal vez, llevar por lo novedoso y en lugar de meter en la cesta mi Sunny Delight sabor limón de toda la vida, que es cercano y es ameno y entra bien y funciona, escogí el de piña colada atraído por los colores ambarinos y por las promesas caribeñas. Una vez en el coche recordé que a mí el caribe me parece más bien horrible y sofocante, pero las bolsas viajaban ya en el asiento del copiloto y era tarde para cualquier devolución retractora. En mi nevera, me temo, deambulará este error colado durante semanas, hasta que a alguna mano afable le dé por hacer limpieza de campamento (soy incapaz de tirar nada que no lleve más de nueve meses caducado) y nos libre y me libere. La conclusión que saco, y llevo pensándolo unos diez días, es que verdades en principio tautológicas sobre P y sus alrededores, que antaño participaban de la indestructibilidad de los dogmas de fe, parecen estar ahora teñidas con la fragilidad de un andamio Curri. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Lo del dolor de garganta es uno más de los síntomas de la enésima gripe de la temporada que hoy ha ido callejeándome desde la cabeza hacia zonas más extrarradiales, hacia las barriadas de brazos y piernas, y se ha asentado en la espalda, lugar común para todos los achaques que me abrazan. Así, tosiente pero encantado, me presenté anoche en la cola de Los Prados a mi primera sesión de ópera con palomitas. Sin miedo al que dirán, nos acodamos en la tercera fila y disfrutamos de un barbero de Sevilla bastante potable, aunque un tanto estruendoso. Ir al cine para ver una ópera le restó cierto glamour a la resultante, pero le otorgó un toque de casera comodidad, como ir a una recepción a la embajada de Canadá en zapatillas y batín, un espíritu de todo a cien que me encanta. Rossini parecía, a primera vista, una buena guinda a un día del libro que había pasado sin pena ni gloria por Velázquez seis. Y es que desde que M me abordó con la noticia de que, para el New York Times, &lt;em&gt;La sombra del viento&lt;/em&gt; (ópera prima y lastimosamente no última, ni por lo tanto omnia, tampoco póstuma, eso no se lo deseamos a nadie, del celebérrimo, y rollizo, Carlos Ruiz Zafio, ese hombre) parece escrita a seis manos por, pásmense, Umberto Eco, Borges y García Márquez, los días son túneles de tinieblas, vivo sin vivir en mí y no muero porque la gripe está controlada con frenadol, que si no. El caso es que envidio a Zafio, más que por los demonios literarios que lo pulpifican, por lo hexagonal de sus extremidades: como yo suelo escribir agarrado a una botella de Barceló con la siniestra, el tipo me saca cinco manos, así cualquiera puede enfrentarse a una primera edición de un millón de ejemplares. Yo, en mi humilde blogcidad, prefiero tenerte conmigo, querido lector, a figurar en las vitrinas de las pescaderías y las farmacias, junto al cuarto y mitad de mero y a los frascos de Ceregumil. Y eso que a mí lo que de verdad me pide el cuerpo estos días es tener un bebé.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Sí, mis idolatrados todos, la genética está que bulle dentro de este amasijo de recuerdos que es P, sobre todo desde que el domingo fuimos a ver a la recién, y deliciosamente adorable, nacida Inés, segunda hija de Vicen, un gran amigo de la casa. Así que entre la piña colada, el sexo anal y la urgencia procreadora estoy conociendo a un P que ni en pintura hubiera asimilado hace once años. Hace once años, la cifra no es baladí, tuve mi última -y única- experiencia con la paternidad. Conté unas fechas atrás, ante este mismo auditorio, que mi primera experiencia sexual coincidió con el terremoto que hizo temblar España en mayo del 97, y que de alguna manera yo me sentía partícipe o responsable o motor de aquel tembleque. La chica se llamaba -y quiero creer que se sigue llamando- Paloma. Un día cualquiera de 1998, unos meses después de dejarlo y en uno de mis últimos viajes universitarios a Vigo, la vi o creí ver en Santiago, cerca de su casa, conduciendo un carricoche calle arriba. Estaba de espaldas y el corte de pelo era el mismo que yo había besado tanto aquellos días, también la estatura y el ensanche caderil coincidían: siempre creeré que era ella. Y como habían pasado varios meses desde nuestra ruptura otoñal puede, pero también puede que no, que en aquel carricoche viajara mi hijo, y ahora tendría casi once años, sería un preludio de adolescente galegoastur con nariz romana y pestañas interminables. Aunque todas nuestras relaciones tuvieron un estricto control profiláctico, nunca se sabe, quizá tenga ya el hijo que entonces no pensaba siquiera tener y ahora quiero. Sería un poco mayor para jugar con Inés y con Luna y con la hija de otro amigo, Andrés , que debería estar naciendo a estas horas, mientras escribo: niñas que no conocerán la escarcha, hambre sobre sus cunas. Tal vez me venga a buscar algún día, sí, eso pienso a veces y tendré preparada la historia de cómo creí verle una vez, al poco de nacer, en una calle de Santiago al lado de la estación de autobuses, una tarde de otoño gris y ventosa, pero sin lluvia. Aquel era otro P, eso seguro. &lt;/div&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBEZwJXnfeI/AAAAAAAAARU/O6TQBRv-rh8/s1600-h/Image0004.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192960160274284002" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBEZwJXnfeI/AAAAAAAAARU/O6TQBRv-rh8/s320/Image0004.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBEZ_5XnffI/AAAAAAAAARc/nOdTWtEEgEE/s1600-h/Image0006.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5192960430857223666" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBEZ_5XnffI/AAAAAAAAARc/nOdTWtEEgEE/s320/Image0006.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBEZ_5XnffI/AAAAAAAAARc/nOdTWtEEgEE/s1600-h/Image0006.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBEZ_5XnffI/AAAAAAAAARc/nOdTWtEEgEE/s1600-h/Image0006.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBEZ_5XnffI/AAAAAAAAARc/nOdTWtEEgEE/s1600-h/Image0006.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/2RpWP7IdmWk&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-3248168697286482266?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/3248168697286482266/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=3248168697286482266' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3248168697286482266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3248168697286482266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/04/de-genomas-y-escarchas.html' title='De genomas y escarchas'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/SBEZwJXnfeI/AAAAAAAAARU/O6TQBRv-rh8/s72-c/Image0004.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-3099076418576473880</id><published>2008-04-18T13:38:00.000-07:00</published><updated>2008-04-19T02:52:46.194-07:00</updated><title type='text'>Prismas</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Portiso, Amalia&lt;/strong&gt;. [La verdadera histeria de Gunfio el Payaso], en &lt;em&gt;Abracadabra&lt;/em&gt;, num. 73, pags 111 y 112.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero Gijón no duerme la siesta. Decenas de niños corretean por entre los bancos de la plazuela San Miguel bajo la atenta mirada de sus abuelas, fieles vigías con merienda. Desde mi mesa, a la vera de la ventana del Café di Roma, la tarde parece anclada en los innecesarios paraguas de la gente que pasa y en los vagos movimientos paulatinos del camarero de la terraza recogiendo tazas de café vacías y devolviendo vasos de agua con una piedra de hielo, si me haces el favor. Estratégicamente sentada de espaldas a la calle Uría, busco a Gunfio en cada rostro que aparece desde la oscura densidad de Menéndez Valdés como vomitado por una falsa boca de metro. En algún momento entre el segundo y el tercer cacaolat, el tipo de la mesa de al lado se da la vuelta, dobla el periódico y me sonríe. Tardo unos instantes en reaccionar pero, cuando al fin despierto, le elogio la puesta en escena: al parecer una parte de mí esperaba verlo llegar embutido en sus bombachos rayados , con los tirantes, los zapatones y el pelucón a juego, regalando flores de plástico y sonrisas enormes al personal. Aunque no intenta disimular las ojeras, las bolsas negras e hinchadas bajo sus ojos rasgados no le restan encanto o magnetismo a su mirada traviesa y burlona. Contraviniendo flagrantemente la ley doesnt de &lt;em&gt;entrevistación&lt;/em&gt;, es Gunfio quien formula la primera pregunta: ¿tan viejo parezco a unos jóvenes ojos?. No será la última vez que parafrasee algún diálogo de &lt;em&gt;La guerra de las galaxias&lt;/em&gt;: cuando intento llamarle por su nombre real me corta y, en una imitación torpe de Constantino Romero, me dice: "ese nombre ya no significa nada para mí". Le contesto que no, que al contrario, que le queda muy bien el traje, y que el efecto despeinado le da un toque juvenil muy atractivo. Aprovechando su incapacidad manifiesta para encajar un piropo, le atizo la primera pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;Amalia Portiso&lt;/span&gt;: Gunfio, ¿cómo estás?&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;Gunfio&lt;/span&gt;: Bueno, bien, ya sabes, con el funeral y todo eso apenas he tenido tiempo para pensar. Supongo que es ahora cuando empezará lo duro, cuando tenga que afrontar la próxima feria sin él y las cartas de apoyo se vayan espaciando hasta apagarse.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;Amalia&lt;/span&gt;: Está siendo duro para todos, la gente lo adoraba. Y a ti. Recuerdo que cuando era pequeña todos los niños queríamos tener a Redolat el Mago y a Gunfio el Payaso en nuestras fiestas de cumpleaños.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;Gunfio&lt;/span&gt;: Y algunos lo conseguían, intentábamos llegar a todas partes, queríamos cambiar el mundo, como todos los jóvenes, con risas y juegos de cartas. Qué tiempos.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;A&lt;/span&gt;: ¿No te costaba vivir a la sombra del gran Mago?&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;G&lt;/span&gt; (tomándose unos segundos para reflexionar y encendiendo un cigarrillo): No. No. Es algo que he oído estos años atrás, cuando Redolat cayó en la quetamina y la gente empezó a machacarle, venían y me decían que era mi momento, que ahora tenía la oportunidad de brillar con luz propia. Nunca nos entendieron: yo no era sin Redolat, su sombra justificaba mi existencia, por citar al poeta. Y no quería ser sin él: cuando me propusieron seguir con la serie sin Redolat yo solo acepté porque él me lo pidió, esto la gente no lo sabe, me obligó a coger el trabajo.&lt;br /&gt;(...)&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;A&lt;/span&gt;: Hemos hablado ya de su madre, de Tatiana, de los años en el olvido. Me gustaría volver ahora a los últimos días: ¿te cogió por sorpresa que hiciera algo así, que se matara?&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;G&lt;/span&gt;: Se notaba que iba mal, que sufría por no poder darle al mundo su magia. ¿Terminar así?. Bueno, quería despedirse a lo grande, ya habéis visto la cinta, no quería dejarse manipular por ese puñado de hijos de puta, sí, puedes citarme verbatim, lo son, ellos lo mataron.&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;A&lt;/span&gt;: Gunfio, hay quien dice que vas a seguir los pasos de tu gran amigo: ¿es cierto que has pensado en el suicidio?&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#999999;"&gt;G&lt;/span&gt;: Nunca, ni en los peores momentos. Tengo planes, ¿sabes?. Tatiana quiere darle prioridad a lo de la Fundación Redolat para niños desfavorecidos y me apetece ayudarla en eso. Además estoy preparando un libro en el que recojo vivencias, anécdotas y muchas fotos de los años dorados: quiero que la gente conozca al Mago que yo conocí, al hombre. Tal vez luego me retire a una islita y nadie vuelva a saber de mí. Pero no, la muerte no está entre mis planes a corto plazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La última frase la dice levantándose ya. Deja un billete de cinco euros en el platillo, sobre la cuenta, aparta la silla y se despide hasta la próxima. Me apetece salir detrás de él y darle un gran abrazo, acercar mi frente a su boca sin mueca, oler su desgastada sombra de hacer reír. Pero el pudor me lo impide, la timidez me lo impide, el respeto me lo impide, no diferenciar si es él o soy yo la que necesita un abrazo me lo impide. Ahí se va un gran hombre, pienso. Al pasar por delante de mi mesa, al otro lado del ventanal, me dedica una última sonrisa, su viejo gesto de enarcar las cejas, que tanto nos divertía siendo niños, ahora parece una nostálgica huella sobre el polvo acumulado en un viejo desván. Y en un acto de puro mimo agarra un monociclo imaginario, se monta estrafalariamente en él, los zapatos de piel se alargan, se hinchan, enrrojecen; veo tirantes donde antes solo veía rayas diplomáticas y el efecto despeinado ha ido dejando paso a un enorme pelucón verde y rizoso. Esa es la última imagen que tengo y la que me llevo a casa: Gunfio el Payaso montado en su sempiterno monociclo, haciendo cabriolas para no caerse, fingiendo caerse para provocar mi risa. No puedo evitar una lágrima mientras cojo el abrigo, pago la cuenta y salgo del Café di Roma. En la plaza los niños ya no juegan, hace rato que se acabaron las meriendas y son testigos mudos de ese acabamiento las bolas de papel de plata que ruedan por los jardines de San Miguel a merced de un viento triste y racheado. Necesito una copa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;Ve&lt;em&gt;sti la Giuba&lt;/em&gt; de la ópera &lt;em&gt;&lt;strong&gt;I Pagliacci,&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; los payasos&lt;em&gt;&lt;strong&gt;,&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt; de Leoncavallo&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Ky271W94VHA&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;&lt;em&gt;E lucevan le stelle&lt;/em&gt; de la ópera &lt;em&gt;&lt;strong&gt;Tosca&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, de Puccini&lt;/span&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/4mX7ugJ5NM8&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-3099076418576473880?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/3099076418576473880/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=3099076418576473880' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3099076418576473880'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3099076418576473880'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/04/prismas.html' title='Prismas'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-6304067858235836287</id><published>2008-04-14T10:17:00.000-07:00</published><updated>2008-04-14T13:59:07.884-07:00</updated><title type='text'>Todos los asuntos nos irán mejor jugando juntos</title><content type='html'>A   Juan Ramón Sánchez, &lt;em&gt;Chema el panadero&lt;/em&gt;, fallecido el viernes 11 de abril a los 51 años, &lt;em&gt;In memoriam&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo también conocí a Ricardo Granate. Fue en el 2004, justo después de mi segunda recaída, en un taller de escritura para pegamentodependientes, subvencionado por el ayuntamiento de Siero, al que acudí aconsejado por mi terapeuta, el doctor Pevarelo, que tenía fundadas esperanzas de que la rutina  literaria me ayudara a superar la leve afasia en la que me había dejado mi última sesión inhalatoria de pegamento Imedio. Acuciados por una edad parecida y una memoria televisiva similar hicimos, Ricardo y yo,  migas enseguida: participábamos más bien poco en el taller, nunca hacíamos los deberes y nos pasábamos la hora y media rememorando los buenos viejos tiempos, los adorados años ochenta. Fue Granate el  primero que me habló de la Academia, en uno de tantas tardes con café a la salida del taller. Si te portas bien, me decía, quizá te lleve alguna vez, creo que encajarías allí. Pero nunca me quedó claro qué pretendía de mí o cómo podía ganarme esa visita, así que me mantenía a la expectativa, le seguía la corriente y le llevaba la mochila cargada de libros que no leía: a mi me encanta leer, no creas, me confesó una vez, pero basta con que me impongan una hoja de ruta para que me pase un año sin abrir un libro. Hasta que una tarde me alcanzó justo en la puerta del taller, me cogió del brazo y me dijo: hoy no hay clase, sígueme. Y yo, ay, le seguí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Academia de las palabras compuestas era una organización no gubernamental que había surgido como respuesta a una necesidad dialógica, pero que luego había trascendido convirtiéndose en el último bastión contra la estulticia conversacional generalizada. Lo de las palabras compuestas que le daba nombre al asunto no era más que la punta del iceberg, uno de los muchos temas de trabajo que manejaba la gente de la Academia. Había, según fui leyendo en el dossier que me encasquetaron nada más asomé la cabeza por la puerta, una tendencia bajista en el uso de las palabras compuestas (hazmerreír, correveidile y puntapié eran las más amenazadas) que ellos, en vano, luchaban por repuntar. La desigualdad en la que viven inmersas las haches, la persecución catacúmbica de las ges o el racismo para con las perífrasis adverbiales parecían los puntos más interesantes. Como en toda Academia, me fue explicando Granate mientras me enseñaba las mesas de trabajo y las bibliotecas temáticas, hay un proceso de elección riguroso y una prueba iniciática y selectiva, algo parecido a una tesis de aceptación. En la entrevista les encanté, no podía ser de otra manera, y parloteaban emocionados sobre lo útil que iba a ser yo para el trabajo de campo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tesis que defendí -y que me valió la entrada &lt;em&gt;cum laude&lt;/em&gt; en la Academia de las palabras compuestas, con explícita felicitación del tribunal- se basaba en el desarrollo lingüístico de una antigua idea mía sobre la composición del corpus de los hablantes: hay, he creído yo siempre, dos tipos de personas en este mundo: los soplanucas y los muerdealmohadas, los que son capaces de crear tendencias y los que solo sirven para continuarlas; a estos últimos, finalizaba yo ante el clamor de los asistentes, es a los que hay que exterminar -dialógicamente hablando, claro-. La idea les pareció tan interesante que me propusieron encabezar el siguiente número de su revista semestral con un artículo en el que describiera al muerdealmohadas tipo y las maneras posibles de acabar con su adocenamiento borreguil. Y fue investigando para ese artículo como di con usted. La dirección salía en google, no hay misterio en ello: Calle de la Mazmorra número siete, sótano; su lema, Damas expertas en la privación del habla, me pareció muy interesante. Y eso era lo que yo venía buscando, Señora, un poco de información para escribir un artículo; el tema este  de colgarme bocabajo, inmovilizado con decenas de tiras de cuero, y con el arnés que me está matando, no sé, no lo veo de recibo, qué quiere que le diga. Lo de lamerle las botas, pase,  pero me niego terminantemente a tener cualquier contacto sodomita con esa vara de abedul que, por cierto, escuece que no vea, Miss M, así que deje de pegarme, si no le da más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un recuerdo para la lágrima&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/xnOHYCoFu2Q&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/xnOHYCoFu2Q&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y otro para la sonrisa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/yHqDgqpyj3g&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/yHqDgqpyj3g&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordad, hijos míos, cuando fuimos los mejores: no dejéis nunca de ser un poco niños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-6304067858235836287?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/6304067858235836287/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=6304067858235836287' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6304067858235836287'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6304067858235836287'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/04/todos-los-asuntos-nos-irn-mejor-jugando.html' title='Todos los asuntos nos irán mejor jugando juntos'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-1820076960605330486</id><published>2008-04-09T10:12:00.000-07:00</published><updated>2008-04-10T14:39:17.455-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Supuso que lo habría oído en la radio, una de tantas mañanas camino del trabajo, quizá en el boletín de las siete si, como casi siempre, llegaba tarde por culpa de la lluvia y de los camiones y de haber sido incapaz de desprenderse del abrazo de las sábanas a tiempo; aunque cabía la posibilidad de que hubiera sido a la hora de la cerveza, justo antes de comer, en el repaso vertiginoso a las noticias en el periódico local, puesto que lo que recordaba le sabía a letra impresa, a noticia de media página con foto ad hoc en la sección de cultura, entre los nubarrones previstos para el fin de semana y los sudokus ideales para matar el tiempo. Lo primero que pensó, un poco estúpidamente, fue: "no se puede tocar el piano con guantes", pero la situación (entre cómica y triste) invitaba a dejarse llevar por pensamientos absurdos, relajados, anecdóticos. Y luego se fijó en sus hombros desnudos, y en como el pelo, recogido en dos simpáticas coletas, caía directamente sobre ellos proyectándoles una especie de sombra figurada. Los hombros eran fundamentales en aquella pantomima, se movían desde las manos como marionetas, pese a que en ciertas ocasiones, durante ciertos movimientos, parecían adquirir una leve vida propia, se desgajaban de la representación y ofrecían un solo por su cuenta, ajenos a todo, para diversión de los que estaban sentados al otro lado de la vitrina de cristal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Humberto ya había ido un par de veces a conciertos en aquella sala y las tímidas quejas de los otros espectadores -las sillas de madera demasiado incómodas, la temperatura demasiado alta- le hicieron sonreír. Cogió un programa en la mesita de la entrada y se entretuvo con los datos biográficos del creador, buscando en vano cualquier referencia a la pianista, a la actriz. Había pensado levantarse y preguntarle al acomodador, que quizá participaba de algún modo también en el montaje o era parte del atrezo (vestía un extraño frac naranja y sonreía de una manera un tanto diagonal), cuando se apagó la luz en toda la sala. Humberto oyó imprecaciones, golpes, unas monedas que caían, una voz que venía de su derecha protestando porque aquello era una vergüenza; de todos modos no tardó mucho en verse alguna luz: móviles que se encendían, un mechero de llama vacilante, el resplandor de los faroles del jardín que parecían brillar al doble de su potencia, denunciando un poco la oscuridad interior. Cuando sus ojos se hicieron a las tinieblas pudo entrever movimientos más allá de la vitrina: a veces parecían dos cuerpos, a veces muchos, pero cuando se encendieron otra vez las luces -no todas, había lámparas estratégicamente apagadas y Humberto se preguntó, por enésima vez, si aquello también respondía a una necesidad artística-, al otro lado del cristal estaba, de espaldas, sola, la pianista. Y sus hombros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando pensó lo de los guantes. Y también que la caricia de los dedos blancos de, parecía, seda sobre el teclado hacía las veces de lenta marea al albur de los caprichos de una luna de halógeno, breves olas de ida, espuma suave de vuelta. A Humberto se le llenaba la cabeza de metáforas selváticas, de naturalezas vivas: los hombros como montañas de origen volcánico sobre la jungla espesa del vestido negro de tafetán. Aunque lo que de verdad deseaba era saltar de la silla, cruzar la sala e irrumpir al otro lado de la vitrina de cristal para morder esa piel desnuda, ensombrecida por el pelo oscuro, a ser posible ver la cara cuya espalda deseaba pero, sobre todo, escuchar qué demonios podía estar tocando en aquel maldito piano. El programa no aclaraba la pieza que interpretaba la muchacha del traje de tafetán detrás de la vitrina insonorizada y Humberto quería distinguir un glissando aquí, una proliferación del fa sostenido allá: su asiento esquinado y en la última fila no le permitía ir mucho más allá del silencio sepulcral que se mantenía en la sala, más por la falta de costumbre de la concurrencia que por verdadero respeto. Sin música, Humberto se veía obligado (nos vemos obligados, pensó en un considerado plural acumulativo) a fijarse doblemente en los movimientos de la pianista, en la capacidad teatral de su nuca, en los brazos huesudos, en los omoplatos afilados, en las orejas respingonas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Irse enamorando de una espalda le parecía de una originalidad literaria, así que se permitió alguna licencia visual, algún pensamiento impuro, que en ocasiones más sonoras hubiera dejado desfallecer en virtud de la música. Empezó a trazar planes pasada la primera hora de representación, cuando ya los ancianos de la tercera fila habían cedido al sueño y el acomodador del frac naranja había desaparecido por la puerta del fondo, reservada al personal autorizado. Sería sencillo esperar una oportunidad en la calle de atrás, a que saliera la taquillera o llegara el tipo del catering, y entonces tal vez colarse y... Aunque Humberto no quería que lo tomaran por uno de esos viciosos de callejón, por un aficionado de gabardina y alopecia; le daba miedo que le malentendieran, que hubiera una confusión y acabara llegando la policía y todo por una espalda desnuda y un piano afónico. Además, se estaba tan a gusto en aquella sala ahora que parecía que habían revisado la calefacción y el tipo del frac naranja reaparecía con una bandeja llena de bollitos y unas botellas de vino. El viejecito de la tercera fila se había despertado al olor del jamón york y ahora se daba media vuelta y sonría a Humberto con complicidad de niños a la hora de la merienda. Humberto aceptó dos bollitos y un poco de vino que bebía en sorbos cortos, espaciados, sin quitarle ojo del todo a la pianista, incansable después de casi dos horas de actuación sorda. La digestión de los bollitos se sumó al ambiente cálido, al envolvente silencio, a los movimientos (ahora acompasados, ahora quebradizos) de la chica de tafetán, provocándole a Humberto una modorra pastosa que no luchaba por evitar. Casi al final -pero aquello parecía no tener ningún final- se le ocurrió otra estupidez como la de las manos enguantadas tocando el piano: si el tipo del frac naranja y la iluminación y la vitrina y dos coletas sobre unos hombros desnudos son parte de la representación, quizá el público, nosotros, también formemos parte de todo esto o, más aún, tal vez el proscenio es la sala y no lo que hay tras la vitrina insonorizada, ese espacio ausente (y entonces el tipo de frac, y los ancianitos y la cuarentona de la derecha serían actores) y, pese a que no sabía muy bien qué esperaba el director de él, suponía que estaba cumpliendo a la perfección con su papel, que ahora tocaba quedarse dormido y tal vez luego habría música y la chica de los hombros desnudos y el traje de tafetán se volvería al fin para recibir los aplausos del público. Si bien, y fue lo último que pensó antes de cerrar los ojos, no supo discernir si serían sonoros, esos aplausos, o si en el otro lado del cristal tampoco era posible la música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/L5C99JyP2ns&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-1820076960605330486?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/1820076960605330486/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=1820076960605330486' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1820076960605330486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1820076960605330486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/04/supuso-que-lo-habra-odo-en-la-radio-una.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-4609905590426974524</id><published>2008-04-08T09:43:00.000-07:00</published><updated>2008-04-08T14:45:11.583-07:00</updated><title type='text'>Sin setas no hay paraíso</title><content type='html'>&lt;div&gt;O eso debió pensar Alfredo Villaveirán, de Hotel Restaurante CasaVillaveirán, alojamiento y comidas, cuando descubrió la fórmula del éxito culinario una tarde de domingo, durante una excursión campestre y familiar, bajo un olmo seco, en forma de alegres y hermosísimos champiñones. Recogió un puñado con la intención de hacerse una tortilla esa misma noche y el resultado se convirtió en una cena que nunca olvidará: &lt;em&gt;"(...) las bombillas brillaban de una manera especial, casi corpórea, te parecía que si alargabas la mano ibas a ser capaz de tocar la luz. Estábamos de un humor excelente, todo el rato riendo, a Mari casi le da un ataque en el sofá, y eso que la tele estaba apagada. No sé cómo explicarlo, me sentía muy bien, divertido, hasta guapo, lleno de vida. Mari me dijo:&lt;/em&gt; "&lt;em&gt;teníamos que haber cogido más champiñones, no recuerdo una cosa igual&lt;/em&gt;"&lt;em&gt;. Y eso me dio la idea".&lt;/em&gt; [Esto es un extracto de la entrevista concedida a Amalia Portiso, la presentadora del late show Contigo, el programa estrella de Tele Sagunto 2]. Al día siguiente Alfredo Villaveirán volvió al bosque y así comenzó todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su pequeño negocio gastronómico se convirtió de la noche a la mañana en un restaurante temático de dos plantas. Pasó de dar tres o cuatro comidas al día a tener el local lleno hasta septiembre de 2009. Hizo un montón de reformas para hacer frente a las nuevas necesidades: cambió de menú, de decorador, de mujer y de cocinero. El boca a boca le catapultó a la fama y, pronto, no había restaurante de la región que no intentara su famosa receta de champiñones a la Villaveirán, aunque sin el mismo éxito. Politicos locales, comerciantes y primeras vedettes se convirtieron en sus clientes más habituales y el precio del menú comenzó a subir escandalosamente. En febrero , apenas tres meses después del hallazgo silvestre, costaba ya unos 150 euros comer en Hotel Restaurante CasaVillaveirán. Era cuestión de tiempo que las autoridades se hicieran eco de la fama de don Alfredo: un cliente, molesto porque le habían adjudicado a otro su mesa, un primo en narcóticos, una investigación, un&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R_vhT63nxoI/AAAAAAAAARM/rluWc8Cc0D4/s1600-h/img3947.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5186987128183572098" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R_vhT63nxoI/AAAAAAAAARM/rluWc8Cc0D4/s320/img3947.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; laboratorio dispuesto, unos análisis y la noticia estaba servida: los champiñones de Villaveirán resultaron ser unas setas parecidas a los bonguis con una cantidad de psilobicina suficiente para tumbar a un caballo. El escándalo se hizo alucinógeno. La policía entró a saco, confiscó, precintó, interrogó y Villameirán pasó la noche en el cuartelillo. A la mañana siguiente, en la televisión local, el teniente Ulibarri comentó: "&lt;em&gt;Sospechábamos desde hace tiempo, no era normal que la gente fuera tan feliz&lt;/em&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie ha vuelto a cruzar el umbral de CasaVillameirán desde entonces. La fiscalía del Estado pide penas de diez a veinte años por posesión, tráfico y consumo ilegal de drogas y por atentado contra la salud pública. Mientras, el acusado explica su culpabilidad imprudente y habla de un complot gubernamental para cerrarle el chiringuito y quedarse con las setas. Además, se queja de una excesiva presión social: &lt;em&gt;"(...) llaman a media noche, una vez, dos veces. Si contestamos, callan. Luego cuelgan. Al rato vuelven a llamar. Me han llenado el buzón de amenazas mortales y de insultos la fachada y las paredes del ascensor. Mi mujer ha tenido recurrir a un psicólogo para sobrellevar todo esto, no tenéis piedad, por favor, yo no he hecho nada&lt;/em&gt;". Aunque lo cierto es que media comunidad valenciana está siendo tratada en curas de desintoxicación con opiáceos e hipnóticos para superar el síndrome de abstinencia. La gente se despierta malhumorada, agria, irritable. El índice de felicidad marcado por la unión europea para la zona de levante ha caído  treinta puntos el último mes y parece que aún no ha tocado fondo. El sol ha dejado de brillar con esa intensidad material, los colores ya no son tan vívidos ni el personal tan sorprendemente sarcástico y tendente a la risa. La vida se ha vuelto triste, en fin y uno no sabe si abrazar la vieja y anodina realidad o desear que vuelvan a abrir CasaVillameirán, alojamiento y comidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/A7F2X3rSSCU&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/A7F2X3rSSCU&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-4609905590426974524?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/4609905590426974524/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=4609905590426974524' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4609905590426974524'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4609905590426974524'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/04/sin-setas-no-hay-paraso.html' title='Sin setas no hay paraíso'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R_vhT63nxoI/AAAAAAAAARM/rluWc8Cc0D4/s72-c/img3947.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-4553319372197633087</id><published>2008-04-03T10:04:00.000-07:00</published><updated>2008-04-07T13:46:16.268-07:00</updated><title type='text'>El origen de las especias</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;A Charlton Heston&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras espero a que el conglomerado de hormonas que preside la recepción del gimnasio me alcance un formulario de suscripción,  me entretengo con la máquina de batidos y alimentos energéticos: siempre que muestro mi adhesión a cualquier organización o cosa me entra hambre y, además, tengo ganas de averiguar a qué sabe una chocolatina de dos euros y medio. El resultado es una adictiva explosión de sabores  a mitad de camino entre el cartón y la nuez moscada que me vuelve loco. Como quiera que el señor hormonal sigue abriendo cajas y revolviendo archivadores sin encontrar una solicitud de ingreso, me lanzo a por la segunda chocolatina chocogetic. Es el paraíso, noto la energía corriéndome a raudales por las venas, tengo ganas de saltar, de correr, de escalar el K2 y de ir al baño. Detesto ir al servicio en casa ajena, así que -y aprovechando mi nueva carga energética- salgo corriendo del gimnasio, cruzo la calle y entro en mi portal. En el descansillo hay una turba de gitanos haciendo una mudanza y yo no tengo mucho tiempo que perder: las escaleras parecen mi mejor opción. Subo los escalones de tres en tres con una potencia desconocida, y a la vez que subo pienso que estos gitanos son la quintaesencia de la practicidad: en mi última mudanza me hice polvo la espalda llevando la torre del ordenador en una mano, una bolsa con platos y sartenes en la otra y las llaves en la boca; ellos, por su parte, reúnen medio clan y van subiendo pequeñas porciones de cosas que parecen muebles con una elegancia formicular: el día que reviente el dique de las Tres Gargantas, el gobierno chino haría bien en contratar a varios cientos de gitanos para la contención con sacos terreros. Total que, tras aliviar mis urgencias, me dio pereza bajar hasta el gimnasio otra vez y me dije: hoy no, pero mañana...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La necesidad gimnástica de esta semana no tiene nada que ver con la operación bikini, no se crean, sino más bien con que he leído en una conocida revista de divulgación científica que investigadores de la NASA (Nariz Ajenjo Solipsismo Ajenjo otra vez) sitúan la llegada del hombre a Marte hacia el año 2030. Y pienso que no está nada mal y que si el colesterol o la imprudencia automovilística no me truncan antes, tendré 52 años por entonces: una edad muy maja para ser astronauta y quizá abuelo. La abuelidad la veo más cara, realmente, tendría  que ponerme enseguida a traer polluelos al mundo si quiero que en 22 años mis vástagos alumbren una segunda generación de P's, y no estoy yo muy por la labor, aún no. Así que me centraré en lo de ser el marciano original: hay que tener una forma física envidiable para poder soportar todas las fuerzas centrífugas y zarandajas gravitatorias que conlleva salir al espacio, por lo que he pensado viniendo del trabajo que lo mejor es empezar a entrenarse ya. Bueno, tal vez mañana: como ya estoy en casa -y aprovechando que la carrera por velázquez y el alpinismo escaleril me han dado más hambre- me pongo a hacer un poco de arroz, una de mis grandes especialidades. Y eso es de lo que quiero hablar hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo un bote de cristal -que un día contuvo leche condensada y no silencia su pasado láctico: la etiqueta, medio arrancada y medio borrosa, aún es legible- con un poco de azafrán en el armario que hay sobre la campana de mi cocina, detrás del vinagre de módena y del platito con restos de pan rallado. El azafrán -ya embotado- me lo dio mi madre al poco de independizarme, en un acto que tuvo mucho de  iniciático, y lo uso levemente en todos mis arroces. El arroz es la expresión enésima de mi vagancia culinaria y de mi incapacidad para las sorpresas (aunque me encanta cocinar detesto que me salgan mal las cosas -la sorpresa-, así que no me muevo de mis dos especialidades, esas que conozco, controlo y domino como nadie: el arroz y los sandwiches mixtos: hago los mejores sandwiches mixtos a este lado del río Nora, con un toque personal y secreto de extra de queso), y lo bordo, el arroz,  con una pizca de azafrán -la pizca, esa unidad de medida gastronómica- y dos gotas de tabasco. El ritual azafránico me devuelve un instante, con su rojiza esencia polvorienta, a espacios más exteriores, a territorios vírgenes y marcianos. ¿Podré ser yo un Marco Polo espacial?. Quizá pueda traer de Marte especias, fragancias, sedas maravillosas nunca vistas. Eso voy pensando mientras emulsiono con delicadeza el azafrán sobre mi arroz en sus hervores originales, en el tiempo de la sal y las especias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3000 años de humanidad sobre mis guisos. Y, ahí fuera, miles de años luz esperándonos. Tantos aventureros y exploradores muertos para que yo azafrane. No sé si azafranar es un verbo de nuevo cuño, de los que aún no han salido de mi cocina, pero si así fuera lo introduciré de polizón en mi segunda novela, a ver si cuaja (ahora solo me queda quitarme de encima la primera, que ya huele a huerto). Después de bullir a conciencia va desapareciendo el agua y retiro la olla del fuego para que repose unos minutos. Son casi las diez y Albert no debería tardar pero no sé si esperarle o cenar solo: estoy cansado y mañana me toca ración doble de gimnasio al salir del curro, para compensar la que hoy he esquivado. Tengo que machacarme bien si quiero, como el sobrino de Fry, ser el marciano original.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/a3Dzb6WkAyk&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/a3Dzb6WkAyk&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/QRrU-tG9uZw&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/QRrU-tG9uZw&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-4553319372197633087?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/4553319372197633087/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=4553319372197633087' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4553319372197633087'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4553319372197633087'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/04/el-origen-de-las-especias.html' title='El origen de las especias'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-4843710891676956912</id><published>2008-04-02T10:26:00.000-07:00</published><updated>2008-04-02T11:57:36.501-07:00</updated><title type='text'>El club de la ducha</title><content type='html'>&lt;div&gt;Cogí el teléfono aprovechando ese momento de respiro. Tenía el brazo extendido y la mano abierta como si el puñado de pelos fuera una ofrenda o me estuviera mostrando de lo que era capaz. Pálida aún, y temblorosa, al menos había dejado de gritar o, más bien, los gritos se habían convertido en un hipo arrítimico y un sollozo suave cuya cadencia marcaba con los hombros y un poco con las rodillas. Daba la sensación de ser una de las últimas réplicas de un terremoto severo: todo parecía girar alrededor del piercing de su ombligo generoso -o generosa, mejor, la barriga que lo contenía y que gelatineaba al son de sus hipos replicantes-. Un poco avergonzada, tal vez, se tiró de la camiseta negra hacia abajo en un vano intento por ocultar sus carnes: la camiseta no era de su talla, le estaba muy pequeña, como si hubiera dado un repentino estirón o una lavadora descuidada la hubiera dejado para vestir muñecas; aunque quizá fuera fruto de una nueva moda que apostara por e&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R_PWW63nxnI/AAAAAAAAARE/f9xIlri5Kl8/s1600-h/psychomother.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5184723285281588850" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R_PWW63nxnI/AAAAAAAAARE/f9xIlri5Kl8/s320/psychomother.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;l raquitismo y la incomodidad. Ese repentino pudor absurdo le había devuelto cierto color a su piel, aunque no lo suficiente: volví a pensar si no se trataría de una gótica adoradora de belzebú de las que se tiñen de blanco y se pintan ojeras y participan en oscuros rituales orgiásticos llenos de sangre, velas negras y gallos degollados; quizá estaba allí para secuestrarme y llevarme ante su líder, puede que tuvieran pensado sacrificarme ante algún altar cáprico y llenar mi cuerpo luego de mensajes bíblicos escritos con letra abigarrada sobre mi piel con la punta de un cuchillo herrumbroso. Pero no, me dije mientras oía el tono de la línea del teléfono, el ritualismo satánico, el secuestro premeditado y la palidez gótica no concuerdan con su reacción al verme aparecer en el cuarto de baño: Oh, eres tú, oh dios, eres tú, eres tú, había dicho y entonces se había puesto a gritar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me contestó una voz de mujer. Oiga, ¿recepción?. Hay una adolescente neurótica en mi ducha. Sí, lo que oye. No, dentro de la ducha, en la bañera. Pues eso quisiera yo saber. Claro que conmigo no ha subido, ¿se cree que soy imbécil?. No, no le grito, disculpe, pero es que comprenderá que me he llevado un susto de muerte. Habrá entrado en un descuido, no sé, mientras limpiaban la habitación. Sí, es la 217, sí, espero. La muchacha se había sentado en el borde de la bañera, con su pelo arrancado todavía en la palma de una mano mientras con la otra me señalaba y se tocaba la frente y me señalaba, intentando quizá algún tipo de lenguaje corporal cuyos rudimentos yo desconocía pues no entendía qué coño me quería decir. El hipo, el llanto, el tembleque y la vergüenza imposibilitaban la comunicación verbal inutilizando su aparato fonador que, todo lo más, profería algún gorjeo gutural de vez en cuando. La mujer de recepción aún no había vuelto así que sujetando el auricular entre el cuello, la cabeza y el hombro, me acerqué al lavabo, llené con agua uno de los vasos de cristal que había sobre la repisa y se lo acerqué a la casigótica que se lanzó sobre él como un azor sobre un ratón de campo. Hay que ver, fui pensando, un poco para hacer tiempo, estos hoteles de cinco superestrellas clase vip: tienen langosa en el menú del servicio de habitaciones y teléfono en el baño pero son incapaces de evitar que una adolescente de camiseta disminuida se cuele en tu bañera para secuestrarte o agasajarte o sorprenderte o solo gritarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces cuando empecé a comprender lo que pasaba. Había oído hablar de ello en el telediario pero no creí que me fuera a tocar a mí, no en vano entonces mi nombre aún no era demasiado conocido para el gran público: iba sonando un poco, eso sí, en los círculos poéticos de la universidad y ya había concedido un par de entrevistas de media página al periódico de mi barrio. La muchacha era una histérica y espasmódica víctima del paroxismo y la convulsión: era una fan. Mi propia fan, pensé, rediez. Entre tanto, desde recepción se había hecho cargo del asunto un subdirector de personal que me comentaba, amablemente, que el hotel no se hacía responsable de ninguna adolescente trasnochada, que ellos no habían permitido la visita ni le habían dado la llave a nadie, faltaría más, y que el problema venía a ser mío y solo mío. Como el fenómeno fan había cambiado la situación radicalmente, le di las gracias al subdirector y pedí una botella de Moët Chandon Millesime del 99 para celebrarlo. Colgué y me enfrenté de nuevo a mi casigótica fan número uno (¿habrá más?, preguntaba sin cesar mi ego). No sabía bien qué debía decir así que fui rompiendo el hielo con algunos tópicos: hola, dije, gracias por leerme, soy P, jajaja, aunque bueno, eso tú ya lo sabes: ¿quieres que te firme un ejemplar?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ejemplar?, preguntó ella al fin y al instante me enamoré de su voz musical, tierna, blanda. ¿P?, preguntó también. ¿Leerte?, siguió preguntando: una vez que había arrancado a hablar nadie podía pararla. ¿Pero no eres Adolfo Peralada, el de OT?. A que me he confundido de habitación. Vaya corte, usted perdone, pensará que estoy chiflada, ya decía yo que la tele le adelgazaba mucho. Bueno, yo casi que me voy, eh, adiós, adiós. Y abandonó mi cuarto sin poder evitar una nausea que quedó reflejada en el espejo del armario empotrado que me la devolvió como un certero disparo al corazón del ego. Hay días en los que uno no está para nada, caramba. &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-4843710891676956912?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/4843710891676956912/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=4843710891676956912' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4843710891676956912'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4843710891676956912'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/04/el-club-de-la-ducha.html' title='El club de la ducha'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R_PWW63nxnI/AAAAAAAAARE/f9xIlri5Kl8/s72-c/psychomother.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-8625169307446877331</id><published>2008-04-01T09:03:00.000-07:00</published><updated>2008-04-01T10:52:00.839-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Si tuviera que ser feliz estaría inventado, sería una película de sobremesa de las que se ven desde el sopor de una siesta leve con una manta pequeña y roja retorcida entre las piernas, con los flecos asomando por las rodillas como fosilizados paramecios, trágicamente inertes ya sin buscar comida, veletas al capricho de un viento de sueños que cambiara de postura en el filo del sofá, inconsciente tramoyista de sala de estar. Sería un P manejable y cotidiano, me iría dejando llevar por las mareas como una lata de fanta naranja doblada y pálida, pero por cualquier marea, nada habría de especial en ese ir y venir de ola a roca, de roca a playa, de playa a ti, hasta encallar un día y que ese fuera el final del universo fanta. Si tengo que ser feliz sé cómo hacerlo: escoger la corbata de cada martes y comer en el hotel cristina y quedar a las siete donde la gorda para la revisión semanal con unas gotitas de anís; marcar ciertos números a ciertas horas y quedar de acuerdo en el amor y en la nostalgia, compartir los miedos y las hipocondrias, decir puedes contar conmigo aunque sepas que puedes, decirlo porque a veces hay cosas que el silencio difumina y callar es un deporte tan grosero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si tengo que ser feliz he de encoger los hombros y bajar los brazos y desdibujar un poco mi silueta hasta que se confunda con el entorno, como si redujera el brillo de la pantalla con el mando de la tele, y así reunirme con las sombras y formar parte -de qué, no sé, pero formar parte-. Deja de apostar por la tristeza, P, no te hace bien abrazarte al aguacero, te carcome como a una mesa camilla abandonada junto a un contenedor un domingo de tormenta, te va calando la humedad, te cala, se inserta en tus tejidos, se instala y te deforma, te hincha, te adormece, te agrieta, te liquida. No puedo ser madera de lluvia porque la tristeza perjudica tanto pero tanto la salud, cuando te das cuenta lo único que te ata a la realidad es un tubo de ansiolíticos y una hora de terapia dos veces por semana. Pero también hay carne debajo de esta coraza metálica, no solo gota. Aunque escuches el quejido de la hoja de lata si me cruzas por general elorza o por martínez de castro, hay un volcán de células y un manojo de sinapsis retorciéndose en su interior (uso aquí la tercera persona de los que se distancian cuando todo empieza a ser demasiado personal): pero no es grato ni demasiado original mostrar como lava la sangre o un fondo de azufre en el iris.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces me despierto de esa siesta y la manta me tiene maniatado, pierniatado, almiatado: siento un fondo de cosquilla en los brazos y un foco de calor en el perfil sobre el que me he quedado dormido: siento una inmovilización de marioneta que aguardara la función de las siete en una caja, porque a las siete de todos los días unas manos prestas, ágiles, decididas tirarían del hilo de sus brazos y el foco de calor iría remitiendo, y la cosquilla apagándose, y en el alma se diluirían los nudos de fleco rojo y ya solo quedaría el diálogo facilón de todas las sesiones empujado por un hilo que saliera de una mano que surgiera de unos labios fruncidos. La tristeza no es un antagonista de western con el índice en el gatillo y el sombrero calado, duelo a la sombra, no intimida ni agrede, no te espera a la vuelta de la esquina para un ajuste de cuentas. No me gusta, empero, la felicidad-ficción y siempre que pienso una letra la visualizo varada en puerto, capeando el temporal, esperando que los densos nubarrones se diluyan para salir a faenar. Así que quererte es un proceso interminable de caricias y tensiones. Y si me oyes volcán, fleco, hojadelata o gatillo recuerda que, para llegar a ti, escojo el camino tortuoso y que si al final no estás habrá merecido la pena caminar. Y qué si no estás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/c58RLkjA-3U&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/c58RLkjA-3U&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/ZpI0HUZFcG8&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ZpI0HUZFcG8&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-8625169307446877331?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/8625169307446877331/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=8625169307446877331' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8625169307446877331'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8625169307446877331'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/04/si-tuviera-que-ser-feliz-estara.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-1380892333994477079</id><published>2008-03-29T16:10:00.000-07:00</published><updated>2008-03-31T14:41:32.776-07:00</updated><title type='text'>You get me Fievel</title><content type='html'>Cuando me toca estar malo prefiero vivir en una novela de Salgari que en la vida real: la enfermedad es mucho más interesante en la ficción que en la calle. Si soy uno de los tigres de Mompracem me pueden dejar ko unas inoportunas fiebres, lo cual además de exótico es interesante que te mueres. Uno enferma de fiebres en la selva, rodeado de animales salvajes y de peligros excitantes; una vulgar fiebre, sin embargo, la puedes agarrar en el metro o en el trabajo, la quintaesencia de lo cutre, bien mirado. Yo es que soy un sibarita, sobre todo cuando enfermo, y eso me recuerda dos cosas necesarias que contar sobre mí. Por un lado, desde que mi novia de los 15 años -la primera en orden cronológico, llamémosla Uno- me contagió la mononucleosis, y estuve casi dos meses fuera de combate, mi organismo, más que defenderme, acoge y da cobijo a cualquier tipo de virus que pulule por ahí buscando un agradable cuerpecillo en el que echar raíces. Por otro, hay una frase que me acompaña desde hace tiempo y que siempre repito cuando hablo de mi condición epicúrea; no recuerdo dónde la leí pero sí que se la atribuían a Kafka -aunque no sé si es atribución apócrifa-; la aprendí de memoria porque dice mucho de mí: "los recuerdos bonitos mezclados con algo de tristeza saben mucho mejor, así que en realidad no estoy triste sino que soy un sibarita"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo mucho a Uno, sus manías perfeccionistas y su extraño olor y sus excesivamente húmedos besos. Y nunca había escrito nada sobre ella, qué raro. La primera novia, aquellos maravillosos daños. Sigue siendo mi récord sentimental, -este dato también debe decir algo sobre mí-, 363 días de pura montaña rusa que se terminaron aunque ya había regalos de aniversario comprados (entiendo que esos regalos se reutilizaron cuando quedó claro que manejábamos un tiburón muerto; no recuerdo qué hice yo del mío si hubo, ni qué era si efectivamente lo compré. Me parece que a mí me tocaban unos libros y un jersey). Creo que ahora es ginecólogo, o pediatra, médico seguro: ya lo era a los 10 años y nunca dejó de serlo, cada notable en filosofía era un infierno de mediocridad y lágrimas que teníamos que soportar con paciencia los hijos del cinco con cinco y que se interponía como una losa en su camino hacia la facultad de medicina. La despedida fue con gritos y cojines lanzados a la cara. Me quedé como compensación con un par de discos suyos, o de su padre, (después del affaire de los cojines no quise devolvérselos) y uno era -y sigue siéndolo, aún lo conservo- el &lt;em&gt;Abbey Road&lt;/em&gt;. Esas cosas no se devuelven. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que mi relación con Uno empezó a quebrarse el día en el que se enteró que yo estaba en el hospital, aquejado de un severo caso de mononucleosis por su culpa. La mononucleosis por su culpa no la supo asimilar, echó balones fuera, culpó a unos inexistentes vasos mal lavados. El origen de todos mis males febriles fue un poco el final de todas mis relaciones duraderas, y ahora debería extraer una conclusión sanitariosentimental de todo ello, pero que me aspen si lo entiendo. Y no quería hacer un post sobre primeros amores y enfermedades incurables, yo quería hablar sobre Salgari y las lecturas del entonces, la adolescencia recuperada. Pero descubrir que el origen de mis bajas defensas, sentimentales y físicas, reside en el mismo beso, te quita las ganas de viajar con el corsario negro, por mucha Yolanda que le arríe los trinquetes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/GwFmkmvOzkE&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/GwFmkmvOzkE&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-1380892333994477079?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/1380892333994477079/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=1380892333994477079' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1380892333994477079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1380892333994477079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/03/you-get-me-fievel.html' title='You get me Fievel'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-245475929021510134</id><published>2008-03-28T14:47:00.000-07:00</published><updated>2008-03-28T18:56:27.778-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div&gt;Desde que el otro día soñé que era una Q, vivo en una constante desazón que mi médico llama catarro con ínfulas de bronquitis. Sigo yendo a trabajar pero me da la sensación de que la gente cuchichea a mis espaldas y me señalan: estoy en todas las tertulias, soy la comidilla, suscito odios y arcadas por todas partes. La doctora Baelo me dice que son paranoias delirantes propias de un estado febril continuado, pero yo sé lo que creo ver y me parece oír: hay una campaña conspirativa para el total aislamiento de la Q y para coronar a la K, una de esas letras absurdas y melífluas que los validos puedan mangonear a su antojo. Así las cosas, me personé el martes por la tarde en la oficina de registros de patentes y marcas para ver si le podía encasquetar a la Q un copyright de no te menees, y así protegerla contra conspiradores, ácratas y demás fauna titiritera. Inocente y delirante P. Le agradezco al amable funcionario que me atendió sus ímprobos esfuerzos por no descojonarse en mi presencia, aunque juro que las carcajadas se oían desde la calle. Al parecer no puedo registrar una letra sola, las demás se sentirían minusvaloradas, estaría cometiendo una injusticia por omisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras intentaba darle esquinazo a mi desesperación evalué mis posibilidades. Lo más certero, pensé, era apostar por una plataforma para la protección de la Q como letra en peligro de extinción. Basándome en las experiencias de una juventud reivindicativa (yo era de los que se manifestaban en pelota picada contra los abrigos de visón) decidí que lo primero era recoger firmas. Así que agarré la sábana más limpia que encontré por casa, la llené de eslogans y consignas llamativas del tipo: &lt;em&gt;Quando te des cuenta, Quizá sea demasiado tarde&lt;/em&gt;, y me planté a la entrada de un conocido centro comercial asturiano, dispuesto a dar guerra. Como había desayunado tarde, nada más llegar me acosaron unas inevitables ganas de ir al reservado así que abandoné el centro de operaciones un momento y fui hasta los baños. Al entrar me crucé en la puerta con un antiguo compañero de la facultad. Él hizo como que no me reconocía pero yo estaba seguro: siempre había odiado a este fulano, el típico siempresélarespuesta que se dedicaba en los descansos entreclases a fumar literariamente con las chicas de la clase y a gastar bromas estúpidas y a sentirse el rey de la creación filológica, uno de esos poetastros de salón que se sientan en la zona más concurrida del campus a escribir en su libreta para que todo el mundo vea lo interesante que es y lo genial que sería compartir con él un par de adjetivos, ay, seguro que sus descargas adverbiales son inimitables. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Por un momento olvidé lo que me había llevado allí y le seguí por las galerías del centro comercial, odiándole. Estaba seguro de que había ido al baño a esnifar alguna porquería, así que le odié un rato por drogadicto; luego pensé que las chicas a las que yo frecuentaba últimamente les encantaban los tipos que se movían por ambientes tenebrosos llenos de bolsitas de dos gramos y sobres marrones, así que le envidié por drogadicto también. Al final decidí que no, que no tenía pinta de ser tenebroso, así que necesitaba otro motivo urgente para seguir odiándole. Conté hasta cien y no se me ocurrió nada: él seguía mirando escaparates como quien hace tiempo para acudir a una cita. Habrá quedado con alguna de aquellas melindrosas que lo rodeaban, embelesadas, en los pasillos de la universidad, pensé. Pero esto, más que ayudarme, me creó cierta aprensión, ya que estaba seguro de que mi vida social era mucho menos ajetreada que la suya. Por eso decidí que la chica de la cita había acudido al centro comercial para romper con él y me puse a imaginar el posible diálogo de su ruptura:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Melindrosa: Lo siento, creo que esto no funciona. Lo hemos intentado, pero no va a ningún sitio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Poetastro: ¡Qué dices! Si nos va fenomenal, estamos en nuestro mejor momento.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Melindrosa: No, eso ya no es así, antes tal vez. Ahora es aburrido. He conocido a otra persona.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Poetastro: ¡Cómo que a otra persona!, ¿A quién?&lt;/div&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R-1_x63nxmI/AAAAAAAAAQ8/pt1-FliOmCU/s1600-h/gary1.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182939241766176354" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R-1_x63nxmI/AAAAAAAAAQ8/pt1-FliOmCU/s320/gary1.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Melindrosa: No lo conoces, qué más da. El caso es que estoy enamorada y nos vamos a casar.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Poetastro: ¿A casar? Pero si tú odias el matrimonio.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Melindrosa: Contigo, odio el matrimonio contigo, no en general. Es tan distinto a ti.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Poetastro: Pero, no lo entiendo, ¿qué tiene él que yo no tenga?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Melindrosa: No sé, es más...impulsivo, sí, mucho más impulsivo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Poetastro: ¿Impulsivo? Pero si no hay nadie más impulsivo que yo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Melindrosa: Tú lo más arriesgado que has hecho en la vida ha sido cambiar de sabor de pasta de dientes.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Poetastro: ¿Y aquel sofá que compré? No me dirás que aquello no fue totalmente impulsivo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Melindrosa: No lo compraste, te tocó en una rifa&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Poetastro: A la que fui impulsivamente.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Melindrosa: Yo te llevé a rastras, no querías ir.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Poetastro: Porque estaba siguiendo otro impulso y...&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Melindrosa: Estoy cansada, de verdad. Lo siento pero me voy, lo siento. Espero que seas feliz. Adiós&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Iba paladeando la derrota sentimental de mi antiguo compañero de facultad cuando recordé que había dejado mis cosas en la calle: la sábana reivindicativa, los pasquines, el altavoz. Así que di media vuelta y salí corriendo. Al llegar a mi centro operativo no quedaban ni las raspas, se lo habían llevado todo, hasta la fiambrera con los sandwiches de pollo y salsa rosa. Desolado, fui a por el coche:  la Q había caído. En el último paso de peatones antes de acceder a la autopista apareció el poetastro; le dejé cruzar y parecía cabizbajo, lloroso, derrotado. Frené unas incipientes ganas de meter la primera y romperle las piernas y pensé que, después de todo, otros habían perdido más. Ese consuelo me permite levantarme por las mañanas, aunque la fiebre aún no ha remitido: no sé si cambiar de médico. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/f5IRI4oHKNU&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/f5IRI4oHKNU&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-245475929021510134?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/245475929021510134/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=245475929021510134' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/245475929021510134'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/245475929021510134'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/03/desde-que-el-otro-da-so-que-era-una-q.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R-1_x63nxmI/AAAAAAAAAQ8/pt1-FliOmCU/s72-c/gary1.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-47613041086466071</id><published>2008-03-26T14:04:00.001-07:00</published><updated>2008-03-26T14:16:33.747-07:00</updated><title type='text'>El día en el que no paraba de llover</title><content type='html'>Es una tormenta de algodón, mirarte, pensé, pero la metáfora no me hizo sentir mejor -sé que alguna vez, alguna figura pensada a bocajarro me había hecho sonreír y por eso las usaba ahora indiscriminada y torpemente-, y el mareo me hizo buscar consuelo en la primera farola que pasaba (lo de la farola pasando es otro recurso pero no te lo sé nombrar en este momento deficitario). No faltaron señoras que se santiguaran al verme y me condenaran al infierno necesario de los drogadictos y los funcionarios. La lluvia hacía temblar en los charcos y en los escaparates una versión tan pálida de mí que me inundó cierta congoja hipocondríaca y me imaginé presa paciente de las enfermedades tropicales más incisivas. La posibilidad de procurarme un café con leche calentito fue tomando fuerza a medida que el agua iba penetrando mis ténues defensas camisiles y me arrollaba cuerpo abajo como sudor. Pero no, me iba a venir mejor quedarme quietecito en mi báculo farola un rato más, intentando obviar la tiritona -¿era frío, miedo, anginas, cólera, lepra, desamor?- y apostando por las fuerzas de flaqueza que me conducirían de vuelta a casa en un jurásico y final esfuerzo. Aunque, si me iba, si abandonaba mi defensa y parapeto farolado, si me ausentaba y tú volvías y contigo tu mirada y el algodón sobrecogiente, las bolas de granizo blando sobre mis hombros apagado&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R-q7LK3nxlI/AAAAAAAAAQ0/MDPdrvx9hX8/s1600-h/rain1.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5182160121813780050" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R-q7LK3nxlI/AAAAAAAAAQ0/MDPdrvx9hX8/s320/rain1.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;s dejando una suave huella de pelo encrespado, como un paño de angora eléctricamente atraído... Así me sentía yo a veces, seguí pensando, un pelo de angora disparado hacia tu electroestático recuerdo de nube amorfa (nube jirón, nube apagándose en mitad de un cielo estrellado, trocitos de ti metidos entre Sagitario y la Osa Mayor), imposibilitado de otra cosa que no fuera tender hacia ti, toda infinito, como una progresión matemática de todo lo que valgo se deduce multiplicando tu sonrisa por entre las sábanas de mi cuartucho vetústico un sábado cualquiera antes del vermouth con alcampo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Supongo que alguien encenderá pronto este candil y bajo su luz quedará mi bulto más efectista, más de película de bajo presupuesto, chorreando agua y esperando té. Ya veo las sombras descender y ocupar los edificios y las persianas y las caras de la poca gente que transita, todos bien adosados a las marquesinas para ahuyentar la lluvia que no cesa, lluvia de angora con eléctrica disposición, pergeñada por tu tormenta algodonosa y tu capricho uterino. Porque, pongamos el as de picos pardos ya sobre la mesa, toda esta sopa humana de corriente alterna no sucedería si no te hubieras lanzado a los brazos del primero que dijera para mí, o tal vez sí, hubiera sucedido de igual modo pero con mucho más compás, y con más síntomas, un día fiebre y otro espamos y al final un tono amarillento en la piel y venga esa caja de pino. Y yo creo en las noticias con sordina, en el dolor con caramelos, en que las penas siempre con pan. Qué te hubiera costado fingir lo mucho que odiabas mi manera de adorarte, o el poco espacio que te dejaba para respirar arrollándote con mis brazos locomotores y mis regalos todoacien, o la velocidad quintuplicada con la que me puse a quererte desde el día uno sin esperar a que las típicas tensiones compartidas fueran menguando la calidad de una relación que había nacido moribunda. ¿Qué te costaba mentir? No me gusta la gente que odia la mentira, la mentira es ficción, es mi vida, es este hombre envuelto en una farola de angora a la luz de un viejo candil. Mentir es fundamental así que, por favor, vuelve, miénteme un poco y llévame a comer una de bígaros al Planeta, anda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://static.boomp3.com/player.swf?id=5a10334a4ae5" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="200" height="20" allowScriptAccess="always" align="middle"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;a style="font-size: 9px; color: #ccc; letter-spacing: -1px; text-decoration: none" href="http://boomp3.com/m/5a10334a4ae5/chavela-vargas-luz-de-luna-almodovar"&gt;boomp3.com&lt;/a&gt;&lt;img style="visibility:hidden;width:0px;height:0px;" border=0 width=0 height=0 src="http://counters.gigya.com/wildfire/CIMP/Jmx*PTEyMDY1NjU5Mzg5ODEmcHQ9MTIwNjU2NTk*OTgwOSZwPTcwNzUxJmQ9Jm49.jpg" /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-47613041086466071?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/47613041086466071/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=47613041086466071' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/47613041086466071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/47613041086466071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/03/el-da-en-el-que-no-paraba-de-llover.html' title='El día en el que no paraba de llover'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R-q7LK3nxlI/AAAAAAAAAQ0/MDPdrvx9hX8/s72-c/rain1.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-4013645383817804951</id><published>2008-03-25T10:49:00.000-07:00</published><updated>2008-03-25T13:41:53.692-07:00</updated><title type='text'>The passion of the Luis</title><content type='html'>Es por este tipo de cosas por las que mi vecino Baxter (aka El hombre primaveral) y servidor de ustedes tienen un deje anglosajón en el alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/oBFB26-lAck&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tosco resumen, es un vídeo de la cadena de deportes inglesa Skysports para que los aficionados ingleses, escoceses, galeses e irlandeses -cuyas selecciones nacionales no se han clasificado para la eurocopa de fútbol- olviden sus decepciones y apoyen a la selección (no digo "española" porque luego se levantan ampollas y se crean recelos de ámbito territorial y no quisiera yo santotomasear). Contiene tres o cuatro perlas desternillantes, sobre todo al final. Particularmente adoro el último medio minuto que, obviando mi penoso inglés, viene a decir que al fin podrás evitar parecer un estúpido al no saberte la letra del himno nacional, porque el español no tiene y que nadie se sentirá defraudado con España ya que respetará las tradiciones británicas en los campeonatos: como ellos siempre la caga. Hoy es un buen día para reír. En realidad claro que no es un anuncio de apoyo a la selección, no olvidéis que estos tipos, La Pérfida Albión, llevan siglos hundiendo nuestros barcos y violando a nuestras mujeres. Pero que el hecho (que esa cadena en cuestión sea la que retransmita los partidos de fútbol de La liga cada semana y no sea más que autopublicidad) no empañe estos dos minutos de magnífico anuncio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-4013645383817804951?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/4013645383817804951/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=4013645383817804951' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4013645383817804951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4013645383817804951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/03/passion-of-luis.html' title='The passion of the Luis'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-8866100208539485143</id><published>2008-03-20T13:59:00.000-07:00</published><updated>2008-03-23T15:07:53.621-07:00</updated><title type='text'>Canciones para cuando no estás: Velázquez con maletas</title><content type='html'>&lt;div&gt;Temo a Céfiro esquinado que aún es el invierno aunque sople primavera, me produce uno de esos miedos sin anclaje típicos de la adolescencia o de algunas noches solitarias, un tapón en el píloro y tembleque rotular y algún que otro episodio de insomnio. Me dio miedo en la galería Uffizi cuando lo vimos el año pasado y me lo da siempre que voy a casa de mis padres y lo miro, pues compré el póster para mi madre -su cuadro favorito, eso dice-. Y, aunqu&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R-bTOq3nxkI/AAAAAAAAAQs/Zq5NfTJq06U/s1600-h/botticelli-primavera.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5181060670315546178" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R-bTOq3nxkI/AAAAAAAAAQs/Zq5NfTJq06U/s320/botticelli-primavera.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;e parece dejarse raptar, también le teme Cloris o eso quiero advertir, un terror como mueca en su rostro ninfático. Céfiro, el dios del viento del Oeste, que este año llega tarde y aún no nos ha soplado el primer verano, la prima vera. El torrente sanguíneo sigue pausado y tibio, nada retoña bajo las granizadas y los nubarrones, es tiempo de escarcha todavía, de cebolla pobre. Llegará el tiempo de quererte pero el sol está tímido y no se decide a sonar: aunque el viernes se terminara el invierno, parece que recién ha empezado (el de los huesos tampoco hay quien se lo quite de encima).&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Así las cosas, hay que tomar decisiones arriesgadas para enderezar el rumbo, para que las nieves glaciares empiecen a derretirse (&lt;em&gt;Por desplumar arcángeles glaciares/ la nevada lilial de esbeltos dientes/ es condenada al llanto de las fuentes/ y al desconsuelo de los manantiales&lt;/em&gt;, siempre Miguel). Decido, por ejemplo, dejar de ser Libra para ser un poco Escorpio. Con la excusa de ser vagamente ochomesino, me convenzo de que debería haber venido al mundo en Noviembre pues me gustan las cosas que leo en una página web sobre los hombres escorpión. Y leo: "&lt;em&gt;Es casi seguro que la impresión que produce no es de indiferencia; o la deja a una pensando que es juvenil y dulce, o parece maligno y apasionado&lt;/em&gt;"; y leo: "&lt;em&gt;Detrás de su reserva helada hay un enorme caldero de vapor hirviente que continuamente silba y burbujea&lt;/em&gt;."; y también leo:"&lt;em&gt;Hay nativos de Escorpio que pueden llevar una existencia espartana en una habitación desnuda, negándose todas las comodidades por alguna oscura razón ascética, pero su verdadera naturaleza es sensual. Normalmente, Escorpio se rodeará de lujos y tenderá a los excesos: en la comida, las drogas, la bebida y... Sí, también en el amor&lt;/em&gt;." &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Total, que estoy encantado con mi nueva condición aguijonada, y para celebrarlo empiezo la primavera mañana mismo, aunque me granice encima, no pienso esperar a que Céfiro se relaje y tenga la deferencia de aparecer de una vez. Aunque, eso sí, tampoco quiero apartarme demasiado de mis viejas condiciones balanceadas, echaría de menos el fiel y los platillos. Demostrando mi recién estrenada tendencia a los excesos, he estado media tarde trabajando en un viaje veraniego que, velázquez con maletas, nos llevará a centroeuropa en agosto: Viena, Praga, Munich, Liubliana, Ginebra...; un pedazo de viaje de catorce días en cochecitoleré que os iremos desgranando en días venideros y que no tiene límite de plazas: cualquiera que desee apuntarse, razón aquí o allá (en el lado Baxter de la realidad blog). Mientras llega y no el momento de quererte, te echo de menos en canciones y no paro de hacer planes, como el que el 27 de Junio nos llevará a ver a Alanis en Madrid, obligatoria cita. La que no suena es &lt;em&gt;Luz de luna&lt;/em&gt;, en versión de Chavela Vargas, aunque tal vez suene mañana. La que sí es &lt;em&gt;Everything&lt;/em&gt;, de Alanis mismamente, cuya letra suscribo y escribo, al menos en parte:&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;I can be an asshole of the grandest kind &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;I can withhold like it’s going out of style &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;I can be the moodiest baby that you've ever seen &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;And you've never met anyone&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;Who is as positive as I am sometimes&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;I am the wisest woman you've ever met. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;I am the kindest soul with whom you've connected. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;I have the bravest heart that you've ever seen &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;And you've never met anyone &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;Who's as positive as I am sometimes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;You see everything, you see every part &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;You see all my light and you love my dark &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;You dig everything of which I'm ashamed &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;(...)&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;You see everything, you see every part&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;You see all my light and you love my dark&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;You dig everything of which I'm ashamed &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;There's not anything to which you can’t relate &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;And you’re still here &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;And you’re still here &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#660000;"&gt;And you're still here...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="color:#660000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/ErhrNz9kdtQ&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-8866100208539485143?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/8866100208539485143/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=8866100208539485143' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8866100208539485143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8866100208539485143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/03/canciones-para-cuando-no-ests-velzquez.html' title='Canciones para cuando no estás: Velázquez con maletas'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R-bTOq3nxkI/AAAAAAAAAQs/Zq5NfTJq06U/s72-c/botticelli-primavera.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-1730478773494849066</id><published>2008-03-20T05:30:00.000-07:00</published><updated>2008-03-21T07:34:22.689-07:00</updated><title type='text'>En un lugar una mancha</title><content type='html'>Hay una pequeña mancha de humedad de inexplicable geometría circular bajo el póster de Casablanca que tengo colgado en una de las paredes de mi cuarto. Yo la llamo HAL 9000 y en ocasiones hablamos sobre el sentido de la vida, sobre la desertización de los bosques o sobre la gente que va pasando por aquí. Su bautismo, claro, es parte de mi humilde homenaje a &lt;em&gt;2001: A Space Odyssey&lt;/em&gt;, que cumple cuarenta años estos días. No es que se parezcan demasiado, mi mancha y HAL, pero ambas comparten un punto de locura trasnochada que en parte divierte pero a veces acojona. Cuando me levanto de la cama para ir a trabajar suele recibirme con un tibio hola, P, me alegra verte en tan buen estado esta mañana, P, con su tono más neutro y apático. Creo que no le gusta quedarse sola todo el día y hay una leve emulsión de tristeza en su registro al despedirme hasta la tarde: adiós, P, que tengas un buen día. No le gusta mucho que traiga chicas a casa así que mi vida social se ha ido convirtiendo en un erial onanista con mancha al fondo: HAL intenta estimularme fingiendo voces de actrices conocidas, oh, sí, P, soy tuya, P, pero es incapaz de eliminar el clásico fondo robótico en su voz y al final la líbido se me va por el sumidero, por no hablar del silencio dubitativo cada vez que va a pronunciar mi nombre, como si escogiera, como si yo fuera uno entre muchos, lo que me hace pensar que me es infiel y no sé si Albert tiene algo que ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que anoche, mientras le leía &lt;em&gt;El centinela&lt;/em&gt; en voz alta, recordé que el día que murió Stanley Kubrick yo volvía de Galicia en autobús, y no me enteré de su muerte hasta que llegué a Gijón. En la radio del taxi que me llevaba a casa desde la estación dieron la noticia de última hora. Era domingo y llovía, pensé que los grandes siempre se van solos y en domingo y cuando se van, llueve. La chica de radio nacional que leía la noticia no mostró sorpresa o indignación, ni parecía penada o atribulada ,ni tan siquiera molesta por su muerte. Esta madrugada, en su casa de campo de Inglaterra, ha muerto a los setenta años el cineasta americano Stanley Kubrick, leyó o dijo. No me sorprende, ni a HAL -ella parece saber cosas-, que nueve años exactos después se haya ido Arthur C. Clarke, coguionista de 2001 y escritor de los cuentos de los que Kubrick sacó la idea para la película. Lloré sin rabia y sin dolor, pero con pena, lágrimas como gotas que el taxista admiraba de reojo y de las que nada dijo. Por eso le leía &lt;em&gt;El centinela&lt;/em&gt; anoche a HAL 9000, como recuerdo a la figura de Arthur C, como póstumo homenaje. Le leí: "&lt;em&gt;Probablemente, en aquellos primeros segundos, ninguna emoción llenó en absoluto mi mente. Luego, sentí una euforia inmensa y una alegría extraña e inexpresable. En realidad, amaba a la Luna, y ahora supe que el moho rastrero de Aristarco y Erastóstenes no había sido la única vida que albergó durante su juventud. El viejo y desacreditado sueño de los primeros exploradores era cierto. A fin de cuentas, había existido una civilización lunar, y yo era el primero que la había encontrado. Haber llegado tal vez con un centenar de millones de años de retraso no me turbaba lo más mínimo. Era suficiente haber podido llegar&lt;/em&gt;"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También recordé que esa no fue la última vez que Kubrick me hizo llorar, curiosamente. La segunda, más tierna, fue al final de &lt;em&gt;Inteligencia Artificial&lt;/em&gt;, una de las pelis más tristes y subepidérmicamente desgarradoras que he visto en los últimos años. Todo esto le iba contando yo a HAL mientras ella me miraba fija, intensamente con su ojo sin párpado, rojizo y herrumbroso, (&lt;em&gt;Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas, / y en traje de cañón, las parameras/ donde cultiva el hombre raíces y esperanzas/ y llueve sal y esparce calaveras&lt;/em&gt;), desprovisto de calor humano, en exceso racional, perturbador, meticuloso. Luego, entre ruiditos de aceptación, hicimos una exégesis en profundidad sobre el cuento y sus repercusiones en el mundo de la ciencia ficción. Ambos convenimos en que C Clarke era un autor mediocre y casi desconocido al que Kubrick había situado en la cima. Echamos de menos a Stanley y prometimos instaurar un ciclo kúbricko de repercusión regional y carácter anual en velázquez seis al que estáis todos formalmente invitados (me dice HAL que ellas deben abstenerse de traer ropa provocativa y de entrar en mi/su cuarto y de hablar conmigo si fuera posible). Seguiremos informando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"...más recordad, por favor, que esta es sólo una obra de ficción. La verdad, como siempre, será mucho más extraordinaria&lt;/em&gt;” (A. C. Clarke)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/a3DsXiJqGFA&amp;hl=en"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/a3DsXiJqGFA&amp;hl=en" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-1730478773494849066?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/1730478773494849066/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=1730478773494849066' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1730478773494849066'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1730478773494849066'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/03/en-un-lugar-una-mancha.html' title='En un lugar una mancha'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-4561237463665841029</id><published>2008-03-16T14:34:00.000-07:00</published><updated>2008-03-17T13:34:34.166-07:00</updated><title type='text'>No puedo estar sin ti, no hay manera</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;I could be bounded in a nutshell and count myself king of infinite space&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Hamlet, Act 2, Scene 2&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Viajo para no hundirme en mi norte, para crear recuerdos lejanos (geográficamente) y poder agarrarme a ellos, para liberar mis pseudópodos y mi curiosidad, para escribir un poco y para conocerte, sobre todo. Meto el universo en una cáscara de nuez roja con ruedas y pegatinas de Easyjet y me voy, abro la ventana y miro y distingo el espacio finito. La cáscara de nuez flota y ha estado en Venecia, en Londres, en Coruña, en Estambul, en Valladolid, en Dubrovnick, en Ferrol, en Madrid, en Vigo, en Florencia, otra vez en Londres, en Atenas, en Santander y en Roma. En apenas catorce meses he viajado más que en 28 años de creerme enraizado e inamovible. Y aún no te conozco, aunque no pueda vivir sin ti.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Del mismo modo que hay canciones que vertebran un disco y son su espina dorsal, su motor, su razón de ser, el eje alrededor del que gira y respira, hay canciones que vertebran viajes. En casa tengo que contar que cogí mis bártulos y me puse en camino porque el Sporting jugaba en Ferrol y había que aprovechar la coyuntura para ir a ver a minibro y articular en torno a eso una linda farra gallega preprimaveral, porque en casa no puedo contar que hicimos seiscientos kilómetros en coche para descubrirnos en una canción, pensarían que estoy más desequilibrado de lo que ya saben que estoy. Este fin de semana, más que nunca, pusimos en práctica el viaje exterior para poder autopsiar nuestros recién liquidados treinta primeros años. Y todo gracias al revival ronáldico que Albert nos ofreció como guía del buen viajero: el último tema de aquel disco es la típica canción por la que merece la pena hacer la maleta y coger un tren hacia cualquier parte. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y no es que sea la canción más bonita del mundo, pero lo que dice es cierto, habla de mí y hace treinta años que lo padezco: &lt;em&gt;llevas años enredada en mis manos, en mi pelo, en mi cabeza. Y no puedo más, no puedo más. Debería estar cansado de tus manos, de tu pelo, de tus rarezas. Pero quiero más, yo quiero más. No puedo vivir sin ti, no hay manera; no puedo estar sin ti, no hay manera&lt;/em&gt;. Seas quien seas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/BBGfHp1-zl4&amp;amp;hl=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-4561237463665841029?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/4561237463665841029/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=4561237463665841029' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4561237463665841029'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4561237463665841029'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/03/no-puedo-estar-sin-ti-no-hay-manera_16.html' title='No puedo estar sin ti, no hay manera'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-578735461713788141</id><published>2008-03-11T09:15:00.000-07:00</published><updated>2008-03-11T12:06:24.994-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>No sé si mis vecinos del tercero tienen en casa un lupanar vespertino o una cooperativa del mueble, pero se pasan las tardes invadiendo el cielo de velázquez seis con sus persistentes ruidos que a veces parecen una sierra cortando madera y otras una cama bailando al son de unas frenéticas caderas. El viernes, además, se les suma el tipo del otro lado del patio de luces, el aprendiz de gaitero, que durante tres horas seguidas ensaya el asturias patria querida con la ventana abierta y un gusto pésimo. Pero sin embargo es a nosotros a quienes odia la comunidad: hace algunas fechas, no sé si lo he contado ya antes, pegaron en nuestra puerta una nota manuscrita firmada, como recién salida de un relato de Poe, por tus, es decir mis, vecinos, en la que nos pedían que abandonásemos la costumbre de bajar la basura a las seis de la mañana o se verían impelidos a tomar medidas contra nosotros, irresponsables y madrugadores hijos de la ficción y el desconsuelo. Amenazas al margen, no sé si la tala indiscriminada de árboles o la cópula desenfrenada y pecuniaria de los del tercero será una respuesta coercitiva hacia nuestras prácticas cívicovecinales, y a veces me dan ganas de subir, cerciorarme, y pedir en compensación, por las molestias, un chifonier de madera de pino o una felación libre de impuestos.El caso es que, en velázquez seis, por las tardes, no hay quien se concentre: llevo unas semanas incapaz de vender una escoba, con varios relatos rondándome que soy incapaz de solidificar. Así, tenía preparada una especie de segunda Cartamor, con la respuesta de la chica de la parada del autobús, pero no he sido capaz de llevarla a buen puerto, se me cierra la puerta al llegar a la mitad del segundo párrafo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Bastaría con que agotaras una sonrisa en sus preludios, con que la congelaras en alguna zona imprecisa de la garganta y te volvieras mueca; bastaría con que por una vez abandonaras esa necesidad circense tuya bajo la que necesitas enfrentarte al mundo, ataviado de zapatones y flores regadío, y te parapetas, esa pose club de la comedia, esa mueca chaplin, ese falsete chandler bing, ese helicóptero de ademanes, esa mirada de reojo cada vez que rematas un chiste esperando que el tipo de la percusión te ponga la guinda con un dos más uno de bombo y platillo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La felicidad que teatralmente envidias en una aburrida pareja de domingo manoteando besos en un banco de Los Prados, la que detestas en las relaciones-telenovela, la que aborreces en los novelones decimonónicos tan llenos de silencios y muertes prematuras y amores contrariados, esa felicidad de postal catorce-efe con bombones de licor y pétalos violetas la llevas escrita en tus ojos tan de ternero-esperando-su-turno cuando me miras.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Total, que el único momento ideal para escribir sin interruptus -coitales o arbóreos- es por la noche, a partir de las nueve más o menos. Y lo intento, pero a esa hora estoy que me caigo de sueño, lógico si pensamos que me levanto a las seis cada mañana para bajar la basura a deshora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muse, &lt;em&gt;Blackout&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/6ig9omS0DWs" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-578735461713788141?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/578735461713788141/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=578735461713788141' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/578735461713788141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/578735461713788141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/03/no-s-si-mis-vecinos-del-tercero-tienen.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-5854760340182945856</id><published>2008-03-08T01:51:00.000-08:00</published><updated>2008-03-11T09:15:11.271-07:00</updated><title type='text'>Otro curioso cumpleaños antes del tuyo</title><content type='html'>Mi excusa es que, prácticamente, todos lo hicimos: había que estar a la moda para evitar que el progreso te arrollara como a un coche desvencijado en mitad de las vías del tren. Mi excusa es que mi bro, al otro lado de la casa, había abierto el suyo, con esa exquisita manera de escoger las fotos que siempre tuvo y, yo, me sentía entre celoso y desangelado. Mi excusa es que hubo un momento, del que estos días se cumplen dos años, en el que creí que podría pilotar un fotolog y salir indemne. La cosa se terminó a los pocos días, pero, entre tanto y no, escribí tres o cuatro cosas interesantes. Todo empezaba un poco así (las fotos, un cuadro de Hopper y otro de Rousseau, y el tema final, &lt;em&gt;Nobody loves me&lt;/em&gt; de Portishead, también son de entonces, de aquel tiempo de nata y fresas):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Triángulos: cambiar de pintor favorito es como cambiar de&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R9JoqRvImtI/AAAAAAAAAQc/0nNd3LEAY2s/s1600-h/1145116663_f.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5175313997327014610" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R9JoqRvImtI/AAAAAAAAAQc/0nNd3LEAY2s/s320/1145116663_f.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; sabor de helado a los cuarenta: parece una gilipollez pero no lo es tanto. De una arista Paul Auster, al otro lado Edward Hopper y en el vértice conexo yo o esa dama que quizá me espera o espera, el rostro paciente y en los labios apenas las uñas que no muerde, solo las roza o lame con la punta de la lengua, notando el sabor del esmalte; de fondo conversaciones que se alejan, la sala vaciándose y en el suelo envoltorios de caramelos, palomitas, una colilla fumada furtivamente. Hoy me he levantado en New York. No sé con quién me acostaré pero mi sabor de helado sigue siendo vainilla.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, me parece, el momento álgido llegó un par de días más tarde. Me gustó tanto aquel texto que lo incorporé de inmediato a mi exblog, aquel de la económica melancolía. Sinceramente creo que tiene un hueco aquí, entre notrosotros, dos años después. Felicidades:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Es gracioso si se piensa: cumplimentamos las desgastadas sendas del ir queriéndose con sorprendentes facilidad e impudicia, nos dejamos llevar por los convencionalismos ignorando a sabiendas que todo en el amor está recubierto de trilladas frases vacuas: nos las repetimos constantemente como aferrando nuestra relación a esas demostraciones difusas y oxidadas de cariño y comprensión. Pecamos: cometimos el error de pensar que era cierto, que nosotros no somos como los demás: creímos que nadie antes se había encontrado en Tannhäuser, en &lt;em&gt;Las Soledades&lt;/em&gt;, donde habita el olvido, en el palacio de la luna, en Sildavia o en &lt;em&gt;Blade Runner&lt;/em&gt; y, cruel fragilidad, que después nadie nunca podría si, al final, se demostraba (nosotros nos negamos a creerlo, recuerda) que fuera a existir un después sin que tú justificaras mi existencia. Era tan fácil imprimir un soneto de Ángel González, envolverlo en una servilleta del Danny's Jazz Club y regalártelo aprovechando que habíamos puesto La Chispa Adecuada y que sospechábamos ser inmortales. También ayudaba el vino cuando dejábamos irse la noche entre risas de manta escocesa y películas de Billy Wilder, las lonchas de salmón ahumado y besarnos las rodillas, creer que al bajar a por el pan Oviedo sería Manhattan. La vida era volver del trabajo cansado y encontrar fuerzas o ganas para verte sin necesidad de cafés por el medio, convencido de que la originalidad era alimento necesario y suficiente, que los que necesitan algo humeante en las manos para poder empezar a contarse el día están locos o son idiotas o no se quieren o ignoran lo que es pasarse la noche en vela repasando las inútiles frases inconexas&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R9JpCxvImuI/AAAAAAAAAQk/gBJMqNUrSHE/s1600-h/1146088653_f.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5175314418233809634" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R9JpCxvImuI/AAAAAAAAAQk/gBJMqNUrSHE/s320/1146088653_f.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; y tartamudeadas con las que te&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;pe(r)dí que volvieras; como si fueran a servir ya de algo las dije y luego, abrazado a la almohada cayendo en una última inercia inevitable: tu olor, quería cambiarlas y volver el tiempo atrás y corregir defectos y mejorar tonos y mantener composturas porque, supe, a veces una lágrima se interpone entre lo que deseas y lo que eres. Otras veces, suena el despertador y es tu mano dormida la que lo apaga.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero a ti, linda Sandra, te felicitaremos mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/eg-Jj1_svvo" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-5854760340182945856?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/5854760340182945856/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=5854760340182945856' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5854760340182945856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5854760340182945856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/03/otro-curioso-cumpleaos-antes-del-tuyo.html' title='Otro curioso cumpleaños antes del tuyo'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R9JoqRvImtI/AAAAAAAAAQc/0nNd3LEAY2s/s72-c/1145116663_f.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-2168383150007977378</id><published>2008-03-06T12:31:00.000-08:00</published><updated>2008-03-06T14:17:06.632-08:00</updated><title type='text'>While my guitar gently sheeps</title><content type='html'>Saldrás del baño en cualquier momento y no sé cómo esperarte, si ponerme el pijama y darle un toque costumbrista al asunto, o buscar la practicidad de los calzoncillos o la sinceridad estática del desnudo. Hace un minuto aún era de noche y por tanto eran válidos los besos y se podían intentar caricias y mezclar, de vez en cuando, con el discurso desapegado y sexual, algunas palabras del inventario empalagoso sin que estuviera en juego tu visión de mí como amante nocturnocasional con copas. Esperabas, como todas, de mí una actitud más bien neutra y confinada, con el aderezo típicamente reservado de quienes conociéndose apenas comparten algo tan íntimo como fluidos y roces; pero yo no soporto esa tibieza verbal tan al uso, esa necesidad de ser cauto y equlibrado y equidistante, como si el sexo fuera cuestión de matemáticas y no de pasiones y apetitos. Y mi desnudez cuesta ese descaro: no puedo estar desnudo sin ser intenso, es para mí una máscara, una bata, un velo con el que me cubro, me tapo, me oculto y a la vez me sincero. Hace un minuto era aún tiempo de orgasmos y me estaban permitidos desmanes gratuitos que ahora, cuando salgas del baño (y ya oigo la cisterna, luego vendrá el grifo y la puerta y el ruido de pisadas por el pasillo y yo estaré nerviosísimo y aún no sé si en calzoncillos o no), debería silenciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como no he abandonado el recinto -&lt;em&gt;muslos del sol, recintos del verano&lt;/em&gt;-,  para mí sigue siendo noche lo que para ti es un amanecer en casa ajena, y aunque te propusiera un desayuno en El perro verde con tostadas y zumo de pomelo, la cita se habría terminado ya en el momento en el que esquivaste mi último beso (¿habrá sido último, ese beso?) y me preguntaste si podías usar el lavabo, lo otro sería un desayuno con desconocido y tostadas en el que los restos de la noche se irían diluyendo como azucarillo en un termo de café. Pero nunca sé dónde detenerme y te propondré lo del perro verde en cuanto vuelvas a la habitación, aunque la penumbra me deje ver en tus ojos que ya solo piensas en salir de aquí, coger un taxi y llegar a tu casa en las afueras, en ir borrando la cara y los chistes y los flirteos de este desconocido que lo seguirá siendo mañana y tal vez lo vaya a ser siempre. Follar es un juego y yo no estoy preparado aún para ser solo lúdico, quiero verle trascendencia y ánima y consecuencias ontológicas a cada beso, a cada blando mordisco en la zona donde la nuca se confunde con el cuello. Me cuesta discernir entre la farra y la esencia, definitivamente &lt;em&gt;no sé distinguir entre besos y raíces&lt;/em&gt;. Oigo ya el agua gotear en la loza y refrescar tu rostro sin afeites que tanto me cautivó anoche y que estuve ponderándote y lamiéndote hasta hace un maldito minuto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, sin escuchar aún la puerta del baño, reparo en uno de tus guantes de polipiel azul pálido que reposa sobre mi silla de ordenador, desparejado. Como el otro no está a la vista pienso en la unicidad de los pares, en la soledad del abandono, en lo inservible de los objetos sin complemento y en el fetichismo preponderante. Fue lo primero que me atrajo de ti o lo primero que de ti vi: un guante de polipiel azul pálido fumando un cigarrillo en la puerta del &lt;em&gt;Arde París&lt;/em&gt;. No hacía demasiado frío, no tanto como para justificar esos guantes que ya me hablaban de ti y me instaban a vencer mi proverbial timidez y a asaltarte. Me gustaría, ahora que ya sí estás en el pasillo y yo me he puesto una camiseta, que a mi habitación volviera la chica del guante de polipiel y el cigarrillo humeante, a la que le gustó o hizo gracia el fingido tartamudo lleno de ademanes que era yo anoche, con sus referencias de cineclub y sus adjetivos grandilocuentes. Necesito que vuelva la mujer que admitía con deportividad mis excesivos piropos, la que respondía a mis besos con cierta voracidad y se dejaba mecer por las caricias a veces. Sobre todo para no sentirme como un guante de polipiel azul pálido sobre una silla de ordenador en mi cuarto de adán. Es entonces cuando abres la puerta y sonríes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object width="425" height="355"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/_FKNMS9TU7g"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/_FKNMS9TU7g" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" width="425" height="355"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-2168383150007977378?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/2168383150007977378/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=2168383150007977378' title='8 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2168383150007977378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2168383150007977378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/03/while-my-guitar-gently-sheeps.html' title='While my guitar gently sheeps'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-5394815905511312284</id><published>2008-03-05T11:32:00.000-08:00</published><updated>2008-03-06T10:32:08.442-08:00</updated><title type='text'>And indeed there was blood</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;Nunca se sabrá cómo hay que contar esto, &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;si en primera persona o en segunda, usando&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;la tercera del plural o inventando continuamente &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;normas que no servirán de nada. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;Si se pudiera decir: yo vieron subir la luna, &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;o: nos me duele el fondo de los ojos, y sobre todo así:&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;tú la mujer rubia eran las nubes que siguen corriendo &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;delante de mis tus sus nuestros vuestros sus rostros. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:85%;color:#ff0000;"&gt;&lt;strong&gt;Qué diablos.&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(J. Cortázar, &lt;em&gt;Las babas del diablo&lt;/em&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Cómo contar lo que no tiene pies ni cabeza y entonces es solo tronco, nudo solo, segundo párrafo de algo, apenas, y carece de filiación y está huerfanito en mitad de la hoja. Yo soy la hoja, quede claro; pero hoja con ínfulas y ribetes, pergamino a ratos y a ratos hoja de bloc, de blog, milimetrada al compás y rayada (rayas que son rieles que son guías que son miguitas de pan en un camino pedregoso sumamente pulgarcito). Yo soy la hoja y lo que quiero contar está en mitad de mi todo, llámalo cuerpo, esperando la mano de nieve que; pero sin pretensiones -la querencia previa- y sin moraleja final -la invención del filólogo oficinista- no hay fábula; y sin contornos geográficotemporales no hay escenario; y sin diálogos no hay teatro; y sin teatro ni siquiera yo soy relevante. Podría apel&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R88O9HY-WUI/AAAAAAAAAQE/U9KnOM6g2G4/s1600-h/brancusi.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174370939990595906" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R88O9HY-WUI/AAAAAAAAAQE/U9KnOM6g2G4/s320/brancusi.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;ar a la magia, en realidad no tengo más remedio que apelar a la magia, pero estoy un tanto cansado de estos artilugios de maestro jedi, elevándolo todo a la enésima potencia de una fuerza invisible que nos rodea y fluye y cambia y ciñe. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Si filmado, este cuento podría empezar en un restaurante japonés de poca monta, en la calle Echegaray, en Madrid, con un chapuzón de sashimi de salmón en una piscina de soja y wasabi; y con el posterior tsunami rojo y grumoso, provocado por dicho chapuzón -y por mi torpeza con los palillos y por la naturaleza resbaladiza del pescado crudo-. O tal vez comenzara frente a una pequeña vitrina donde reposa, diminuto también y perfecto, El beso de Brancusi: habría un hombre en escena del que se vería tan solo un reflejo cristal, unas formas vagamente masculinas, y ese hombre estaría pensando en algo que dijo Albert anoche y que es la frase perfecta para iniciar cualquier cuento: &lt;em&gt;Yo vivía en un cuarto sin ascensor&lt;/em&gt;. Vivir en un cuarto sin ascensor es como tener una granja en áfrica o un relato con prolegómenos : uno sabe a qué aferrarse para que el huracán no se te lleve lejos de Kansas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;El caso es que volví a ver a L, ¿saben?. Lógico, que la viera, si se piensa que estaba aparcado en el coche de Fitz al otro lado del portón que delimita su casa, aunque yo no hice nada por verla, ni siquiera tenía previsto bajarme del coche. Hasta que me sentí sangrar. Y así se lo dije a Fitz: voy a sangrar; y ella, que sabe de L y de los apagones y del Soho y de los besos y los llantos, creyó que era una metáfora, una de tantas exageraciones de P. Y entonces mi nariz se convirtió en un surtidor de oro rojo (hay que ver lo sangrientas que se están convirtiendo últimamente estas páginas que gasto recordándote): y de rojo se tiñeron las Ditty Bops en mi cami&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R88QSXY-WVI/AAAAAAAAAQM/s4kBzQpi3_c/s1600-h/nose.bmp"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5174372404574443858" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R88QSXY-WVI/AAAAAAAAAQM/s4kBzQpi3_c/s320/nose.bmp" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;seta y mis pantalones y Fitz, con la boca abierta de par en par y un mucho de incredulidad en los ojos, me iba inflando a kleenex con una mano mientras con la otra reclinaba el asiento del copiloto para que pudiera salir del coche, no le fuera a manchar también la tapicería. Ese fue el preciso instante que L escogió para salir de casa. Y yo allí, con la nariz salpicante en un pañuelo, sin poder parar de reír porque todo era tan estúpidamente inverosímil, como un apagón en mitad de un beso. Y detrás Albert, que salía en su coche, mirándonos sin entender.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Después de las despedidas, al poco de salir de allí, cesó la hemorragia. Como ya no vivo en un cuarto sin ascensor, me es imposible aferrarme a la realidad cuando estoy en los alrededores de L: mi cuerpo es incapaz y de repente hay apagones. Para salir del complejo residencial en el que vive hay una barrera electrónica, que más bien es una valla,  que se abre pulsando un interruptor lateral, que queda lejos del alcance de la ventanilla de cualquier vehículo, así que suele ser tarea del copiloto bajarse del coche y accionar el mecanismo de apertura. Pero como en el universo que comparto con L la electricidad suele brillar por su ausencia, cuando pulsé el botoncito de marras no sucedió nada: lo pulsé mil veces, y nada: era el enésimo apagón entre nosotros, uno especialmente demoníaco  que me mantenía encerrado en tus dominios. Volví al coche y le dije a Albert: bro, por dios, sácame de aquí, no puedo más. Pero aún tuvimos que esperar a que llegara el encargado de seguridad para poder franquear la puerta y emprender el camino de regreso a Kansas. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/qkEaDXpqF4U" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-5394815905511312284?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/5394815905511312284/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=5394815905511312284' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5394815905511312284'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5394815905511312284'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/03/and-indeed-there-was-blood.html' title='And indeed there was blood'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R88O9HY-WUI/AAAAAAAAAQE/U9KnOM6g2G4/s72-c/brancusi.bmp' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-7241864578945954662</id><published>2008-02-27T10:17:00.000-08:00</published><updated>2008-02-27T12:11:12.325-08:00</updated><title type='text'>la botella entre los pies, las penas viajan en coche</title><content type='html'>Es cierto que algunas veces (sobre todo al final de la tarde, en ese delicioso momento en el que la caída del sol y mi indefensa miopía desdibuja las caras de la gente convirtiéndolas en posibilidades de ti) me siento en un banco cualquiera del parque y te espero. La absoluta certeza de que no vas a aparecer no disminuye la calidad o la intensidad de mis esperas. Las dignifica, si acaso; me siento como uno de esos poemas verdosos que se componen a la sombra de una botella de orujo, lleno de adverbios y metonimias. A veces llevo un libro y me paso el rato mirando de reojo los pasos que se acercan, revuelven la gravilla, me rozan y se van. Imagino conversaciones de ascensor entre mis zapatos y los zapatos de la gente que camina, que cómo va el tiempo y esas cosas, tiene pinta de ir a llover, ojalá, no sabes la falta que hace Pero aquí no reproduciré ninguna: todos me lo dicen, dialogo fatal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te preguntarás con qué derecho te sigo esperando después de doce años, y para qué, y yo te contesto con un verso de Benedetti: &lt;em&gt;enamorarse es un presagio gratis&lt;/em&gt;, y te sonrío y, tú, que qué tendrán que ver los presagios en una historia, -la nuestra, la de dos unidades nunca sumandos-, que terminó hace tanto tiempo, en una discoteca de fama regional y localización agreste extramurada, que ni siquiera pudo empezar. Se presagian cosas por venir, encuentros futuribles, tormentas aún no descargadas, lluvias llegaderas; pero uno no puede ir presagiando cosas que no sucedieron en los noventa, no es sano, te deja el hígado fatal. Ahora, en el hoy treintañero que transito, con cada historia que termina y me deja el corazón guiñapo surge una necesidad retrospectiva y patricia (más por lo nominal que por lo nobiliaria) que me sumerge en el alcohol, en el ayer y en el desquicio, un par de días o diez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cada historia que termina se muere una canción, un secreto perdido. Al P de Los Suaves ya no lo conociste porque nació un poco en Vigo. Y también aquí, en los puentes y en las vacaciones de navidad, cuando volvía de la universidad e íbamos con Pedro y Albert a los aparcamientos de Ingenieros, los sábados por la noche, a montar un botellón de maletero y canciones. En el radiocassette del Ax de Pedro siempre sonaban Los Suaves y así las letras se nos fueron metiendo en la laringe, las hacíamos nuestras y las sufríamos, las bebíamos y luego las vomitábamos a voz en grito en medio de La Ruta (cuando Gijón era Gijón y la gente salía por La Ruta) Con cada historia que termina, en fin, creo que me dejaste impedido para las cosas del querer, que nunca enfrentaré otra historia con la misma decisión, con la misma rabia, con la misma pasión adolescente, con la misma falta de prejuicios maduriles. Ni siquiera sé si, en el durante, aquello era amor. Sí sé, sin embargo, que en el después fue todo desamor. Y así vivo, sonriente en la pena y desconociendo metódicamente el amor, esa palabra, si es que existe. Y si no, pues nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Yosi bien vale unas letras:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Llueve noche,silencio y frío&lt;br /&gt;y escucho los pasos de las nubes&lt;br /&gt;... por el cielo.&lt;br /&gt;Cae la tarde y también cae el siglo&lt;br /&gt;y caen los clavos de cien cruces&lt;br /&gt;... son recuerdos.&lt;br /&gt;Con cada historia que termina&lt;br /&gt;se muere una canción, un secreto&lt;br /&gt;... perdido.&lt;br /&gt;Y yo vivo al borde de un sueño grande&lt;br /&gt;al borde del sueño del rio&lt;br /&gt;... del olvido.&lt;br /&gt;Perdóname por no dejarte&lt;br /&gt;por quererte y haberte querido&lt;br /&gt;amor... invento del diablo&lt;br /&gt;querer... burla del destino&lt;br /&gt;... dulce castigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grande como un sueño grande&lt;br /&gt;y frío como el invierno vacío&lt;br /&gt;así fué mi vida contigo&lt;br /&gt;así fué aquel loco camino&lt;br /&gt;... sin sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay cosas que solo se dicen&lt;br /&gt;con silencio y yo callandome&lt;br /&gt;te las digo&lt;br /&gt;mujer ¿tu que sabes lo que es el&lt;br /&gt;querer?&lt;br /&gt;si ignoras que el hombre es un pobre&lt;br /&gt;... solitario herido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/t-X0R7XrrTE&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-7241864578945954662?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/7241864578945954662/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=7241864578945954662' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7241864578945954662'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7241864578945954662'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/02/la-botella-entre-los-pies-las-penas.html' title='la botella entre los pies, las penas viajan en coche'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-9023623614446561022</id><published>2008-02-26T09:34:00.000-08:00</published><updated>2008-02-26T11:52:56.363-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='blogcillo biopíquico'/><title type='text'>Ka like a wind... If you love me, then love me</title><content type='html'>Aunque hay infinitos mundos en prosa yo apenas entiendo unos cuantos. Eso me digo a menudo estas semanas, mientras las flores de san valentín amarillean en su improvisado jarrón plástico de dos litros sin cafeína. Pese a que al principio fue agua del grifo, el fondo del jarrón se ha ido enturbiando, -por culpa de las hojas caídas, los restos de áridos y las células muertas-, y ahora es imposible distinguir a su través qué pueda haber al otro lado de la mesa. Del mismo modo, los últimos días del invierno están actuando sobre la realidad, enturbiándola, dejando en su atmósfera un poso cuya opacidad me recuerda un poco a la de mis dos últimas novias: persistente y en extremo oscurecedora. He regado incluso los rayos del sol para fabricar tormentas ficticias de las que broten arcoiris que den por inaugurada la primavera, pero nada: todo sigue estancado y febr(er)il.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese estado de lamentable bonhomía climática y agria lucidez sentimental, vuelven a mí las manías del pasado (me gusta anclarme en mis desdichas y navegar por sus aguas estancadas), las lecturas de la primera adolescencia, las citas del entonces. Hay una frase muy querida que memoricé de una novela de A. Christie -&lt;em&gt;Pleamares de la vida&lt;/em&gt;, su título- pero que era del acto cuarto de &lt;em&gt;Julio César (&lt;/em&gt;la cito tal y como la recuerdo, es una de esas shakesperíadas, tan difíciles de volcar en castellano que aún no he dado con dos traducciones iguales&lt;em&gt;)&lt;/em&gt;: "Hay una marea en la vida de los hombres, cuya pleamar puede conducirlos a la fortuna. Mas si se descuida el viaje entero, abocado está a perderse entre bajíos y arrecifes. En pleno océano flotando hallamos: precisa aprovechar la corriente mientras fluye o conformarse a ver nuestra empresa fracasar" La frase la pone Shakespeare en boca de Bruto, al comienzo de la escena tercera en la que el parricida intenta convencer a Casio de que atacar es la mejor opción, de que es necesario tomar la iniciativa, decidirse, arriesgar en vez de conformarse a ver cómo se diluyen sus esperanzas y se alejan con la marea. La frase, toda una declaración de intenciones, un auténtico modus vivendi diríase, me acompañó largos años, escrita y reproducida en carpetas y libros. Y no ha sido hasta hace pocas fechas que abandoné mi tediosa timidez de autonauta y me decidí a subirme a la cresta de la ola, parricida de mi cosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, en plena vorágine de proyectos inaugurales, la noticia de que han aparecido en México unas cajas, con más de tres mil negativos de las fotos que Robert Capa tomó durante nuestra guerra civil, me ha devuelto a mi vieja intención de novelizar su historia (aunque más bien la historia que siempre quise novelizar fue la de su novia de entonces y también fotógrafo, la insólita Gerda Taro, o quizá Gerta) Releer mi fulgurante y gaseoso comienzo (vid. yo mismo, en este blog mismamente, allá por marzo) y con él inaugurar nuevo blog (vid. blog anexo, otro mundo en prosa), me ha llenado de nuevas ideas, espero poder plasmar alguna que otra. A ver cuánto me dura, en fin.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-9023623614446561022?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/9023623614446561022/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=9023623614446561022' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/9023623614446561022'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/9023623614446561022'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/02/ka-like-wind-if-you-love-me-then-love.html' title='Ka like a wind... If you love me, then love me'/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-6693121745952733631</id><published>2008-02-19T14:09:00.001-08:00</published><updated>2008-02-25T12:50:42.244-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://www.unmundoenprosa.blogspot.com/"&gt;http://www.unmundoenprosa.blogspot.com/&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y quizá, si puedo, también:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.otromundoenprosa.blogspot.com/"&gt;http://www.otromundoenprosa.blogspot.com/&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-6693121745952733631?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/6693121745952733631/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=6693121745952733631' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6693121745952733631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/6693121745952733631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/02/www.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-1350043436620049748</id><published>2008-02-17T14:39:00.000-08:00</published><updated>2008-02-17T14:44:24.809-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El hombre que salía demasiado (such is winter, such the joy it brings)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que oí en la tele que se sospecha que Chenoa está teniendo un affaire con uno de los componentes de Andy&amp;amp;Lucas -no importa cuál-, la realidad se ha vuelto insoportable y porosa, como un colador fabricado con cera: todo es torpe, fragmentario, amazacotado, parduzco y apenas retiene información. Tampoco importa si los rumores son ciertos, el mero hecho de que la relacionen con ese fulano la condena al tibio infierno de la mediocridad casposa. Eliminada Leonor -ay- y ahora también Laura, mis posibilidades de hacerme famoso por vía vaginal se reducen drásticamente a cero, porca miseria. ¿Qué me queda?: lo de novelista, pero confío menos en mis dotes narrativas que en mi oído musical. Hablando de música, el otro día me puse a hacer frenética limpieza de campamento y, bajo una docena de camisetas y carátulas de libros, apareció, silencioso y cubierto de polvo, mi viejo violín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacía un puñado de meses que no lo sacaba de su funda así que abrí la cremallera para ver si había mejorado algo mi estilo -creo ciegamente en la ciencia infusa-. Al pasarle la mopa me di cuenta de que Re no estaba. Me sorprendió la velocidad con que la angustia se adueño de mi tracto faríngeo: me costaba respirar porque había visto muchas películas de asesinos sicóticos y temía que uno se hubiera hecho con Re y estuviera esperándome a la vuelta de cualquier esquina de la casa, con la cuerda en tensión, maquinando oscuros planes. Al menos eso era lo que afirma la zona StephenKing de mi cerebro; la zona KarlJung me tilda de fantasioso, de precipitado, de irracional, y me cuenta que el subconsciente intenta enfangar mi opinión sobre Velázquez seis para que me sea más asequible la huida: haciéndome creer que mi casa es capaz de esconder a un asesino insensible y diestro mutilador de violines, mi cerebro pretende destraumatizar la mudanza y es que, amigos y demás especies, parece que al final llega el final y esta semana que comienza tal vez sea la última bajo el techo nevado de Velázquez seis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensar en Chenoa y en asesinos asfixiantes dio al traste con la morfínica sensación de volatilidad que me había dejado la borrachera de ayer. Me encantan los domingos con resaca, en fin, esos que terminan invariablemente en Los Prados con una de palomitas y cena grasienta después de alguna peli mediana. Una de las cosas que echaremos en falta de Oviedo será la proximidad de unos cines con macdonalds a un pequeño paseo de distancia, pero quizá las nuevas vistas y la calefacción gas ciudad nos ayuden a mitigar cualquier principio de amputación hipercolesterólica. De todos modos han sido tantas las mudanzas frustradas en estos meses que prefiero dejar las cajas de cartón aún en el armario, latentes: porque además me invade cierta tristeza de tamaño blog y creo que son muchas las cosas que aún me quedan por contar de Velázquez, en Velázquez, como si el calor confortable fuera a barrer de un plumazo la tristeza que hace girar mi mundoblog. Y qué si desaparecen estas páginas. Quizá comiencen otras, ya lo hice una vez. O tal vez no y me ponga en serio a novelizar la historia que me ronda por la cabeza hace años, un mundo en prosa, y así quizá pueda procurarme fama y dineros ahora que Chenoa tiene un affaire con ese cretino y Leonor es -ay- inalcanzable. Pero lo de la farra es incurable, no me canso de salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/wsqurFQx6p0&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-1350043436620049748?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/1350043436620049748/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=1350043436620049748' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1350043436620049748'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1350043436620049748'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/02/el-hombre-que-sala-demasiado-such-is.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-7463569909699874391</id><published>2008-02-14T09:58:00.000-08:00</published><updated>2008-02-14T14:56:15.506-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;In the beginning was an orchyd&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (A Sandra, one year after)&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Yo tenía una plantita en el salón con delirios de grandeza que se llamaba Agustín. La había encontrado en un terraplén lleno de barro y de cascotes a las afueras de Oviedo, detrás de una pequeña nave industrial semiderruida. Era muy tarde y no ponían nada decente en radio3, así que para hacer tiempo mientras llegabas y no, salí del coche y fui dando un paseo hasta el otro lado de la parcela, sorteando medios ladrillos, latas de cerveza arrugadas, bolsas vacías de ruffles y jeringuillas multifunción. Agustín reinaba sobre un remonte del terreno, bien custodiada por una zapatilla de felpa y el tren superior de una muñeca Nancy puedequerubia. Enseguida nos gustamos: qué verde era su talle!, yo la admiraba con arrobo, como una doncella eorlinga miraría a un dios nórdico de los de torso al aire, trenza enmarañada y hacha salpicante. En un fotograma digno de un vídeo musical de Björk alcancé la bolsa de ruffles, la llené con un par de puñados de tierra y piedras y gusanos, destapé los alrededores de Agustín con delicadeza y una cuña de ladrillo a modo de apero y la separé de sus raíces para poder llevarla conmigo. Pensé vagamente en que me habías plantado -oops, quizá no sea muy afortunada esta metáfora vegetal- mientras le abrochaba el cinturón de seguridad y buscaba algo de música campestre para amenizar el viaje. Al llegar a casa me pareció que se había mareado un poco en el trayecto: sus hojas un poco ajadas habían perdido parte de ese fulgor clorofílico que me había impactado a primera vista. En el ascensor me dije que más que una doncella eorlinga yo era una suerte de Principito duplicado (por la anchura) y barbicaótico: hay una plantita, creo que me ha domesticado. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Colocaría -también lo había ido pensando en el coche- preposicionalmente a Agustín sobre la mesa de metacrilato del salón, junto a la pecera, bajo los amplios ventanales, frente a la biblioteca y como soporte habitacional escogería un florero translúcido con nostalgia (la de su historia: había contenido, en origen, una preciosa orquídea que envié en cierta ocasión a otra ciudad como regalo por San Valentín y que me había sido devuelta, marchita, a los diez días, con una nota manuscrita fijada mediante un trozo de celo a una de las hojas amarillentas: &lt;em&gt;destinatario desconocido&lt;/em&gt;) El problema, entiendo, comenzó mucho antes de lo de los peces: Agustín crecía hermosa, ramificada, hinchada de agua y savia elaborada, con las nervaduras palpitantes y los tallos recios, robustos, de nudos marineros; no sé en qué momento se endiosó o quizá fueron los influjos de los fantasmas devueltos que habitaban el florero, pero Agustín empezó a orquidiarse, a cambiar de color, a predominar por sobre todas las criaturas que compartían el salón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gota, ya digo, que colmó el vaso fue el día en el que regresé a casa para encontrarme a Dudo y a Rosi, mis peces, flotando panza arriba en la superficie de su pecera. No podría jurarlo delante de un tribunal, pero había un rastro como húmedo, goteante, que acercaba la pecera al florero de Agustín quien, por otra parte, disimulaba con sus ramas y retoños mirando por la ventana, buscando un poco de sol de media tarde. No la culpé entonces, cuando aún podía manejar la situación, y no lo hago ahora porque sería inútil. Apenas entro ya en el salón desde que ella se ha adueñado de la zona y campa a sus anchas por las mesas y entre los libros. Yo tenía una plantita en el salón, en fin, y ahora tengo un bosque animado con complejo de dios y autonomía suficiente.&lt;br /&gt;Thor nos pille confesados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Feliz SV&lt;br /&gt;P&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;The little shop of horrors&lt;/strong&gt;, &lt;em&gt;Skid row&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/z0kSBiu1IGk&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-7463569909699874391?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/7463569909699874391/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=7463569909699874391' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7463569909699874391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7463569909699874391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/02/in-beginning-was-orchyd-sandra-one-year.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-7690743970870799113</id><published>2008-02-12T12:30:00.000-08:00</published><updated>2008-02-12T12:57:57.994-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R7IH1oRND3I/AAAAAAAAAPc/9e0sUn3P3HY/s1600-h/Jwwss.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5166200340471418738" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R7IH1oRND3I/AAAAAAAAAPc/9e0sUn3P3HY/s320/Jwwss.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Adiós Jefe Brody&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;LOS ANGELES.- El actor Roy Scheider, que alcanzó fama internacional como el jefe de policía Martin Brody en la película de Steven Spielberg 'Tiburón', ha fallecido a los 75 años, informaron fuentes del hospital de la Universidad de Arkansas.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0000377/"&gt;Hooper&lt;/a&gt;: [motioning to Brody to get closer to the barrels] Come on Martin! Move, move, move! &lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0001702/"&gt;Brody&lt;/a&gt;: I'm not going out there! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0000377/"&gt;Hooper&lt;/a&gt;: Beyond the edge of the barrels, go to the end of the barrels! Further out! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0001702/"&gt;Brody&lt;/a&gt;: What? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0000377/"&gt;Hooper&lt;/a&gt;: Further out! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0001702/"&gt;Brody&lt;/a&gt;: Why? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0000377/"&gt;Hooper&lt;/a&gt;: Go further out! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0001702/"&gt;Brody&lt;/a&gt;: What for? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0000377/"&gt;Hooper&lt;/a&gt;: Will you go to the end of the pulpit, please? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0001702/"&gt;Brody&lt;/a&gt;: What? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0000377/"&gt;Hooper&lt;/a&gt;: Will you just please go to the end of the pulpit! &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0001702/"&gt;Brody&lt;/a&gt;: What for? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0000377/"&gt;Hooper&lt;/a&gt;: I need to have something in the foreground to give it some scale. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0001702/"&gt;Brody&lt;/a&gt;: Foreground, my ass!&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;(...)&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0001702/"&gt;Brody&lt;/a&gt;: Smile you son of a BITCH.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Farewell and adieu to you, fair Spanish ladies. Farewell and adieu, you ladies of Spain. For we've received orders for to sail back to Boston. And so nevermore shall we see you again.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/_wSE6QxnfL4&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-7690743970870799113?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/7690743970870799113/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=7690743970870799113' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7690743970870799113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/7690743970870799113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/02/adis-jefe-brody-los-angeles.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R7IH1oRND3I/AAAAAAAAAPc/9e0sUn3P3HY/s72-c/Jwwss.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-386258787577511371</id><published>2008-02-11T09:48:00.000-08:00</published><updated>2008-02-11T12:15:04.936-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Nieva a las doce y doce&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; -bioplof-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un breve revés anímico -pedazo de eufemismo octosilábico, ahí es nada- me ha tenido un poco ausente (más en el plano psíquico que en el físico) estos días, con los apetitos vagos y los brazos desilusionados, reflexivo y parcialmente melancólico, tristoide y con las rodillas gelatinosas, más por la sismología del revés en sí que por algún defecto congénito o adquirido. Ante tamaña perversión del orden lógico de mi sentimentalidad, me armé de pizzas, helado de turrón y botellines de Grimbergen triple, y me dispuse a atravesar el fin de semana en silencio, viendo películas queridas y pensando en mis interioridades más descuidadas y agrestes. Por poner un ejemplo, el viernes -día uno en términos revesianos- conduje la noche con un cucharón en la diestra, un bol de helado de turrón con tropezones marca Carrefour en una bandeja sobre el regazo, y las dos primeras partes del Padrino en el DVD. Me encanta ese momento de la parte primera en el que el productor hollywoodiense se despierta empapado en sangre y con la cabeza de su lindo trotón entre las piernas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paladeando mis pequeñas miserias de salón, me acordé de un blog antiquísimo -parece mentira que hayan pasado más de dos años, Bro- de mi vecino Baxter, en el que al son del &lt;em&gt;Don't think twice it's allright&lt;/em&gt; de Dylan (y a la vera de la linda foto de Harry Callahan que aquí os adjunto) titulaba: &lt;em&gt;Hoy estoy nevando&lt;/em&gt;. Recordaba vagamente los porqués de aquellas nevadas de 2005 y aún así las hice mías y las disparé al futuro con resaca de turrón y de mafia calabresa. El problema de estar nevando, hoy día, es que este futuro es un sitio muy raro donde en&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R7Ci9YRND2I/AAAAAAAAAPU/Ff-WFLO-m5E/s1600-h/callahan_trees.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5165807947964288866" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R7Ci9YRND2I/AAAAAAAAAPU/Ff-WFLO-m5E/s320/callahan_trees.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; enero prima la primavera y uno no puede abismarse a conciencia mientras en el parque de Santullano la gente toma el sol cuando debería estar volando cometas [let's go fly a kite, marypoppins] No me extraña que ya nadie use katiuskas, el invierno ha muerto. Bueno, casi. Velázquez seis es el último reducto invernal ante tanto agujero de ozono y tanta patraña climática, con sus pasillos a diez grados, su vaho, sus qué-poco-gastamos-en-hielo estalactitas. Así que atranqué los ventanales, bajé las persianas, me acortiné y esparcí media bolsa de Cornflakes por el suelo de la cocina a modo de copos. Hoy estoy nevando, me repetía mientras intentaba un muñeco de maíz con la nieve caída, hoy estoy nevando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domingo me desperté con las falangetas amoratadas y la sonrisa efervescente. En la calle la primavera no cesaba, pero Velázquez seguía siendo un aislante infranqueable, una nevera persistente, una alacena de maíz con turrón en la que conservar los alimentos, los apetitos, las nostalgias: conservado al vacío, con ser vaho y vacío, la nada hasta la náusea. Fue un día extraño, el domingo, sin motricidad aparente, lo que yo llamo un día protozoo, y no tardó en consumirse: se licuó en lunes, pensé, aunque quizá se haya fusionado en hielo: las paredes frías, mis manos frías, frío el corázon y la pena, fríos. Desde la cama y hasta el almacén, me fui imaginando la retahíla de catástrofes lunáticas que tendría seguro que afrontar porque, siguiendo una vieja costumbre, cuando nievo las cosas nievan conmigo: la carretilla elevadora, congelada, no quiso arrancar, ni el portón entumecido por el frío subirse: el mundo de lo inanimado se alineaba a mi lado tormentoso contra la antinatural tendencia climatológica predominante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo peor de alunecer no fue la linda mañana a cero grados con los parabrisas helados, no; fue que hacia las doce me descubrí disfrutando de un placentero baño de templado sol y que durante unos minutos pude nopensar en mi breve revés anímico. Cuando caí en la cuenta de que estaba nopensando en mi revés, eran las doce y doce (justo las doce y doce, Bro, te acordarás que cuando trabajabas con nosotros esa hora era como mágica, parecía que cada vez que mirábamos la hora en el reloj de Lolo eran las doce y doce y suponíamos que algún día futurible habría de pasar algo esplendoroso y vital a las doce y doce) Luego, al salir a comer, la furgoneta estaba de reparto así que fuimos en mi coche. No pretendo que os lo creáis pero al terminar el &lt;em&gt;Capriccio Italiano&lt;/em&gt; de Tchaikovsky, en la radio comenzó a sonar La Primavera, de &lt;em&gt;Las cuatro estaciones&lt;/em&gt; de Vivaldi, y mi padre se puso a seguirla torpemente con una especie de tarareo silbante. Mi padre de la mano de Vivaldi después de un baño de tímido sol con parada en las doce y doce fue la estocada definitiva que terminó el invierno y, con él, mi revés breve y anímico.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-386258787577511371?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/386258787577511371/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=386258787577511371' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/386258787577511371'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/386258787577511371'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/02/nieva-las-doce-y-doce-bioplof-un-breve.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R7Ci9YRND2I/AAAAAAAAAPU/Ff-WFLO-m5E/s72-c/callahan_trees.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-5714381205576639602</id><published>2008-02-05T11:38:00.000-08:00</published><updated>2008-02-05T13:31:58.759-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Más allá de la cópula y del trueno&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Como agua para chocolate, estos días de corte -y confección- he ido viviendo la realidad con un baño entre melancólico y ochenteril (gracias a Marty, majestad de la miel, puedo hablar de una melancolía retro con cordones don algodón y bonos de colores de discoteca) que me ha dejado, si no de los nervios, un poco trasvolado, con el modo reciénlevantado encendido: el pelo a lo afro y en la boca un pastoso sabor a pérdida de tiempo y a tópico manriqueño. Qué tema de tesis, la noche, de qué maneras se te va metiendo por entre las venas y te induce temores y te provoca obsesiones. Anoche soñé que una ballena gigante bajaba por las escaleras de la biblioteca del milán liquidando a todo hijo de vecino, no sé si en una cruzada contra la incultura. El caso es que luego he estado todo el día recordando viejas batallitas de mis tiempos científicosanitarios, cuando el mundo para mí era del tamaño de un ribosoma y mi libro de cabecera &lt;em&gt;El origen de las especies.&lt;/em&gt; Tiempos de Vigo y rosas (recuerdo una especialmente, depositada con mimo al borde de mi cama de hotel recién revuelta, sobre  una nota disculpatorioamatoria de mi puño y letra, aunque ahora no la recuerdo verbatim, la nota pero tampoco la rosa, ni qué pude haber hecho para necesitar regalarla y con ella disculparme), que se convirtieron pronto en tiempos de &lt;em&gt;Collige, virgo, rosas&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Collige, virgo, rosas&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;em&gt;dum flos novas et nova pubes et memor esto aevumsic properare tuum&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Coge, niña, las rosas &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;mientras existe la flor fresca y la nueva juventud y recuerda que así corre tu tiempo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y recuerda que así corre tu tiempo. Cambié células por corrientes literarias, laboratorios por recitales de poesía y reuniones de green peace por sesiones de cineclub. Y aunque a veces me dan ganas de volver atrás, de coger las rosas de entonces y volver a las disecciones y las bacterias gram negativas, creo que he ganado con el cambio. He contado varias veces, aunque no sé si en este cenáculo, que descubrí &lt;em&gt;Rayuela&lt;/em&gt; en mi primer curso en filología, casi recién desembarcado, hace ahora diez años.  L, mi casinovia de aquellos días, acababa de dar por finalizada nuestra vaga relación de besos sin sexo -al parecer estaba enamorada del P que también iba a clase y no era yo, del otro P, de p) y yo navegaba por el mundo intentando digerirlo en maratonianas jornadas de biblioteca sin ballena. A las tres y cinco de la tarde, cada día, me asomaba a la ventana para verlos pasar, a L y a P, digo a p, juntos entre muchos, rozándose sin tocarse, gritándome de espaldas y haciendo patente mi soledad bibliotecaria, a la que aún le quedaban cinco horas de martirio mental. Una de aquellas tardes asomantes, en un absurdo acto de rabia y mala leche, agarré el primer libro que encontré a mano -negro, pequeño, pesado, arrojadizo, doloroso seguro- e hice ademán de lanzárselo. Me lo pensé mejor, respiré hondo y volví a mi silla vacía con el libro-arma aún conmigo: aquel libro era &lt;em&gt;Rayuela.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;He contado también varias veces -y ahora sí estoy seguro de que ninguna fue entre estas páginas- que aquel libro cambió mi vida, y no sólo por el modo en el que llegó a ella. Cambió mi concepto de entender la literatura y de crearla a veces -plagio, piélago-, y de sentirla siempre. Y la literatura, según he demostrado luego a todas horas, es mi vida; la ficción, que no es real aunque lo parece y pudiera serlo. Ahora, estos días de postillas y betadine, he recordado que así corre del mismo modo mi tiempo, pero que aún puedo recoger otras rosas, rosas como llagas floreciendo sangre. Mientras no sea tarde y hasta que la vida no me sitúe más allá de la cópula y del trueno, puedo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-5714381205576639602?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/5714381205576639602/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=5714381205576639602' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5714381205576639602'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/5714381205576639602'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/02/ms-all-de-la-cpula-y-del-trueno-como.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-8847702417435448201</id><published>2008-02-03T07:54:00.000-08:00</published><updated>2008-02-03T15:09:55.754-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Rojo y cristal&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt; (para la correcta lectura de este biopic, reprodúzcase el vídeo de youtube al llegar al final del segundo párrafo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No estoy preocupado. Ahora, al entornar la puerta de la enfermería, pienso en el pequeño revuelo que se armó al otro lado de una puerta distinta, la del baño, no hace ni una hora. Tiene razón Marías cuando escribe que se teme más al enemigo desconocido, al que no se ve y está oculto, al que prevemos como una sombra o una presencia y está parapetado, aguardando. El revuelo fue cosa de unos segundos y estuvo sazonado con unas leves gotas de histerismo y algo de llanto: intenté parecer sereno y calmado cuando les dije que estaba bien, que se tranquilizaran, pese a ver mi sangre desaparenciendo por el desagüe en un torpe remolino -mi sangre no es de película gore de los setenta, pienso, parece agua tintada, fluye y empapa y mancha, mi sangre-. No hay ningún tendón afectado, no ha sido grave, ni esquirlas en los ojos -desgarro de retina, cristalino arañado-, aunque cojeo levemente (me duele un poco, es cierto, pero la cojera la provoca más la venda que me impide doblar bien el pie) y me parezco un poco a Jesús redivivo -estigmas en manos y pies, &lt;em&gt;I only want to say, if there is a way, take this cup away from me for I don't want to taste its poison. Feel it burn me&lt;/em&gt;-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigue mi pensamiento bifurcado: aún estoy en el baño, encerrado, con miles de cristales alfombrando el suelo y los pies rojos y la espalda magullada y los nervios extramuros, pero también estoy aquí, cerrando la puerta de la enfermería de urgencias y empezando a cojear hacia la salida. Al fondo, los veo, me esperan mi padre y mi hermana, más tranquilos, sonrientes, aliviados al verme salir sin muletas, ni camillas, ni forzudos enfermeros porteadores u otras ayudas de cámara. Y a medida que avanzo el pasillo se va haciendo más largo y oscuro, se apagan tras mi paso las luces del techo y por los altavoces del hospital empiezan a escucharse los primeros acordes del godfather waltz. Por unos instantes todo el mundo ha desaparecido, nadie me espera al fondo de ese pasillo que no tiene fondo, el vals no llega aún a la mandolina, todo está teñido de cargante melancolía y yo solo soy ese tipo que cojea y ha tenido suerte. ¿De dónde sale esta tristeza entonces?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También hay sitio en mi cabeza para una mañana de sábado, 35 años atrás. Ni mis hermanos ni yo habíamos nacido aún y mis padres -aunque aún no lo eran, padres- vivían en La Coruña, en un adorable piso con terraza cuya puerta acristalada no percató cerrada mi tío, que por entonces tendría unos 5 años, cuando la atravesó corriendo como si fuera un dibujo animado marca Acme. También hubo suerte aquel día, varios fragmentos de cristal se quedaron a escasos milímetros de segar la vida de mi tío que este pasado mes de enero alcanzó los cuarenta y apenas se acuerda de aquella mañana de sábado coruñesa: la sensación sí la recuerda, dice, y un poco la sangre. Sangre y genes que compartimos y derramamos: P a través de la mampara, me parece haber visto un lindo gatito de Cheshire. y la mampara se hizo añicos sobre mí al intentar abrir la puerta para salir de la ducha: desnudo, náufrago, desdeñado y sobre ausente. Lo peor fue ir retirando con el dedo gordo del pie los cristales del suelo para abrir un pequeño camino por el que deslizarme hasta la puerta donde, llantina y preocupación y susto y nervios, se agolpaba mi familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente un cristal, me digo, como el que ayer separaba a ese tipo enamorado en autobús y a la chica hermética: una metáfora linda hecha añicos: quizá atravesar mampara sea la mejor manera de enfrentarse a los fantasmas que habitan al otro lado. Nada más terminar el vals, el pasillo recuperó su antigua anchura y su luminosa asepsia, reaparecieron mi padre y mi hermana todavía sonrientes y aliviados y negando con la cabeza como quien, resignado, comenta: "lo que no te pase a ti" En mis oídos aún resuenan las notas de ese magnífico tema padrínico y creo que sería una manera perfecta de bajar el telón, de dar carpetazo a los primeros treinta años de mi vida; ahora debería llegar el fundido en negro y surgirían los títulos de crédito, salpicados de rojo y esquirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota mental: tengo que dejar de nacer otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/sX-VCAT1bSA&amp;amp;rel=" width="425" height="355" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-8847702417435448201?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/8847702417435448201/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=8847702417435448201' title='6 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8847702417435448201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/8847702417435448201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/02/rojo-y-cristal-para-la-correcta-lectura.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-3507877977643334904</id><published>2008-01-30T13:07:00.000-08:00</published><updated>2008-02-01T12:35:51.712-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;strong&gt;Cartamor (proyecto para concurso)&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si es adecuado pensar en ti cuando aún estás ahí, al otro lado del cristal, agitando la mano y fingiendo pucheros, como si esto fuera una estación de verdad y el autobús interurbano en el que me acabo de subir fuera a cruzar el mundo, a llevarme lejos. Yo imito a Hannibal Lecter pegando la cara contra el cristal, sacando la lengua, simulando estar preso, y mis ademanes carcelarios te provocan media sonrisa. Pienso que por esa sonrisa sería capaz de empeñar un riñón, de inventar la cura contra alguna enfermedad mortal, de conquistar un imperio o de capitular un fuerte. Pienso también que, por muy alejado que estuviera ese otro lado del mundo, al que figuradamente este bus planea llevarme, ninguno está tan lejos como para separarme de ti, de tu sonrisa mediada, de tus pucheros de estación. Pienso, en fin, que si en lugar de escribirte mentalmente esta carta mientras aún estás ahí, al otro lado del cristal, del mundo, me bajara ahora que aún no arrancamos porque una señora sigue rebuscando en el fondo de su bolso unos céntimos para pagarse el billete, y en la calle todavía hay gente esperando para subir, si tuviera uno de esos impulsos que el amor provoca -¿o es el deseo?- y bajara de un salto y me echara en tus brazos. Pero no, seguro que no me daría tiempo, con mi suerte la puerta se cerraría seccionándome media pierna, o al bajar descubriría lo que en el fondo ya sé o quizá solo sospecho, que todo es diferente en la calle, del otro lado del bus, de la realidad. Se me ocurre una metáfora tonta y es que yo aquí, sentado, en mi silla de plástico rojo, adocenado, encajonado, numerario, calidad de bulto, uno más del rebaño, intentando verbalizar la calidad de nuestra relación y su terminología y su destino; y tú, ahí fuera, pañuelo al viento que remueve tu pelo y te semioculta, salvaje y hermética, peregrina, arbitraria, inexpugnable, como si desde el principio, desde los primeros besos erráticos y finisemanales, hubiera habido cristal entre nosotros, cristal maleable, con cierta permisividad hacia el contacto fugaz, delirio de reo ante un vis a vis inocente, sin derecho a bis ni a bis, pero cristal al fin y al cabo. Y separación y distancia y diferencia y duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y bastará con que el autobús arranque para que empiece un juego tácito entre nosotros, una manera de tantearse vía móvil. Apenas quede atrás la parada de Los Mártires ya mis dedos buscarán teléfono y mis neuronas verbos con los que definirte e impactarte y tal vez abrazarte -todavía es pronto para quererte por escrito, creo-. Escudado detrás del teléfono me atreveré, quizá, a decirte cosas que mis brazos ya gritan pero que mis labios se niegan a reproducir porque hay en ti gestos a veces, maneras de mirar al cielo con mohín, frases entrecortadas y silencios inoperantes que invitan a la cautela, a no decir más que lo justo, a quererte en silencio y a esperar que toda precaución sea injustificada y que de pronto sea a mí a quien ves cuando me miras. Sí, el escudo, la palabra con acuse de recibo que es un arma de doble filo, los extensos dobles mensajes que raras veces contestas con otra cosa que no sean evasivas o cambios de tercio. Pero actúo guiado por una fuerza mayor de origen desconocido -o cardiaco- y aunque sé que no me beneficia en nada escribirte, que si pudiera ignorarte todo me iría mucho mejor, (la vida, la ansiedad, la caída del pelo), te escribo con fruición y alopecia, te hago partícipe de lo que me sucede cuando me siento en cada autobús que me lleva al otro lado de la ciudad, de mí mismo, ese lado en el que tú me esperas con una sonrisa y en el que los pucheros de no verme no son nunca ficticios, ni los besos erráticos y con sabor a tequila. Escudos, mensajes, distancias, cristales y ansiedad: a mi alrededor todo se va como enfangando, llenando de tropezones, de aristas ariscas, de manchurrones, y tu imagen en la calle se difumina, se distorsiona, se emborrona. Y cuando me decido a no perderte, a saltar a la calle, a dejar de escribir cartas mentales de amor, alguien le ha prestado un euro a la anciana del bolso y se oyen ruidos de motores y las calles, las casas y tú empezáis a distanciaros. Antes de llegar al Parchís ya te he mandado dos mensajes: una de dos, o me gustas mucho o soy imbécil.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-3507877977643334904?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/3507877977643334904/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=3507877977643334904' title='12 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3507877977643334904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/3507877977643334904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/01/no-s-si-es-adecuado-pensar-en-ti-cuando.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-4027375453033156937</id><published>2008-01-29T08:02:00.000-08:00</published><updated>2008-01-29T10:05:32.946-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;Los finales posibles -a novel-&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo pienso ahora, confrontando las fechas en el periódico, y el mío tuvo que ser uno de los primeros casos de Pevarelo, cuando la lingüisticología estaba aún en pañales o era un proyecto o ni siquiera eso, cuando todavía Pevarelo recibía en su consulta de Ezcurdia 124 y las tardes las pasaba con sus amigos de la peña Barrio de la Arena jugando al mus y bebiendo carajillos, cuando ninguno de los dos éramos famosos (aunque yo no llegué a serlo del todo nunca: es cierto que mi segunda novela se vendió bien, que incluyeron mi nombre entre los precursores del hipermodernismo literario, o hipernismo, pero pronto mis libros empezaron a ser más curiosidad de librería de segunda mano que otra cosa y dejaron de invitarme a tertulias radiofónicas sobre el futuro de la novela en lengua castellana o a charlas en centros de día en las que, como excusa, principiaba disertando sobre poesía renacentista, mi viejo tema de tesis, para terminar ayudando a los asistentes con alguna carta de amor o con la lista de la compra)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su teléfono me lo consiguió Sergio Agra, un amigo común, habitual de las timbas de los martes y poeta menor en la intimidad. &lt;em&gt;Quizá pueda ayudarte&lt;/em&gt;, me dijo cuando le expuse el caso, &lt;em&gt;ya ha tratado con cosas así antes. &lt;/em&gt;Más incrédulo que escéptico -y un poco chafado: creí que mi incapacidad era única, que nadie habría padecido algo así primero, que le darían mi nombre a la enfermedad- concerté una cita con su secretaria soltando como de pasada el nombre de Agra y fingiendo una ronquera intermitente. Mientras me preguntaba vaguedades sobre la calidad vitamínica de mi dieta, Pevarelo me pareció atento, cordial, afable y a la vez enérgico, vivaracho, puede que algo travieso. Después de veinte minutos de lugares conocidos, amigos comunes y estrenos cinematográficos, me obligó a ir al grano. &lt;em&gt;Había estado&lt;/em&gt;, le expliqué, &lt;em&gt;escribiendo toda la tarde y en mi habitación algo olía a estancado y como a coliflor. Decidí abrir las ventanas, parar un rato y bajar a la taberna de Julián a tomar un mosto y a leer la prensa deportiva. Así que dejé al teniente Matellán, con la reglamentaria desenfundada, en la esquina de Velázquez con Martínez de Castro, esperando. Aunque llovía, &lt;/em&gt;seguí contándole a Pevarelo, &lt;em&gt;me preocupaba que el lector ocasional pudiera malentender que yo era uno de esos escritores torpes que se valen de las circunstancias climatológicas para crear ambientes oscurecidos, tenebrosos, admonitorios y no exentos de peligro (si llovía, en fin, era para poder introducir en escena el paraguas que habría de salvarle la vida a Maite en el capítulo noveno: Maite no era, según la había ideado, una de esas mujeres previsoras que llevan el paraguas en el coche por si acaso, porque han dicho en la tele que hay riesgo de precipitaciones y marejada, fuerte marejada, con posibilidad de mar gruesa). Y sin embargo Maite no aparecía. Inconscientemente retardaba el encuentro entre la chica y Matellán, lo había ido llenando todo de frases subjuntivas e incisos parentéticos como los de las descripciones peregrinas de alguno de los casos más sonados del teniente (así mencionaba, verbigracia, el misterioso asesinato del vicerrector de la universidad de Écija o el caso del secuestro de los gemelos Berenguela Díaz y cómo Matellán logró detener al vecino del tercero, fulano algo sonámbulo, bipolar y con tendencia al morapio de tetrabrick): inconscientemente, ya digo, postergaba el inevitable encuentro no fuera a ser que también Matellán terminara enamorándose de Maite y mi novela se volviera impracticable por decimonónica. Al volver de lo de Julián, con las ideas y el aire renovado, quise ponerme a trabajar en unas cuestiones de estilo del capítulo cuarto y enseguida me di cuenta de que algo no iba bien: cada vez que pretendía entrar en detalles me mostraba incapaz de usar los adjetivos necesarios para la ocasión -aunque pudiera pensarlos y también verbalizarlos-, daba absurdos rodeos perifrásticos para evitar escribir &lt;/em&gt;verde o cuadrado o aun brutal o maravilloso. &lt;em&gt;Y así estoy: sustantivo mi novela, sí, pero son solo nombres sin apellidos ni personalidad, vagos, obtusos, generalistas, abstractos, difusos, neblinosos. Ya me oye, doctor, yo no sé describir nada sin adjetivos: ayúdeme, se lo suplico.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Pevarelo me tranquilizó con unas palmaditas en la espalda y un café con leche, asegurándome que mi incapacidad no tenía nada de frenopático y que él prefería pensar que se debía a un exceso de atributación copulativa en mis textos -o de fósforo en mi alimentación-. Me instó a leer más a Joyce y a comer menos pescado, prometiéndome que en unos meses los síntomas irían remitiendo. De mala manera, logré que mi editor postergara el plazo de entrega del primer manuscrito, empecé a comer más carne roja y a leer &lt;em&gt;Dublineses. &lt;/em&gt;En seis semanas el asunto era historia. Como agradecimiento, le dediqué a Pevarelo la novela de Maite y Matellán, que se publicó con el nombre de &lt;em&gt;Los finales posibles. &lt;/em&gt;Hoy ya no escribo, trabajo como cajero en un banco y no he vuelto a ver a Pevarelo desde el día en el que salí de su consulta. Me he acordado de él porque han dicho en la radio que salió ayer de la cárcel: me alegro, es un buen tipo.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-4027375453033156937?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/4027375453033156937/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=4027375453033156937' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4027375453033156937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4027375453033156937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/01/lo-pienso-ahora-confrontando-las-fechas.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-4360508912596300258</id><published>2008-01-21T10:38:00.000-08:00</published><updated>2008-01-27T15:50:30.150-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;El hombre estacional (confieso que he bebido)&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, enemigos y demás vecinos, así tengo calculado que se vaya a llamar la biografía novelada de mis sobresaltos por la vida, esa en la que incurriré invariablemente dentro de, digamos, cincuenta años -conexión digital con madera ad hoc-, y en la que contaré con pelos y señales mi relación con el mundo, con el alcohol, con vosotros y con el tipo estrábico que vive en el tercero B. En un plagio no muy disimulado de la de Neruda, pero a la manera de García Márquez, contendrá unos sesenta años de lo mejor de mí mismo así que, hijos míos, estad dispuestos a ser famosos hacia el 2057, plus-minus (eso si no lo habéis conseguido ser antes por méritos propios) Tengo, incluso, preparado ya el primer párrafo del capítulo que dedicaré a Velázquez seis:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;[Al llegar a casa me senté en el suelo del pasillo, a medio camino entre la que solía ser habitación de Albert y la mía, en el breve espacio que separa la cocina del salón (el aumentativo es exagerado, era más bien sala de estar o salita), apoyé la espalda en la pared, cerré los ojos y pensé en todos nosotros. Pensé también: morirá una pequeña parte de mí cuando cierre la puerta de Velázquez seis por última vez, se quedará atrás con los fantasmas que siguen poblando los pasillos de recuerdos, con las marcas indelebles de lejía que sobreimpresionan los lugares en los que Berli acostumbraba a más infinitivo, con la pata desencajada de la cama de invitados, con la campana ennegrecida desde el día en que casi se me flambean las cejas intentando un arroz tres delicias, con dos años y medio de conversaciones y risas y llantos y siempre una botella de ron en la alacena. Y eso que debería estar acostumbrado, me he pasado media vida cambiando de casa y de desodorante y de personalidad.]&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiendo que lo del helicóptero tenía un poco del &lt;em&gt;deus ex machina&lt;/em&gt; grecolatino y otro poco de aquello que decía Billy Wilder sobre cómo atrapar al espectador: si Cary Grant entra en una casa por la puerta, al comienzo de la película, el tema no pasa de anecdótico, ahora si empiezas esa peli con Cary Grant entrando en la misma casa pero por la ventana -y torpemente- obligarás al espectador a preguntarse las razones que habrían llevado a nuncaherotounplato Grant a allanar así la morada de alguien, qué avatares le habrían conducido al pobre a comportarse con semejante actitud delictiva, de quién sería la culpa de...: el espectador, entonces, será tuyo. Así que los avezados publicistas ochenteros hacían bajar a aquel tipo trajeado, que tenía cierto aire a Torrebruno, de un helicóptero con un micrófono en una mano y una tarrina de tulipán en la otra, en medio de una explanada, quizá la salida de un colegio en hora punta, repletita de madres y polluelos con mochilas y bocatas. Puede que fuera la mente sucia que va asociada a la adolescencia fervorosa y hormonal, pero siempre creí que aquel tipo miraba con lascivia a una de las madres, que yo recuerdo cuarentona, con falda lisa azul marino, camisa blanca de seda imitación, collar de perlas y peinado bucle voluminoso; la miraba, ya digo, comiéndosela con los ojos y -a los míos- en lugar de ofertarle untar de margarina el bocadillo de su hijo, le enseñaba burdamente el micrófono, tentándola con símbolos fálicos y lubricantes cien por cien vegetales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que (y a eso viene lo del hombre estacional), de igual modo que la primavera me abisma sentimentalmente y el otoño me mustia, por el lado de la clorofila, el invierno tiene poderes hormonantes sobre mí, me provoca constantes deseos carnales y pruritos sexuales que me alinean con el tipo del helicóptero del tulipán y su mirada sucia y su micro insinuante. Poco me falta, en fin, para restregarme bovinamente contra todo tipo de postes y farolas. Es como una interminable luna llena sin balas de plata ni desfogue posible. Por eso suelo recluirme estos meses del año en mi celda velazquiana, para salir en cuanto el deshielo empiece a gotear sobre los alféizares. Ni siquiera Don Carnal consigue que me ponga un antifaz -yo, el más firme defensor de la máscara y la ficción- y salga a la calle con ánimo rozante y perfume llamativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viva el onanismo, en fin&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-4360508912596300258?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/4360508912596300258/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=4360508912596300258' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4360508912596300258'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/4360508912596300258'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/01/el-hombre-estacional-confieso-que-he.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-9216590160137589179</id><published>2008-01-19T01:01:00.000-08:00</published><updated>2008-01-21T08:37:11.532-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Le encantaba aquella palabra, tableta, la repetía una y otra vez mientras hundía la minipimer en la masa verdeazulada (a simple vista parecía un túmulo de algas cianofíceas, y también un cúmulo) que el agua estaba convirtiendo en un barro espumoso con tropezones. Los huevos, (y la sal y el perejil), estaban sobre la encimera, reunidos en sus dosis necesarias dentro de un bol gris de los de Ikea, esperando su turno, su turno-tableta. También le gustaba gragea pero ésta era más gutural, más salvaje, más visceral, más atávica si se quiere, no tenía la elegancia, el porte, la sencilla naturalidad de tableta, tableta, ni su líquida resistencia. ¿No sería que los efluvios, las partículas en suspensión surgidas del troceo indiscriminado de las pastillas con la batidora, eran ya lo suficientemente nocivas como para? A qué si no ir pensando estas tonterías en un momento así, ahora que el sentido de la vida, la desasosegante necesidad de un dios y la obligación estética de una muda limpia debería ser lo único preocupante -y ni siquiera-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue al salón a encargarse de los últimos detalles -la mesa preparada, el butacón junto a la ventana, el Protos a 15.2 grados, Sarah Brightman cantando ya &lt;em&gt;Think of me&lt;/em&gt; en su insuperable versión de &lt;em&gt;El fantasma de la ópera&lt;/em&gt;- mientras se calentaba el aceite en la sartén. Al volver a la cocina le impresionó que la niebla pastillera aún no se hubiera disipado: sintió frío y empezó a temblar, como sorprendido por una inesperada corriente de aire. Es curioso, se dijo, cómo el cuerpo -el cerebro, la mentetableta- reacciona ante ciertos estímulos: ve niebla y responde con frío; ¿o me habré dejado abierta la puerta de la terraza? Pese a sus temores previos, la tortilla resultó lo más sencillo: el huevo se fue coagulando por sobre el barro verdoso, dándole a la resultante un aspecto nada apetitoso, de detritus, de algo orgánico en descomposición. Odiaba la tortilla francesa y eso le daba al asunto un toque mórbido y otro de superación que estuvo paladeando mientras la ponía en un plato, cogía algo de pan y llevaba la bandeja al salón. En el tocadiscos, los muchachos del fantasma estaban a punto de carnaval y tras la ventana se preveía la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer mordisco fue el más complicado: no estaba convencido ni del sabor, ni de las consecuencias de lo que iba a hacer. La tortilla de fenobarbital estaba templada y sabía a lata, como si lamiera un tapacubos oxidado. Era difícil de tragar, pero el vino lo fue poniendo todo en su sitio: incluso le animó a mojar pan en la salsa viscosa. Al terminar, retiró la bandeja y, un poco mareado, (será el vino, aún es pronto), se levantó para ir hasta la ventana. Luego, se acomodó en el butacón para ver caer la noche. Esperando otra niebla, tembló un poco más y se abandonó a pensamientos estrafalarios, ajenos e incriminatorios. &lt;em&gt;A ti sola&lt;/em&gt;, pensó, &lt;em&gt;en cumplimiento de una promesa que habrás olvidado como si fuera tuya&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Ausencia y muerte veo en la partida&lt;/em&gt;, pensó, &lt;em&gt;si no me has de escribir te doy por muda y si no has de volver te doy por muerta&lt;/em&gt;. Este es el epílogo, pensó ya casi al final mientras en el salón sonaba la parte en que Christine y Raoul se prometen amor eterno -&lt;em&gt;All I ask of you-&lt;/em&gt;, la noche en llamas, la tableta neblinosa, la postrera gragea. &lt;em&gt;Me voy, me voy, pero me quedo, pero me voy&lt;/em&gt; (...) &lt;em&gt;adiós, amor, adiós hasta la muerte&lt;/em&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-9216590160137589179?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/9216590160137589179/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=9216590160137589179' title='7 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/9216590160137589179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/9216590160137589179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/01/le-encantaba-aquella-palabra-tableta-la.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-2256356802463024448</id><published>2008-01-19T00:53:00.000-08:00</published><updated>2008-01-19T10:01:53.722-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>No me gusta hacer fotos ni posar para ellas (menos aún salir de rebote, esquinado, como si fuera un mero comparsa, apenas un extra), detesto dejar constancia en sepia de las cosas que veo y visito, de las que me suceden, de las que me interrumpen y me abordan, de las inesperadas, o las queridas, o las buscadas. Nada más estéril que una tarde de café y ceniceros, sentado al borde de un sofá de cuero chocolate, visitando álbumes y escuchando historias ajenas por las que nunca consigo interesarme demasiado -peor sería si tuviera que ser yo la voz contante- y, mira, aquí está otra vez ese niño tunecino que nos seguía a todas partes pidiéndonos bombons, caramelos. Y pareciera que hay un toque de sorpresa en su voz, como si de verdad no hubieran reparado primero en que ahí está, efectivamente y de nuevo, el niño tunecino (y es cierto que hay algo suplicante en su rostro, o petitorio, en la mueca que la cámara ha recogido y que dirige a Rebeca que, sin embargo, le ignora y posa frente a un edificio puede que gubernamental) y sería extraño pues deben haber repasado esas fotos (luna de miel norteafricana, así llaman a este corpus peregrino que más bien parece un book de pareja con fondo arenisco) unas mil veces antes de ahora: yo siempre el último en pasar por su casa, el último en ser invitado, me conocen bien. Y tendría que forzar una sonrisa y quizá alguna valoración sobre lo visto, oh, qué bonito desierto, es como muy, no sé, intenso ¿y dices que esto era en Marrakech?, mientras Luis guarda el primer volumen (¿primero?, me pregunto horrorizado, ¿es que hay más?) y Rebeca vuelve de la cocina con un bizcocho de yogur de aspecto siniestro y extraña forma trapezoidal. Es tarde y quiero irme, empiezo a ser esquemático, a llenarlo todo de interjecciones y monosílabos, a bostezar; pero Luis está cogiendo una barcaza para adentrarse en el Nilo y Rebeca, en plena rinitis aguda, no puede dormir y sube a cubierta a pasar la noche bajo las estrellas. Ah, digo, pero puaj, pienso, cómo se puede ser tan telefílmico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque en realidad lo que no me gusta son las instantáneas vacacionales, la historia contada a golpe de polaroid: se me da bien odiar a la gente que se inmortaliza sosteniendo en sus manos la torre de Pisa, adocenados violadores del daguerrotipo original, o delante de las estatuas más emblemáticas, o en los parques más conocidos. Yo sé que estuve en Piazza dei Miracoli y no necesito que ninguna foto casposa me lo recuerde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fingí un malestar intestinal difuso y me fui al baño a refrescarme la cara. Mientras ensayaba frases disculpatorias frente al espejo, Luis me carraspeó desde el otro lado de la puerta con ganas de saber si me encontraba bien y de que me fuera. Tal vez se te ha hecho tarde, dijo primero. Pareces cansado, dijo luego. Como no te quieras quedar a cenar, dijo al fin y, aquí, me imaginé la cara de túeresgilipollas de Rebeca fulminándolo desde el umbral de la cocina. A punto estuve de aceptar su oferta, más por molestar que por verdadera necesidad, pero era cierto que estaba cansado: vivía fatigado aquellos días, como anémico, un poco apático, ciertamente abúlico y unos cuantos esdrújulos desganados más, y la fatiga me había llevado al médico incluso: después de unos análisis nada reveladores, la doctora Bodelón me había recetado un complejo vitamínico que me provocaba somnolencia vespertina y erecciones inoportunas. Bostecé de nuevo pero nada se movía en la entrepierna, así que salí del baño. Sumamente hospitalarios me hicieron prometer que volvería, con más tiempo y ánimos y muchas preguntas y quizá algo de vino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-2256356802463024448?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/2256356802463024448/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=2256356802463024448' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2256356802463024448'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/2256356802463024448'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2008/01/no-me-gusta-hacer-fotos-ni-posar-para.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-1826788853248608303</id><published>2007-12-18T08:03:00.000-08:00</published><updated>2007-12-19T12:53:40.711-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>Nada importa en todo lo aquí escrito si no es esta dedicatoria: &lt;strong&gt;A Marta y a Silvia, en estos momentos de oscuridad, con mis más sinceros cariño y ternura. Y a sus papis, &lt;em&gt;in memoriam.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La nota manuscrita, de carácter urgente y génesis colérica, está fijada en la puerta, con un trozo de cinta adhesiva transparente, por la parte de la calle, justo debajo de la plaquita con nuestro nombre y seña, ocultando la mirilla, cuadriculándola. Y, en mi peor román paladino, reza: &lt;em&gt;Querido ladrón, ingrato, pese yo mañana sobre tu alma y caiga tu espada sin filo. Si me lo hubieras pedido te lo habría dado, lo regalan sobre pedido en el chino de la esquina. Te odia, P.&lt;/em&gt; Enemigo del espumillón y alérgico al villancico, mi sentido navideño siempre ha ido en dirección contraria, con gesto de limón y el entrecejo fruncido y la bilis palpitante. Quiere decirse que nunca hemos disfrutado realmente de este conglomerado temporal de turrones y &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R2l98M_Q3CI/AAAAAAAAAO4/tbv0aGn2mNc/s1600-h/contenido7366_6.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5145782522479696930" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R2l98M_Q3CI/AAAAAAAAAO4/tbv0aGn2mNc/s320/contenido7366_6.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;salseras que llega en diciembre, pero empieza a molestar en octubre -un picor, unas luces y otro año al garete-, y a veces se prolonga hasta febrero (Paco, ¿ no crees que deberíamos subir de una vez el arbolito y las luces al trastero? Que el calor está derritiendo las ramas de plástico y me huele la cocina a motorhome de Maclaren hombrepordios) Pero, ay, el motorista me cayó simpático (ese bigotito ralo, esa camisa blanca años cincuenta, esos pantalones invariablemente negros, esa incapacidad átona tan oriental) y se me vino el alma a los pies cuando, detrás del arroz tres delicias y el pollo al curry, me obsequió un feliz 2008 con un precioso calendario chino de bambú lleno de dibujitos animales esquinados y carga histórica por un tubo. Así que, atentando contra mi naturaleza austera, minimalista, monocromática y unidireccional, abracé bien mi calendario de bambú y le fui buscando acomodo entre paredes y azulejos. Al cabo, la navidad me dio una solución: haría como toda esa gente que atiborra sus puertas con christmas y sus ventanas con papanoeles a punto de más infinitivo: sería uno más, al fin. Atravesé mi bambú con un lacito amarillo surgido muy ad hoc de la nada cajonil y, arrollándolo lo mejor posible, lo até torpemente al pomo de la puerta de velázquez seis, para que fuera así bienvenida y salutación a vecinos e invitados: feliz año, oh, forastero, parecía querer decir todas las tardes mi bambú cuando llegaba a casa y lo veía ahí, inamovible, sonriente, zoológico él, prudentemente oriental. Y es que, como bien anotó mi bro al verlo, mi bambú no era un calendario al uso, de esos que se consultan antes de salir como quien pone el canal del tiempo para ver si puede ahorrarse la ropa de abrigo en la maleta, no. Bambú era más oráculo que agenda, vaticinaba en vez de anunciar, pero siempre de modo retrospectivo y muy conciso.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Bambú era así, pero ya n&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R2l-Vc_Q3DI/AAAAAAAAAPA/m0tQRJGkJss/s1600-h/Minotauro_Picasso.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5145782956271393842" style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R2l-Vc_Q3DI/AAAAAAAAAPA/m0tQRJGkJss/s320/Minotauro_Picasso.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;o más. Algún desaprensivo hijo de una meretriz se lo ha llevado sin dejar atrás una nota, o una petición de rescate, o un lo siento o tan siquiera el hilo amarillo que yo había usado para colgarlo. Quiero creer que el hurto es obra de algún vecino y que bambú cuelga ahora en la sala marchita de cualquiera de ellos, siendo reclamo para visitas y orgullo para sus nuevos dueños y alegría para todos. ¿Insultaría su recuerdo intentando otro pedido a La gran Muralla para así procurarme un sustituto? ¿Llevarán en cuenta los granmurallenses qué clientes se han llevado ya a casa su calendario correspondiente? ¿Por qué ya nadie usa el imperativo? Sea como fuere, creo que Bambú está triste: le han cortado las alas délficas, ya no pronostica a posteriori, le han cercenado su mayor virtud y ahora luce como otro vulgar trozo de madera con dibujos de monos y gatos y cerdos y gallos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/37917508-1826788853248608303?l=comogastopapelesrecordandote.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/feeds/1826788853248608303/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=37917508&amp;postID=1826788853248608303' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1826788853248608303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/37917508/posts/default/1826788853248608303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://comogastopapelesrecordandote.blogspot.com/2007/12/la-nota-manuscrita-de-carcter-urgente-y.html' title=''/><author><name>tipodeincógnito</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03446924196275193533</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='20' height='32' src='http://bp0.blogger.com/_9FHW9YJHZBs/R59Mm4cYmBI/AAAAAAAAAPM/dqTXJUx6aE0/S220/1145184270_f.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R2l98M_Q3CI/AAAAAAAAAO4/tbv0aGn2mNc/s72-c/contenido7366_6.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-37917508.post-2750537872202584308</id><published>2007-12-13T09:31:00.000-08:00</published><updated>2007-12-13T10:50:57.718-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;Aljor, El quinto Elemento&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;span style="color:#cc0000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;strong&gt;Julia:&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Adelante, pasen, pasen, bienvenidos a Feudalia, la feria medieval definitiva. Soy Julia, su guía. Los señores de Díaz Guindo y Arnáez Somosierra, ¿verdad? Les estaba esperando, ¿me permiten sus billetes? Gracias, es un mero formulismo, como eso de que somos la feria medieval definitiva, me obligan a decirlo, como si hubiera habido alguna otra antes. Además, jamás habrían atravesado el foso de los cocodrilos sin su entrada, claro. En fin, ¿han disfrutado del viaje en carro de bueyes?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Conchi (Señora de Arnáez):&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, guapa, la verdad es que tengo heno hasta en el refajo, no sé, un poco incómodo, ese vaivén, esas carreteras en pésimo estado. Es todo tan gris, ¿verdad, Adolfo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R2FtE7X0hhI/AAAAAAAAAOw/uYjUwWEiq-Y/s1600-h/feudal+1.JPG"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5143512180858324498" style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://3.bp.blogspot.com/_9FHW9YJHZBs/R2FtE7X0hhI/AAAAAAAAAOw/uYjUwWEiq-Y/s320/feudal+1.JPG" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Adolfo (cruzándose una mirada de complicidad con Ricardo Díaz Guindo):&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuiste tú la que te empeñaste en pasar unas vacaciones rurales, cariño, ahora no te quejes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Conchi:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rural sí, pero no tercermundista. Yo tenía en mente otra cosa, con calefacción y microondas y juegos de mesa, la verdad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Julia:&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si me hacen el favor, el tiempo apremia y deberíamos
